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viernes, 10 de octubre de 2014

CAPÍTULO 15: EL VUELO DEL NAVEGANTE

ETAPA 15: HEGRA-VILHELMINA




Distancia total ruta:  589 kms

Tiempo total:   8 horas y 19 minutos

Ciudades visitadas:  4

Paradas:  3

Consumo medio:  4,10 l/100                


Tras 6 días en Noruega, en la decimocuarta etapa de Euro-Diversion 2013 nos toca salir del "País de los Silencios" para entrar de nuevo en la UE. A pesar de ello, los suecos no han adoptado el Euro, será por tanto la tercera moneda que manejaremos, la Corona Sueca (SEK). Noche aciaga la que hemos pasado en Hegra, y más aún al despertar. Comenzamos un nuevo día en Euro-Diversion 2013, y Noruega, nos despide, para variar, con una frondosa lluvia. M Carmen y yo casi sin inmutarnos y calentitos dentro de nuestro hytter, nos disponemos a desayunar, con el asunto del GPS como tema estrella:

- He dejado el GPS toda la noche cargando, pero nada, no enciende - lamento con gran pesar.
- ¿Y ahora que vamos a hacer?
- Pues no se, a partir de ahora vamos a viajar a ciegas, M Carmen.
- ¿Podemos usar los GPS de los móviles? - me pregunta.
- ¡Buena idea! podemos planear la etapa del día siguiente en cada camping u hotel en el que nos hospedemos. Siempre y cuando tengan WIFI porque si no, no podremos consultar el trazado de la etapa durante el viaje. 
- ¿Pero eso no cuesta dinero? - me pregunta ella.
- La geolocalización no cuesta dinero, ahora bien, si intentas navegar por internet sin una red WIFI cerca te cobrarán un dinero extra. Sin que nos cobren, lo único que podemos hacer es ver si la bolita de la geolocalización del móvil va por la línea que nosotros previamente le hayamos cargado con la ayuda del WIFI. 
- Sugiero que como plan B fotografiemos o consigamos mapas de la región y apuntemos en un papel los pueblos y carreteras por las que tenemos que pasar - Me apunta M Carmen con acierto.

Decidido el plan a seguir nos ponemos manos a la obra. M Carmen se encargará de cargar las cosas en la moto, y yo me encargaré de ir a la recepción para captar algo de WIFI y planificar nuestra ruta hasta Vilhelmina en Suecia. En teoría, llegar allí no será complicado, sólo hay que seguir la E-14, lo malo va a ser que a partir de ahora, para llegar a nuestra estancia tendremos que preguntar a la gente por la dirección exacta. Todo un inconveniente, teniendo en cuenta que muchas de estas poblaciones están desiertas a partir de las 18:00. Ayudo a mi novia al menos a dejar las alforjas y dejar todo preparado para que tarde lo menos posible en montarlas, yo me dirijo en medio de una intensa lluvia hasta recepción. Ha llegado la hora de ponerse en marcha.

Después de aproximadamente 15 minutos de consulta, por gentileza del recepcionista, vuelvo a nuestro hytter para los últimos preparativos, por supuesto, no nos olvidamos de pertrecharnos con nuestro manidos trajes de agua. Pongo el Falco Stradale en marcha y nos vamos rumbo a Suecia.

- Rafa, espera, tenemos que ir a cambiar el dinero que nos ha sobrado a coronas suecas (SEK)
- Es verdad, espera que voy a recepción a preguntar.

Tras cinco minutos vuelvo con M Carmen. Según el recepcionista hay un banco a la derecha del cruce de salida de la aldea. Sin embargo, cuando nos presentamos allí no veo nada que se le parezca por más que miro. Ante este contratiempo sólo queda improvisar, así que en vez de derecha hacemos izquierda y ponemos rumbo al Aeropuerto de Trondheim, en Stjordal. Estoy casi seguro que allí encontraremos cambio. Sin embargo, antes de partir hay que repostar, cosa que hacemos a los pocos kms. A lomos del Falco Stradale deshacemos el camino que trazamos ayer para recorrer 40 kms hasta Stjordal. Este camino de vuelta a Stjordal está siendo muy monotono. Tampoco ayuda a nada de eso la lluvia torrencial que está cayendo. 

A nuestra llegada, vemos que el aeropuerto de Stjordal o de Trondheim es un aeropuerto bastante pequeño para ser uno de los más importantes de esta parte del país. Mejor así, porque llegamos sin problemas a la terminal de llegadas. Sin apenas parar la moto y sin dilación me bajo en busca de alguna oficina de cambio. M Carmen me nota muy acelerado, no es para menos, estamos perdiendo mucho tiempo para algo que ya debería estar hecho. Cuando en un principio, planeamos Euro-Diversion 2013, sabíamos que no podíamos llevar efectivo de las diferentes monedas de los países por los que pasaremos, a saber: Dinamarca, Noruega, Suecia, Letonia, Lituania, Polonia, Rep. Checa. Así que cogimos moneda danesa, por ser el primer país fuera del Euro que cruzaríamos y noruega, por ser el país en el que más días estaríamos viajando. Pero para después de eso, tendríamos que conseguir cambio en virtud al dinero de esas monedas que nos sobre y unos euros que le añadiríamos, la cuestión era ¿Donde encontrar cambio? y tengo que reconocer que ese punto no lo teníamos bien atado. Todas esas reflexiones discurren por mi mente cuando por fin encuentro una oficina de cambio. Sin embargo, el infortunio hoy se está cebando conmigo, sólo cambian Coronas Noruegas y Dólares a EURO, ¡Maldición! 

Con un cabreo de tres pares, por primera vez en esta aventura, me monto en el Falco Stradale, que custodiaba M Carmen hasta mi regreso y pongo rumbo de nuevo hacia Hegra. Según avanzamos no puedo disimular el mosqueo que tengo a mi novia.

- ¡Hijo de Puta! ¡¡¡el que inventó el Tomtom Rider!!!!. Si el Puto GPS funcionará podríamos encontrar fácilmente oficinas de cambio..... - grito desesperado al mundo desde mi intercomunicador.
- ¡Hijo puta! - replica ella como intentando empatizar conmigo
- ¡Hijo puta! - le respondo, pero ahora con algo más de humor. 

Los kms hasta Hegra, se suceden en un devenir de frases sin sentido entre nosotros, pero con una cosa en común: En todas ellas maldecíamos a los antepasados de los inventores del tomtom Rider. Como cosa positiva he de decir que entre un manto de lluvia, sin GPS, sin dinero sueco para pasar la frontera, se va vislumbrando poco a poco una sonrisa. Y es que si algo hemos aprendido en Euro-Diversion 2013 es que hay que ser positivos. Quizá ese pequeño detalle es que nos ha permitido llega hasta aquí.

Una vez llegados a Hegra, y pasado el cruce maléfico me percato de una pequeña oficina que antes no había visto, ¿Será eso la oficina de cambio? Paro el Falco Stradale para averiguarlo. Cojo las coronas danesas (DKK), que ya no volveremos a utilizar y me dispongo a entrar en la oficina. Efectivamente, es una oficina de cambio, en estos momentos me siento como un estúpido. Hemos hecho una excusión de 80 kms para nada. Pero no es tiempo de lamentarse, me voy a concentrar en hablar con la chica del banco para hacer el cambio. Tras unos minutos de burocracia, consigo el ansiado cambio: Cambio unas 60 DKK y aproximadamente 200 € a moneda sueca. En total, la suma asciende a unas 2100 SEK (al cambio unos 240 €). La mala noticia de todo esto lo constituyen las comisiones, nada más y nada menos que 16 €. Al terminar, salgo de la oficina y me dirijo hacia mi novia con una sonrisa en la cara. 




Rafa, tienes que aprender a no ponerte tan nervioso, si te hubieras detenido un poco a pensar nos hubierámos ahorrado 80 kms y una hora de camino. - Me reprende mi falta de autocontrol en esta situación.
Próximo destino.... - le contesto tras unos segundos de silencio, en los que intento asimilar lo que me ha dicho, con una sonrisa. - Suecia - replica ella  con entusiasmo.
No es para menos, después de casi dos horas de retraso de la hora, prevista, por primera vez vamos a ir hacia delante, comienza de verdad la 15º Etapa de Euro-Diversion 2013, Suecia nos espera.

Los últimos kms por territorio noruego se suceden sin muchas incidencias, los fiordos han quedado atrás y ahora sólo nos escoltan hordas ingentes de árboles en nuestro paso a la frontera sueca. Cuando diseñé en mi mente esta aventura, en un principio pensé en subir por toda Noruega hasta el Cabo Norte, sin embargo, dos cosas me hicieron cambiar de opinión: La primera, el elevado tren de vida noruego podría afectar a nuestro presupuesto con sus elevados precios. La segunda, si subimos por Noruega, nos veremos abocados a avanzar a paso de tortuga, ya que aquí, como se ha demostrado se puede tardar una jornada laboral en cubrir 400 kms. ¿Os imáginais partir de Sevilla hacia Madrid en coche y tener que pernoctar en Aranjuez?. En Suecia, tendríamos mejores carreteras y con límite de velocidad hasta 120 km/h. La tercera y última, al subir por Noruega habría altas posibilidades de perderse Suecia, ya que de Nordkapp bajaríamos por Finlandia, y eso es algo que no me quería perder. Así que, decidí descubrir este país de una manera diferente: Atravesando la región conocida como Laponia sueca. Gran desconocida, por cierto, de este tipo de viajes, porque mucha gente cuando habla de esta región inmediatamente se traslada al pueblo de Santa Claus en Finlandia, o a poblaciones de Noruega como Hammerfest o Tromso, sin embargo ¿Qué ocurre con Suecia?¿Acaso no hay Laponia allí?, a propósito ¿Qué es Laponia?

Laponia (también llamada área Sápmi) es una región geográfica de Europa del Norte. Limita por el norte con el océano Ártico, por el oeste con el mar de Noruega, y por el este, con el mar de Barents. Laponia está dividida entre los Estados de Noruega, Rusia, Suecia y Finlandia. Los dos últimos son miembros de la Unión Europea desde 1995. En este viaje con excepción de la Laponia Rusa, conoceremos las tres Laponias de la península escandinava. Nuesta primera incursión tendrá lugar en territorio sueco. A los 55 kms de haber partido de Hegra, llegamos a la frontera con Suecia, paso que nos tomamos el tiempo de retratar, aprovechando además una tregua que nos ha concedido la lluvia al cambiar de país.




Ya hemos pasado a nuestro octavo país y hemos cruzado nuestra séptima frontera, pero este hecho no constituye una doble celebración, sino triple. Triple, porque al mirar el odometro de mi Falco Stradale me doy cuenta de que hemos franqueado la barrera psicológica de los 5000 kms de aventura. Como si de un gol en un partido de fútbol se tratase, M Carmen y yo explotamos de jubilo a través de los intercomunicadores. Este ritual que puede parecer un poco tonto, sin duda anima y ayuda a subir la moral. Ya desde Francia, M Carmen me confesó que empezaba a creerse que podemos conseguir dar la Vuelta a Europa en moto, así que esto no hace sino alimentar sus esperanzas y en definitiva nuestro sueño de conseguir tal gesta.

Seguimos con ausencia de lluvia, lo cual es para celebrar, sin embargo, el viento calmo que tuvimos en Noruega se torna más violento aquí en Suecia. El viento nos sacude con fuerza, por primera vez casi desde Dinamarca, ralentizando nuestros primeros kms y eso que contamos con la protección, supuesta, de los frondosos bosques suecos. Al menos, y como consuelo, puedo decir que Suecia nos recibe con las preciosas vistas del Parque Natural de Válàdalens, a ello se suma, que este tramo de carretera es recto hasta donde alcanza la vista perdiéndose en el horizonte. Con este viento, no habrá que preocuparse de curvas traicioneras, como tampoco de tragarse algún vehículo en sentido contrario, dado que el tránsito de vehículos en carretera ha descendido muchísimo desde nuestro paso por Trondheim.

De momento, el viaje transcurre por la E-14 sin sobresaltos, casi hecho de menos la E-39. Llevamos una pequeña guía de los pueblos, escrita en papel, por los que tenemos que pasar y por ahora se esta cumpliendo. No es preciso de momento, el apoyo del móvil de M Carmen. Porque abandonamos el frondoso bosque de Válàdalens para pasar a región más yerma, aunque no exenta de belleza, a nuestro paso podemos observar los lagos de Liten y Storsjön, ambos preciosos.

- Cuantos lagos estamos viendo,¿no? -  Piensa mi novia en voz alta
- Pues imáginate lo que nos encontraremos en Finlandia, que dicen que es  el país de los 1000 lagos
- No sé como serán aquellos pero estos son preciosos

No le falta razón a M Carmen, a pesar de que esta nublado las aguas de estos lagos parecen charcos de plata en la tierra, sientes una atracción hipnótica por alcanzarlos con la mano, como nunca habíamos sentido en España, por ejemplo. Especialmente en el lago Storjön, con una isla en su centro al estilo Avalón, que sirve de hogar a la ciudad de Ostersund. Proseguimos el camino marcado por la E-14, pero el cielo se encapota y amenazante contempla como pasamos de una carretera secundaria a una autovía. Supongo que era mucho pedir una tregua de un día completo. La tendencia no cambia en Suecia, por lo que parece, seguimos "disfrutando" de días alternos de lluvia en nuestro viaje, así que hoy, aunque todavía no ha pasado, tocará mojarse. Los kms se suceden como hojas de un calendario y es que desde que hemos entrado en Suecia, se ha notado el cambio de calidad en las carreteras, mucho mejores, y la posibilidad de viajar a más de 90 km/h hace que la travesía se haga más rápida, ligera como si no lleváramos tanto equipaje. La carretera E-14 se torna en autovía y con rotundidad puedo de decir que volvemos a viajar sobre raíles y a una velocidad de crucero de 120 km/h. Imposible apretar más las posibilidades del Falco Stradale, es inútil, nuestro peso y el del equipaje lo lastran. 

Cuando llevamos más o menos una hora de trayecto y estamos próximos al pueblo de Bracke, M Carmen se da cuenta de que los pueblos que teníamos apuntados no se suceden en relación que tenemos.

- Rafa, para que no veo que hayamos pasado por ninguno de los pueblos que viene aquí, - ¿Como hiciste el cálculo de la ruta? - me dice sin que pueda salir de mi asombro.
- Con el google maps, incluso apunte los nombres de las carreteras con sus desvíos y todo.
Pues algo va mal porque ni hemos pasado por esos pueblos ni veo carreteras con esa numeración.
-¿Pero que clase de GPS de chiste es el google maps? - exclamo con un excelso cabreo.

Yo también me percato por la posición del sol que no estamos viajando en la dirección correcta. Deberíamos tener al astro rey a nuestra izquierda o cercano al cenit en el cielo. Sin embargo, lo tenemos en nuestra espalda. En ese momento, M Carmen decide hacer algo que decidimos no hacer, y es usar el 3G del movil en el extranjero. Pero estamos en una situación especial, de emergencia, si cabe. Estamos perdidos en mitad de Suecia y no sabemos a dónde vamos. Y lo peor, donde estamos. Mi móvil está totalmente descargado, lo hacemos, por lo tanto, con el de M Carmen, la bolita de la geolocalización tarda unos larguísimos segundos en posicionarse. Cuando por fin lo hace no podemos dejar de llevarnos las manos a la cabeza: 

- ¡¡¡¡M Carmen, estamos viajando al sudeste de Suecia, si vamos por aquí vamos a acabar en el mar, en Sundsvall!!!!
- Rafa, tenemos que volver de inmediato a Ostersund, desde allí cogeremos la carretera correcta - dice mientras me muestra el mapa con nuestra posición, la de Ostersund y un cruce que deberemos coger si queremos viajar al norte del país.

Sin tiempo para reproche alguno, continuo unos cuantos kms más hasta que encuentro un cambio de sentido y pongo rumbo a Ostersund lo más rápido que me permite el Falco Stradale. Nuevamente perdidos, desde luego que me estoy acordando de la madre que parió al que inventó el GPS que tenemos a cada km de ruta de regreso. Todos estos contratiempos, pueden salirnos muy caros en cuanto a dinero, por el exceso de kms, como por tiempo, retrasando nuestra llegada a destino. M Carmen, que me nota nervioso intenta calmar mis impetus.

- Rafa, tranquilo, ya verás como pronto nos ponemos en camino, ya hemos hecho la mitad de la etapa.
- Ya, pero nos hemos perdido intentando completar la otra mitad. Acabamos de aumentar casi en 100 kms la etapa de hoy. ¡Vaya error de cálculo! Hoy vamos a superar los 484 kms de ayer, con creces.
- Nos moveremos más rápido que en Noruega, ya verás. Antes de GPS había mapas y con un mapa nadie es capaz de perderse - me dice en un intento por calmarme.

Por si fuera poco, nuestro combustible empieza a escasear. Se va acercando la hora de repostar y no puedo evitar pensar que debería habernos saltado este aviso a las puertas de Vilhelmina. A pesar de las indicaciones de mi novia, no consigo calmarme. Supongo que todavía estoy en fase de adaptación a la pérdida de una herramienta de nuestra aventura, que si bien no es vital, si es cierto que lo que más nos da es tiempo, un recurso escaso y valiosísimo en este viaje. Estamos ante un punto de inflexión en nuestro viaje. Por el intercomunicador se hace un silencio forzado por mi cabreo, intento evadirme o abstraerme de este contratiempo como puedo. Para ello, intento concentrarme en la conducción y llegar a Ostersund, lugar donde con calma intentaremos replantear el curso de nuestro viaje. Tras los 70 kms más largos y angustiosos de mi vida, llegamos a Ostersund, al fín. Para evitar más pérdidas dentro de la ciudad, decidimos apearnos en un centro comercial cercano comandado por cartel enorme de Ikea, como no podía ser más tópico. Allí descansaríamos y decidiríamos qué hacer.

Llegamos a la concurrida gasolinera de un centro comercial con el nivel de gasolina al mínimo, resoplando por haberlo conseguido. Son casi las 14:30 y de paso que llenamos el tanque, un hambre atroz nos invade, creo que va siendo hora de pensar en comer. En ese momento, M Carmen llama mi atención, tenemos enfrente un McDonalds. Nos miramos y no podemos evitar reírnos, convenimos probar la comida típica de los lugares que visitaramos en nuestro viaje, huyendo de la comida rápida. Pues bien, por segunda vez en nuestra aventura (La primera fue en Burdeos) vamos a infringir esa regla. Y menos mal que lo hicimos, porque justo cuando tomamos la decisión entre risas, un fuerte trueno enmudeció a toda persona que se encontraba en lugar. Ese trueno, sirvió como preludio a la tromba de agua que a continuación cayó sin remisión. En fin, vamos a comer en el McDonalds de Ostersund, nos relajaremos e intentaremos ver como afrontar los kms que nos faltan para llegar a Vilhelmina. Con esta lluvia desde luego, no va a ser una empresa fácil.

Durante la comida con vistas al anegado parking exterior, comentamos las nuevas dificultades que se nos presentan en la aventura. En un principio, con mapas podemos ser capaces de llegar a cualquier sitio, de A a B. Sin embargo, no nos basta con llegar a B tenemos que encontrar el alojamiento reservado en el punto concreto, y para eso, el GPS era una valiosa herramienta, porque te permitía ahorrar tiempo y gasolina, en la búsqueda de hoteles, estaciones de servicio, monumentos, etc. Ahora todo cambia, no nos queda más remedio que aprovisionarnos de mapas, y pararnos a preguntar con frecuencia a toda alma que veamos en nuestro camino. La prioridad ahora mismo es llegar, lo primero, a nuestro destino y después si el tiempo lo permite, ver cosas del lugar que visitamos. No todo iba a ser serio en la conversación, también queda tiempo para jocosos momentos.



Desgraciadamente, la táctica de hacer tiempo mientras comemos no da resultado. Nos quedan 227 kms aproximadamente hasta Vilhelmina, más o menos la mitad de la etapa, pero no deja de llover ni un ápice. Cogemos la E-45 dirección norte hacia Lit, abandonando la bien pertrecha E-14 para adentrarnos de nuevo en largas y rectas carreteras que se pierden en la frondosidad del bosque. Ya me encuentro más tranquilo de saber que vamos en la dirección correcta. M Carmen, o mejor dicho, mi navegante de vez en cuando hace comprobaciones con la bolita de geolocalización del iPhone, para cerciorarse de que viajamos en la dirección correcta. 




A pesar de la lluvia, la carretera es de calidad, y se muestra clemente, dado que el fuerte viento tampoco ayuda a mantener la verticalidad de nuestra montura. A pesar de lo deslucido de las vistas, me siento con mejor animo que en Dinamarca, por ejemplo. Allí el viento y la lluvia, casi nos matan, sin embargo aquí parece que te está acariciando. Es una sensación rara, puede que sea provocada por el embrujo de este país. Los momentos de soledad que tenemos sirven para relajar las cosas acontecidas en el día de hoy, que han sido tantas, que han dejado por ejemplo el asunto del GPS en el olvido. Aunque de vez en cuando, suelto algún exabrupto contra la compañía holandesa. En un abrir y cerrar de ojos llegamos a Stromsund, a lo que representa la mitad de esta segunda parte de nuestra etapa. Si antes la carretera de vez en cuando te regalaba una curva, ahora son todas rectas, eternas lineas en la tierras hasta donde se pierde la vista. La visión de estas rectas lejos de ser aburrida es cautivadora, aquí en Suecia, en mitad de la nada, solo estamos M Carmen, yo y el rumor de nuestra moto, que suena ahogada en medio de este vacío tan verde. Los arboles son los únicos testigos de nuestro fugaz paso. De pronto, nos invade una sensación y sentimiento que ya había tenido en Noruega, pero que aquí se hace más acentuado. Un sentimiento de soledad, de fragilidad, de sentirse pequeño, ante los envites de los elementos. Pero también un sentimiento de libertad en su estado más puro, de ser tu mismo, de encontrarte con tu yo interno. 



Con el solo rumor del Falco Stradale, y con M Carmen como compañera, cuya existencia me es mostrada por su voz, a través del intercomunicador, y por los innumerables movimientos que hace con las manos manipulando Dios sabe qué, llegamos hasta Dorotea. Con la firme intención de repostar y tomar un café caliente en mitad de este diluvio nórdico. Mientras realizó el pago del repostaje y los cafés, un extraño señor a bordo de una BMW GS, bastante antigua, vestido con ropas moteras algo gastadas y un pasamontañas negro, que apenas dejaba ver sus ojos, se acerca a conversar con mi novia. Evidentemente, ella no es capaz de hablar con él, por lo tanto espera a que llegué. Este hombre me pregunta si hablo alemán, y le respondo que no. Así que entablamos una pequeña conversación en ingles. Se llama Hans, es de Hamburgo y esta realizando un viaje hasta el Cabo Norte en moto, en el momento en el que nos encontramos, está de regreso de dicha gesta, bajando por Suecia. Le comento la aventura que estamos realizando y se muestra entusiasmado a la par que asombrado. No comprende como hemos llegado hasta aquí, viajando desde España con una moto estas características. Insiste en pedirme detalles de los sitios por los que hemos pasado y fotos de los mismos. Por supuesto, se las muestro, orgulloso de lo que llevamos vivido hasta ahora, pero también un sentimiento de inquietud. Es un hombre bastante misterioso, con unas ropas y una moto de otro tiempo, tranquilamente, pueden tener más de 30 años ambas cosas. Además en toda la conversación no se quito el pasamontañas para nada, me sentía entonces, como si estuviera hablando con un perfecto extraño. Su voz, se siente cálida, apartando de mi cualquier pensamiento de que nos vaya a hacer algo malo, pero entonces, ¿Porque no se descubre?
Por si fuera poco, me da varios consejos para combatir el frío y me advierte de puntos peligroso en la ruta que voy a hacer hacia Cabo Norte. Por poner un ejemplo, me avisa de las numerosas obras que hay en la carretera en esta parte del país. Nuestro amigo Hans me estrecha la mano y se marcha de forma tan misteriosa como se presentó, bajo la lluvia. Con las ganas de ver su cara nos quedamos M Carmen y yo, ella evidentemente, no puede evitar preguntarme sobre nuestra conversación, la cual le explico con detalle.




- Qué tío más raro Rafa, ¿Verdad? Ni se ha quitado el pasamontañas para hablar contigo.
Pues si, parece un tío como sacado del pasado. Todo lo que lleva, la moto, las ropas, y hasta el pasamontañas, tiene por lo menos 30 años de antigüedad. La moto tiene pinta de ser una de las primeras GS del mercado, estas motos son ciertamente indestructibles. Pero la cuestión no es la antigüedad de las cosas que lleve, lo que me resulta curioso es el mal estado de las mismas, es como si llevara viajando todo este tiempo. ¿Sabes que es lo que más me ha llamado la atención?
- ¿Qué?
- Que la única parte de su cuerpo que no llevaba cubierta eran las manos. Y al partir me he fijado y no se ha puesto los guantes en ningún momento.
- ¡Madre mía! con la que está cayendo y el frío que hace
- Los moteros estamos hechos de otra pasta M Carmen

Con la imagen del motero fantasma alemán todavía reciente en nuestras retinas y mentes, partimos de Dorotea, para completar los pocos kms que nos quedan hasta Vilhelmina. Según el "nuevo GPS" de M Carmen nos confirma que seguimos el rumbo correcto. Parece, después de todo, que vamos a conseguir llegar de A a B, lo malo va a ser llegar a C, que es el punto concreto donde se encuentra nuestro camping. Afortunadamente, en el momento de llegar a Vilhelmina, la lluvia cesa su acción, y nos damos cuenta de que es un pequeño pueblo sueco con todo muy bien indicado. Como al comenzar nuestra etapa apunte dirección y nombre del camping, me es relativamente fácil orientarme y llegar hasta él siguiendo las señales viales. ¡Alabadas sean! Llegamos a recepción a hacer el check-in, y pagar por el uso del WIFI, mientras M Carmen me espera fuera. Al igual que en Hegra, este camping es un vasta extensión de tierra, con cabañas a ambos lados de una calle principal. Todo ello a orillas de un lago, cerca del cual precisamente, pernoctaremos. Es un enclave precioso, lleno de actividades para los niños y los amantes de la pesca, además como podemos comprobar en un tablón de anuncios, mañana tienen previsto celebrar un concierto. Es una verdadera lástima que mañana ya estemos rodando rumbo al Norte.





Al llegar no puedo salir de nuestro asombro, estamos a la orilla del lago en una cabaña como todas las anteriores, pero con una curiosa forma, se llama Labba y es una típica cabaña lapona sueca.





Por dentro la estancia no tendrá más de 10 metros cuadrados, forrada en madera, y sin ventanas. A excepción del WC y cocina, cuenta con todo lo necesario: Cama, frigorífico, percha, silla, útiles de limpieza, etc. Esta claro que cada camping es un mundo y aquí también cosas a tener en cuenta. Algunas sabidas y repetidas, como el hecho de limpiar antes de marcharse la estancia para ahorrarse unos NOKs. Otras nuevas, como el hecho de que para cocinar hay que ir a un módulo aparte o que, por primera vez hay que pagar por servicios como lavandería y WIFI.



Una vez llegados a nuestro destino toca lavar la ropa y ponerla a secar. M Carmen se encarga de ello aprovechando que la lluvia ha cesado. Antes de irse, me ayuda a poner la moto sobre el caballete central, ya que sólo me resulta imposible, y realizó el mantenimiento básico del Falco Stradale: Lavar, secar, engrasar y tensar cadena. Con todo lo que nos ha llovido, he perdido la cuenta de todas las veces que he tenido que realizar esta operación para tener la cadena en el mejor estado posible. Cuando termino me da tiempo a ayudar a M Carmen a meter la ropa en la cabaña para ponerla a secar con la calefacción. Mientras se seca, nos lanzamos de lleno a la planificación de la etapa siguiente. Desde Hegra y hasta que consigamos volver a Sevilla esta va a ser la nueva rutina de Euro-Diversion 2013. Mientras mi movil se carga, M Carmen utiliza el suyo para la planificación de la siguiente etapa entre Vilhelmina y Gallivare. Sin embargo, es totalmente imposible coger señal WIFI, también con el iPad, da el mismo resultado. Así que, nos dirigimos a recepción a hablarlo con el recepcionista. El muchacho que nos atiende inmediatamente y casi sin dar lugar a nuestras explicaciones, nos devuelve el dinero que son aproximadamente unas 20 SEK (Unos 2 €). Asimismo nos indica que si queremos navegar por internet queda la opción de navegar, con un PC que se encuentra en el salón de recepción, por el precio de 6 SEK a la hora, más que suficiente. El ordenador tiene pinta de ser anterior al Pleistoceno, tanto que cuenta con el archiconocido Windows 95 como sistema operativo, pero para navegar por internet no es necesario un ordenador potente. Entre risas por lo arcaico del sistema, y con algo de lentitud para cargar las webs que visitamos, vamos perfilando la etapa de mañana, la segunda en territorio sueco. En principio, no será difícil, debemos de coger la E-45 en dirección Norte, pasando por las poblaciones de 
Para nuestra sorpresa, imprimir los mapas de nuestro itinerario nos sale completamente gratis. Sin haber consumido el tiempo contratado nos vamos de la recepción para nuestra tienda lapona con los deberes hechos y con intención de cenar un poco, tranquilamente, para reponer fuerzas tras la extenuante etapa de hoy.

Tras la consulta informática, decido hacer algo que no había hecho hasta ahora en el viaje, separarme de M Carmen. Una tontería, pero que se puede tornar en peligrosa, si me pasa algo durante el corto trayecto que voy a hacer hasta Vilhelmina. Bueno, ya que estoy en Vilhelmina, aprovecho para dar un paseo por el pueblo y visitar algunas cosas curiosas como la cafetería de la localidad, una estatua de extraña cantante, y una bandera que consigue llamar más la atención que la sueca. Es la bandera Sami. 











Aunque laponia no constituye un país son muchos, los lugareños que la sienten como una patria dadas las diferencias étnicas con los que viven más al sur. No desaprovecho la ocasión y compro mi pegatina de la bandera lapona, para ponerla en la maleta de mi moto y dejar testimonio de nuestro paso por estas bellas y a la vez lejanas tierras. Dicho esto el plan para mi vuelta al camping queda así: Mientras ella recoge la ropa y lo dispone todo para la cena, yo me voy a dirigir a una gasolinera del pueblo para repostar y de paso comprar unas pizzas. Aunque esto último es secreto. Creo que no hay mejor manera de elevar la moral que comer algo diferente a nuestro menú habitual, para mi novia, que le encantan las pizzas constituye toda una agradable sorpresa. En cierta manera, es un premio, por su paciencia atrás, como acompañante y ahora navegante, en un viaje que nos está regalando momentos de ensueño aunque eso te deje echo polvo. Creo que hablo por los dos al asegurar que cada curva, cada parada, cada km de este viaje están mereciendo la pena. 



Durante la cena queda la cuestión de lo que vamos a hacer para llegar al hotel. Llegar hasta Gallivare parece fácil, sin embargo, no lo será tanto llegar al hotel. Lo único que espero es que una vez llegados a Gallivare, con la dirección del hotel y con un pequeño croquis del centro de la ciudad, podamos completar la etapa de mañana. Sino, pues deberemos preguntar a los lugareños. Por ahora siempre hemos tenido campings de fácil señalización, pero ahora va a ser la primera vez que vamos a meternos en el seno de una ciudad en busca de un hotel, segundo hotel en el que nos hospedaremos en estas tierras escandinavas tras Bergen. Desconozco si saldremos tan airosos como hoy de la ausencia de ningún tipo de ayuda, pero con los mapas de carreteras de tenemos de Europa y los que tenemos aquí espero que lo podamos conseguir. Sin lugar a dudas, ha sido un día bastante duro, pero a pesar de los elementos y de nuestras pérdidas de rumbo estamos aquí ya en Suecia para seguir contándolo. Y todo ello gracias a mi novia que ha sabido guiarme desde su incómodo puesto de pasajero en la moto, el puesto del navegante. Cenamos y tras un liviano paseo por las instalaciones nos vamos a dormir cansados, pero orgullosos de la historia que estamos escribiendo, poco a poco, juntos. 




Son casi la 01:00, y no puedo dormir por el sol que se cuela por mi ventana. Sin que mi novia se percate, salgo de nuestra tienda lapona para quedarme reflexionando sobre todo lo que nos ha acontecido en el día. Mi vista se pierde en la lejanía, repasando las interminables carreteras, tan infinitas como los frondosos bosques de Suecia, la lluvia que nos ha acompañado desde el primer momento en el paso a este país, cuando nos hemos perdido y casi acabamos en la otra punta de Suecia, etc. Una etapa, sin duda, larga e intensa en el que ha habido multitud de vivencias en muy poco tiempo, tanto malas como buenas, pero de la que hemos aprendido y sacado experiencia, para el resto de nuestro viaje y quizá de nuestra vida. Esta claro que a partir de ahora nuestra aventura va a cambiar mucho en su rutina o fisonomía, pero lo que está claro es que con las indicaciones de mi navegante todo será más fácil. Mientras estos pensamientos discurren en mi mente, me percato de que a pesar de que ya llevamos cerca de una semana en este país no he podido contemplar el famoso sol de medianoche como se merece y que se va haciendo más patente según viajamos al Norte de Europa. Así que no se me ocurre mejor manera de terminar el relato de esta etapa con una fotografía de este fenómeno y que nos indica que poco a poco nos vamos aproximando al Círculo Polar Ártico y por ende, al Cabo Norte.