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lunes, 11 de enero de 2016

CAPÍTULO 27: DEL HOLOCAUSTO A LA LUZ


ETAPA 27: ZATOR-PRAGA

Distancia total ruta: 447 kms
Tiempo total: 6 horas

Ciudades visitadas: 3
Paradas: 2
Consumo medio:  5,11 l/100

La sobrecogedora experiencia de Auschwitz I nos ha dejado a los dos mudos e insomnes. No es para menos, todavía hoy en mi cabeza resuenan los ecos del sufrimiento de ese lugar de barbarie. Durante los instantes que estuvimos allí sentimos, no sólo que viajábamos a esa época, sino que también se congelaba el tiempo, a la vez que el latir de nuestros corazones. Nunca había sentido tanto sobrecogimiento concentrado en mi. Fue una experiencia difícil de describir con términos agradables, pero que creo enormemente necesaria. Hoy regresaremos al pasado de nuevo para visitar Auschwitz II, aunque sabemos de sobra que no será agradable, no podemos dejar de visitar otro de los testigos de la historia reciente de Polonia, por triste que sea.



Amanecemos temprano en nuestro bungalow de este "Jurassic Park polaco" de Zator muy pintoresco pero confortable para el incansable viajero y, por que no, para disfrutar en familia. Como las muchas que pasan frente a nosotros mientras comenzamos el día con nuestro desayuno motero un humilde cola cao y una tostada con mantequilla, lo más básico para una forma nómada de viajar y conocer el mundo. Pero a nosotros nos da igual, lo importante es descubrir y arrojar luz sobre lo desconocido. Mientras comemos comentamos la inéditas sensaciones al entrar en Auschwitz I.

-Rafa, nunca me ha había sentido así, compungida, triste, ausente, es difícil de explicar pero me sentía hasta culpable de hacer una foto. Me ha resultado incómodo permanecer allí.
-Pues fuimos los últimos en salir, anda que si nos quedamos allí encerrados.
-Prefiero dormir en un cementerio - afirma M Carmen rotundamente.
-La verdad es que me esperaba que Auschwitz fuera más grande, me pareció pequeño y aunque intento comprender, no logro imaginar en mi mente como pudieron morir allí más de 1 millón de personas. No lo concibo, es como toda la población de Barcelona, ¿En que?, ¿en 5 años?. Sin embargo, ese lugar te embarga hasta dejarte sin aliento, echo polvo, es como si te pusieras en la piel de los sufrieron y murieron allí.
-Bueno y ¿hoy que nos toca? - pregunta mi novia, ávida de nuevos descubrimientos.
-Nos toca Auschwitz II que esta a unos 5 kms del primero, a ver que nos encontramos allí. Pero M Carmen, pase lo que pase, me tienes que prometer una cosa.
-¿El que? - pregunta sorprendida.
-Que vamos a disfrutar de esta etapa.
-Vale.

No era para menos, todavía esta mañana tengo frescas en mi mente las risas de los dos durante el viaje de ida a Auschwitz y, en contraste, tras la visita, el abrumador silencio del viaje de vuelta a Zator, quizá con mucho el momento más triste desde que empezamos nuestra Vuelta a Europa en Moto. Por eso hoy, quiero que, aunque no sea agradable lo que veamos, pensemos que estamos en una increíble aventura a través de la Geografía e Historia de nuestro continente digna de recordar y contar. Aunque eso traiga en ocasiones oscuros capítulos que quizá nunca deberían haber sido escritos.


A punto de salir para Auschwitz
Tras el desayuno y pertrecharnos ponemos rumbo de nuevo a Auschwitz para visitar su segundo campo de concentración. La emoción del que se enfrenta a lo desconocido crece en nuestros corazones a la vez que vamos avanzando por los mismos caminos que recorrimos al atardecer. El estado de shock en el que estábamos sumidos ayer hace que ni siquiera reconozca los rasgos de esta monótona carretera atestada de camiones. El recorrido vuelve, por tanto, a reeditarse en un silencio sepulcral, voluntario. Las ganas de hablar desaparecen sin pretenderlo, y sólo los pensamientos parecen ir más rápidos que nuestro Falco Stradale.

-M Carmen, ¿Por que te callas? - le digo a mi novia intrigado
-No lo se Rafa, pero no puedo evitarlo, me siento mejor así - me interrumpe algo angustiada.
Quien sabe, quizá así M Carmen se sienta más respetuosa con la memoria de los que murieron en este campo del horror de la especie humana. Pensaba relatarle durante el viaje con algún hecho interesante de la II Guerra Mundial o de los nazis, pero prefiero compartir su silencio en signo de respeto. Supongo que en esta aventura como en la vida, es importante hablar, pero también saber cuando es mejor guardar silencio.
Volvemos a pasar, de largo, por Auschwitz I, afortunadamente, las indicaciones son tan claras que hasta yo, con mi torpeza y sin GPS, sería capaz de llegar al lugar. Por lo que se ve hemos madrugado ya que somos los primeros al llegar al lugar, así que, con tranquilidad pasmosa y menos cargados de ropa y accesorios, cogemos nuestra camara y nos disponemos a entrar en Auschwitz II (cuya entrada, como en Auschwitz I es gratuita), bajo un sol de justicia.
Entrada en Auschwitz II
Nada más llegar, nos damos cuenta de que el complejo es enorme en comparación con el primero que visitamos ayer. Auschwitz II se dispone en una verde y larga pradera inabarcable a simple vista. Pasamos por debajo del arco y ya estamos dentro, parece que hemos llegado incluso antes que los vigilantes, no hay nadie en la basta llanura que se presenta ante nosotros. A nuestra derecha una larga vía férrea de fin insodable a nuestra izquierda verdes prados y unos pabellones al fondo, no hay nada más. La extrañeza nos invade mientras avanzamos, es todo tan solitario que nos estremece. ¿Quien no habrá soñado con visitar un monumento o atracción a solas? Sin embargo, no tenemos en nuestro pensamiento ningún sentimiento especial de exclusividad, al contrario, la soledad extrema nos invade y por un momento nos vuelve a hacer retroceder has 1940. Como única compañía tenemos tan sólo la suave brisa que acaricia nuestra cara.


Siguiendo paralelos el curso que nos indica la vía, nos adentramos en los pabellones del lugar, al menos aquí estaremos a resguardo del calor que impera. Estos, sin duda son pabellones algo más precarios y de una solo planta, excepto por la paja que usaban como colchón, están igual que hace 70 años, con la madera algo corroida pero con la memoria fresca de los que reposaron allí. M Carmen se atreve a hacer algunas fotos tanto del interior como del exterior, quizá intentando descubrir la esperanza de los que anhelaban salir de ese infierno que los nazis construyeron.



Cuando salimos de allí, el paisaje parece haber cambiado radicalmente, frente a nosotros se elevan unas torres de unos 5 o 6 metros que parecen chimeneas.

-Rafa, ¿Has visto?¿Que son esas cosas? - pregunta ella intrigada

Durante unos segundos me quedo pensativo, mirando al horizonte, intentando encontrar la respuesta a la pregunta que me ha hecho M Carmen. De pronto, sin saber como encuentro la solución, aunque personalmente, preferiría no haberlo descubierto.
Chimeneas de los crematorios
-¡Son las chimeneas de los hornos crematorios! - le respondo con afligimiento
En ese instante, M Carmen deja de disparar su camara, la baja a la altura de su cintura y se queda mirándome boquiabierta sin saber que decirme. Por un minuto eterno, los dos nos miramos atonitos ante la escena que tenemos enfrente. Prácticamente, todo el campo que tenemos delante está plagado de chimeneas, que se cuentan por cientos.

-Ahora si me creo que aquí hayan muerto millones de personas, M Carmen, estamos sobre un cementerio
-¿Cementerio?¿Qué quieres decir?
-Que esto no es un campo de concentración, el de ayer lo era. Este es de exterminio - le digo con honda tristeza.
Cartel de Auschwitz II
Efectivamente, como pudimos leer en carteles cercanos, la forma de matar de los nazis se fue sofisticando con los años para hacerla más eficiente y barata: Al principio, te mataba el trabajo extenuante y la poca comida, cuando no el frío. Después fusilaban a los presos, pero como eso era costoso y daba problemas a la hora de manipular los cuerpos, los nazis lo solucionaron gaseándolos con Zylon B (4 gr matan a una persona) y luego quemando los cuerpos en crematorios subterráneos. Ciertamente, tuvo que ser impactante en su época tener que pasar tus últimos días oliendo ese olor a carne humana, mientras esperas de forma inexorable a que llegue tu hora, sinceramente, me aterro solo de pensarlo.


Vista de una ventana
Al principio, de todo, los ejecutados eran los que flojeaban en los trabajos forzados o se ponían enfermos, o al menos eso creía yo, también lógicamente, a los que intentaban escapar o crear un movimiento de resistencia. Sin embargo, el recorrido que hacemos paralelos a la vía era el último para muchas personas que llegaban hasta aquí, porque nada más bajarse del tren su suerte estaba echada. Siempre hacían dos grupos, los fuertes y los más débiles como ancianos niños o mujeres, a unos los ponían a trabajar de inmediato, al resto o los cogía Mengele para sus perfidos experimentos o los llevaban (tras quitarles todo, hasta el pelo) a unas supuestas duchas para limpiarlos, duchas sin agua, duchas con Zylon B.

Si ya entramos en Auschwitz II con sobrecogimiento y respeto por lo allí vivido, más aún al saber que quizá nuestros pasos se den sobre las cenizas de millones de personas. Ni que decir tiene que M Carmen y yo volvemos al estado de shock de cuando abandonamos Auschwitz I, aunque hacemos alguna foto esporádica, nuestra mente esta en los millones de personas que murieron aquí. No obstante, debemos que seguir el curso del tren de la muerte, ¿Hasta donde llevará?

Tras la caminata llegamos a lo que parecen ser las fronteras de Auschwitz II, en ese lugar apenas hay unos verdes prados y alguna torre de vigilancia.
-Rafa, mira delante tuya, hay cuatro lapidas - me advierte mi novia.
-Me aproximo y lo que puedo ver son cuatro lapidas de marmol negro con una inscripción, me centro en la de inglés para traducírsela a mi novia, ya que no se ni polaco ni hebreo.

 

"A la memoria de los hombres, mujeres, y niños, que cayeron victimas del genocidio nazi. Aquí reposan sus cenizas puede que sus almas descansen en paz".





-En ese mismo instante que traduzco la inscripción M Carmen no puede reprimir las lágrimas y rompe a llorar:
-Pobre gente, ¿Porque tuvo que pasar esto Rafa?
-Porque nuestra especie es capaz de lo mejor y de lo peor, ojalá nunca se olvide esto para que no se vuelva a repetir.

Monumento a los muertos de Auschwitz
Mi novia coge una flor y yo una piedra, la ponemos sobre la lapida inglesa y nos quedamos guardando un minuto de silencio. Cuando termina nos damos, cuenta, sin querer de que la vía termina en un enorme bloque de cemento y encima una escultura abstracta. Seguramente, quiera reflejar el sufrimiento, pero también quiera ser un recuerdo impertérrito a los que dieron la vida para que esto solo sea un triste recuerdo del pasado. A los pies del monumento y de la via, vemos una humilde figura de dos personas juntas. Nosotros dando la espalda al monumento miramos al frente cogidos de la mano, al final de la vía la entrada a Auschwitz II detrás, el lugar exacto donde se detenía el tren en un viaje solo de ida. Mi novia y yo cerramos los ojos por un instante intentando tener un momento para nosotros en mitad de tanto abrumador silencio.
Final de la via de la muerte
Cuando abrimos los ojos nos quedamos un poco más aliviados pero algo cansados emocionalmente, aún así decidimos investigar más allá de los muros de Auschwitz II, en busca de Auschwitz III (que es un campamento de trabajo). Al pasar las torres de vigilancia, nos encontramos con un frondoso bosque y algunas construcciones con depósitos de agua. Por lo que pude leer, Auschwitz III era donde tenían su residencia los oficiales del campo de concentración, y también donde había zonas de trabajo para los reclusos, todo ello para dar una imagen de normalidad, ante la inspección de altos cargos del Reich, algo realmente grotesco.
Depósitos de agua del complejo
Sin duda Auschwitz I fue un juego de niños en comparación con las cosas que estamos viendo aquí, sinceramente ignoro el tiempo que llevamos aquí, pero va siendo hora de volver a coger nuestro Falco Stradale rumbo a la República Checa. Ya hemos visto suficiente, aunque en el camino de vuelta nos encontramos el pabellón donde gaseaban a los judíos. M Carmen está muy reacia a entrar, sin embargo, consigo convencerla para hacer alguna foto de la cámara de gas. El camino de vuelta también da para hacer alguna foto de los hornos crematorios por dentro, pero no nos adentramos en ninguno, hemos tenido suficiente, lo que hacemos es hacer fotos de algunos que han quedado desmantelados, pero bien conservados y a la vista, sin necesidad de bajar bajo tierra.




Vagon del tren de la muerte
Cuando llegamos a la altura del vagón, el último vagón del tren de la muerte que queda en pie. Me pongo en el centro de la vía y cojo una piedra de la vía a modo de recuerdo. Para finalizar este periplo algo triste, la verdad, decido hacer un video en emotivo homenaje a las víctimas de Auschwitz a la salida del recinto.



Zator
Tras ello, y aunque lo intente ocultar en mi casco, las lágrimas desfilan por mis mejillas. Pongo rumbo a Zator para recoger nuestras cosas y marchar a la República Checa el decimocuatro país de nuestra aventura por Europa. Al llegar a nuestra cabaña nos damos cuenta de que nuestra moral está por los suelos, lo visto hoy nos ha dejado profundamente derrotados, nos sentimos como si nos hubieran dado una paliza, nuestra moral esta por los suelos y para nada, hay ganas de continuar el viaje. Pero en Euro-Diversion 2013, para bien o para mal, no hay tiempo para lamentos, debemos continuar nuestra aventura, salir de Polonia para llegar a Praga en la República Checa. Tras hacer el check-out, nos vamos de nuestra cabaña y nos lanzamos en pos de la frontera polaca, espero que sea menos traumática la salida que la entrada en el país. Damos una vuelta por Zator para comprar unas provisiones para el largo viaje, tras lo cual salimos raudos en busca de la carretera. Aún así aún tenemos tiempo para tomar esta simpática instantánea.

Perro Policía
Cogemos la DW-781 (¡vaya nombres más raros tienen estas carreteras!), para alcanzar la carretera principal, pero para llegar a ella debemos de pasar otra vez por delante de Auschwitz I, haciendo que el silencio impere entre nosotros. Durante unos instantes los intercomunicadores están mudos, dentro de cada uno, supongo, todavía estamos asimilando el impacto de las cosas que hemos visto, por última vez Auschwitz se pierde en mi retrovisor, y con ello, quizá el mal rato que hemos vivido al visitar, a pesar de todo,debo insistir en que hay que conocer la historia, la buena y la mala, ya que, aunque no nos guste si hoy estamos donde estamos es gracias a nuestros aciertos, pero también a nuestros errores.

Una vez alcanzada Opatovice ponemos rumbo al sur del país, por E-442, supuestamente volvemos a carreteras principales, aunque lo cierto es que en Polonia es un término relativo, nada que ver con las españolas. Estas "autovias" continúan con sus cruces peligrosos, que interrumpen nuestra marcha cada pocos kms, todos regulados por semáforos y se encuentran a la entrada de las pequeñas poblaciones, lo que provoca kilométricos atascos, y peligrosas escenas de algún listo que se lo salta y casi provoca un accidente. Parece increíble pero estamos encontrando más atascos en las pequeñas poblaciones fronterizas de Polonia que en la capital del país, por si fuera poco, el asfalto está en pésimo estado y ondulado y parcheado, un verdadero infierno gris. La mejor solución queda por ocupar el arcén y rezar por no encontrar ningún coche averiado en la carretera o que un camión nos absorba mientras nos adelanta.

Tras unos kms de insufrible paso por poblaciones, a ritmo de tortuga, decido ir por carreteras secundarias, por indicación de mi navegante. Por supuesto, es un atajo, pero no creo que nos meta en problemas en su lugar nos sumergimos en un frondoso bosque de arboles de hoja caduca, verdaderamente preciosos, cerca de Bielsko-Biala. Tan frondoso es, que podemos sentir claramente como baja la temperatura a nuestro paso, pero no importa, lo cierto es que Polonia nos está regalando una bella estampa como despedida. Sinceramente, me alegro de haber cogido este atajo, el sol, intermitente y cegador, guía nuestro avance por el bosque, un verdadero espectáculo natural, aunque espero que no nos llevemos ninguna sorpresa en la frontera con la República Checa. Con esa idea sigo avanzando por este bosque interminable, que me recuerda, un poco, a los que vimos en Suecia. Los kms de travesía me sirven para abstraerme un poco y relajarme tras dos intensísimos días en Polonia en los que hemos visto de todo:

Por un lado, la hospitalidad polaca y la belleza de la sorprendente Varsovia, con sus reminiscencias soviéticas pero cada vez con un sentimiento más aperturista, y por otro, la profunda tristeza y horror de Auschwitz como paradigma de la barbarie de los nazis contra los judíos.

Salimos del bosque y cogemos la E-462 cerca de Wisla con destino a Cieszyn, última población polaca de nuestro viaje, afortunadamente, sin cruces, lo cual hace que nuestros kms cundan más la verdad en nuestros últimos instantes en Polonia.
Frontera de la República Checa
Al cruzar un puente, y tras unos 80 kms de travesía, observo el cartel de entrada en la República Checa, el cual sobrepasamos con absoluta normalidad, ya hemos pasado a nuestro 14º país y cruzado la 13º frontera de nuestra aventura. Celebración que se ve aderezada por nuestros 11000 kms en ruta cumplidos nada más entrar en Chequia.

-¡Que barbaridad, Rafa!, te vas a cargar el cuentakilometros de la moto. Dice mi novia con un humor bienvenido tras días más serios.
Repostando en Olomuc
Nos adentramos con soltura por tierras checas, volvemos a encontrarnos carreteras más europeas y pobladas por tráfico pesado. Cerca de Olomuc hacemos una parada para repostar, y de paso almorzar con nuestras provisiones compradas en el comercio de Zator. Lo hacemos a la sombre de la tienda de la gasolinera en una mesa, que M Carmen se ha "agenciado" no se como.

Mientras estamos comiendo placidamente, recibo una extraña llamada de un número larguísimo.
Nuestro almuerzo checo
-No lo cogas, Rafa - Me pide mi novia. Ella siempre con la mala costumbre de no coger llamadas de números desconocidos.
-Bueno, y ¿como se quién es, entonces?
Sin embargo, no le hago caso, mi intuición me dice que la llamada podría ser importante. Al descolgar inicio una conversación en ingles con un chico que dice hablar en nombre de booking.com, según me cuenta, los trabajadores de nuestro alojamiento en Zator, han encontrado una camara Sony gris en la cama. M Carmen palidece de inmediato y se lanza a buscar la camara entre sus cosas, con la esperanza de que todo haya sido una confusión, todo ello en vano.
-Rafa, nos hemos dejado la cámara en Polonia - se lamenta - ¿Qué hacemos? - pregunta angustiada.
-No lo se, pero a Polonia, no podemos volver - le contesto mientras retomo la conversación con booking.com, mientras el nivel de stress sube en el equipo.
-Mire, me encuentro en la República Checa y no puedo regresar a su país, ¿Que podemos hacer? - pregunto estresado.
-Rafa, diles que te manden la tarjeta, que la cámara no me importa, pero las fotos si - me apunta la novia en la distancia.
-Bien, si quiere le podemos mandar por correo la cámara a una dirección que nos indique - me contesta el hombre de booking.com
-Si, me parece bien, muchas gracias.
A continuación, paso a darle mi dirección en Palomares del Río y tras múltiples agradecimientos finalizo la llamada.
-Sin problema M Carmen, nos la mandan a casa - le digo a M Carmen con cierto alivio.
-¿Seguro? - se pregunta mi novia con ironía - Nada de esto hubiera pasado si hubieras hecho un repaso antes de irnos de la cabaña, tu has sido el último en salir - Me reprende.
Tras la buena noticia, cogemos la E-442 rumbo a Králové, otro buen trecho de 100 o más kms donde mi novia me "tortura" de nuevo con el asunto de la cámara y de mis frecuentes despistes. No es para menos, con esa cámara, hemos grabado entre otras cosas, nuestro encuentros con los renos en Jokkmokk o el descenso del Trollstigen. La verdad es que soy un despistado pero bueno, finalmente todo ha salido bien, ¿no?¿Cuál es el problema?Supongo que estamos acumulando demasiados kms para cualquiera y, claro, es lógico que surjan estos roces y conflictos ante el más mínimo problema.

Al margen de esto, la República Checa nos esta brindando preciosas imágenes de carreteras interminables hasta donde abarca la vista, flanqueadas por frondosos bosques. ¡Qué sensación más rara!¿Habremos llegado a Suecia? - pienso mientras avanzo por estos solitarios caminos bajo un cielo de ensueño. Curiosamente, si conducir por Polonia era peligroso por sus carreteras con cruces de carreteras con semáforos, aquí en la República Checa no son tan refinados. Aquí, de buenas a primeras te encuentras dos carreteras que se cruzan perpendicularmente y ni siquiera un Stop que regule el paso de uno o de otro. No queda más remedio que pasar con una precaución extrema por ellos mientras, nos flanquean interminables maizales.
Catedral de los Huesos en Kutna Hora
Gracias a las indicaciones de mi navegante, estamos siguiente un camino bastante óptimo para llegar a la capital checa. Hemos cambiado en Králové la E-442 por la E-67 y luego, a la altura de Kolin por una secundaria hasta llegar a una población de gran interés para mi: Kutna Hora, una pequeña población a 70 kms de Praga, que tiene en un barrio de la localidad llamado Sedlec una curiosa iglesia. Resulta que la llaman la Catedral de los Huesos, por la peculiar manera de decorar el interior de la misma con huesos humanos, dicha Catedral ya salió en la aventura de Ewan McGregor y Charly Boorman titulada Long Way Round y la verdad es que me gustaría verla a horrores. Sin embargo, a nuestra llegada y por media hora nos encontramos todo cerrado.
Ocaso en Praga
Con la decepción encima pero sin dilación ponemos rumbo a Praga, ciudad a la que llegamos en una hora, ya con el sol en su ocaso. Inmediatamente, el trafico se vuelvo denso, se nota que estamos en una gran capital europea, pero esa no es la mayor de mis preocupaciones. Aunque parecía olvidado, lo cierto es que seguimos sin GPS, así que, volvemos a las andadas para encontrar nuestro alojamiento. Según mi reserva, este hotel se encuentra en el centro de Praga, así que por lo menos seguimos todas las indicaciones que pongan "centrum". Mientras mi navegante se pone a trabajar con su móvil y la dichosa bolita de la geoposición. Pero por desgracia, una vez entrados más en la urbe, llega el momento de decidir hacía donde tirar, lo cual no es nada fácil, teniendo en cuenta que llevo una moto cargada hasta los topes por calles empedradas y un tráfico que te presiona para que te muevas.

Tras idas y venidas que dan con nuestros huesos en la Estación de Trenes de Praga decido parar para tomar algo de aire y tranquilizarme, mientras M Carmen intenta ubicarse yo examino mi movil y observo que tengo un mensaje de una tal Odette, que desconozco por completo quien es. Para nuestra fortuna es la dueña de nuestro alojamiento en Praga, que es una especie de loft . En el mensaje me pone la dirección de su piso y me pregunta si voy a acudir. Yo la tranquilizo y le respondo que si, pero que me he perdido a la entrada de Praga y desconozco como llegar. Ella responde inmediatamente con el nombre de una calle más importante que cruza y me da indicaciones de que camino debo seguir hasta llegar a el, que nos espera en una intersección. La verdad es que no se si saldrá bien, pero en cuanto M Carmen ve las calles relaciona alguna de ellas casi instantáneamente.

Nos ponemos en marcha, siguiendo el curso del río Moldava, por un momento la cosa parece que va bien, pero de nuevo "la pelotita" del GPS del movil vuelve a hacer de las suyas y nos perdemos en la inmensidad de Praga, acabando con nuestros huesos en la Estación de Trenes de la capital checa. De nuevo vuelven a surgir los nervios y el estrés se apodera de nosotros como un virus.

-M Carmen, vamos a tranquilizarnos, que antes íbamos muy bien, traza el rumbo desde aquí y dime a donde tengo que ir lo mejor que puedas - intento explicarle a M Carmen mientras detengo el Falco Stradale para tomar aliento y recuperar la cordura.
-Si te lo digo, pero no estas atento - me resalta ella.
-Ya, pero con la moto cargada hasta los topes, este tráfico y estas calles empedradas, no puedes cambiar de dirección cuando quieres, ponte en mi lugar, esto no es fácil.
-Ya lo se, y tampoco es fácil guiarte con un GPS del móvil que cambia de rumbo cuando le da la gana - me responde furiosa.

Nos hemos distanciado bastante de nuestro destino, pero sorpresivamente volvemos a retomar correctamente el rumbo sin mucha dificultad. Intento estar atento a la vibración de mi movil, por si Odette quiere comunicarse conmigo y darme alguna pista más de como llegar. Lo hace en una ocasión para indicarme que una superado un puente con una torre muy alta, girado a la izquierda y subida a una colina, ya nos queda poco realmente para llegar. Finalmente lo conseguimos, y aunque al principio no vemos a nadie en el lugar, de una tienda de comestibles surge una chica joven, rubia de media melena recogida, alta, de elegante porte, vestida con un pantalón vaquero blanco y una blusa roja que nos saluda en cuanto paramos la moto. Al principio, hay un poco de desconcierto, incluso M Carmen se sorprende, pero lo que mi acompañante no sabe, es que dí una descripción de nosotros para que Odette nos reconociera al llegar. Desde luego, tiene que ser ella, no debe de haber muchos españoles que vayan por Praga en una moto negra y me parece que hasta que no ha estado segura de que somos nosotros, no ha salido de la tienda.
Nos saluda, en inglés por supuesto, y nos acompaña hasta nuestro alojamiento, que por lo que se ve se encuentra en un bloque de pisos. También, dando muestra de su amabilidad, nos ayuda con nuestras cosas una vez desancladas de la moto. Accedemos al portal como si de una casa se tratará y a continuación en el segundo piso se encuentra nuestro alojamiento. Al franquear la puerta vemos a tres chavales jugando a la consola de manera algo bárbara, gritando y gesticulando mucho, Odette les manda callar en checo y se hace el silencio más absoluto.

-Rafa, ¿esto que es?¿tenemos que compartir piso con estos brutos? - me pregunta atónita
-No lo se, en la reserva tenía otras fotos, no era para nada un albergue juvenil - le contesto extrañado

Efectivamente, no me equivocaba, por lo que se ve lo único común es el salón, lo demás son habitaciones completamente privadas. Odette con otra llave nos muestra nuestra habitación, un excelente loft de dos plantas, con la cama enorme y una pequeña cocina abajo, perfectamente equipada y con los armarios y guardarropa en la parte superior. El WC y la ducha están dispuestas aprovechando el hueco de la escalera, pero para nada es angosto gracias a lo alto de nuestro apartamento. Nuestra casera nos da la llave del portal, piso y nuestra habitación, también nos da la clave del WIFI, un mapa turístico de la ciudad de Praga y su número de teléfono por si necesitamos cualquier cosa, despidiéndose cordialmente de nosotros a continuación.

La verdad es que ha sido una etapa muy dura y no nos vemos para nada con ganas de salir a descubrir Praga, estamos muy cansados. A excepción de Riga, o de las remotas poblaciones de la Laponia que a partir de las 17:00 no tenían nada interesante que ver, siempre habíamos tenido algo de tiempo, para por lo menos curiosear algo. Siempre habíamos viajado por la mañana para a media tarde dedicarla al turismo. Supongo que los más de 11000 kms de aventura empiezan a notarse, y creo que esta va a ser las primeras veces que no vamos a salir por la noche a descubrir la ciudad en la que hacemos noche. No obstante, una vez duchados y más cómodos decidimos hacer el esfuerzo y ponernos a caminar por las procelosas calles de la capital checa. Sin muchas pretensiones, eso si, no vaya a ser que nos perdamos y tengamos que dormir en la calle.

Pero inmediatamente, nos damos cuenta de que por la noche todos los gatos son pardos y de que las calles nos parecen todas iguales. Así que para evitar perdernos, nos tomamos tranquilamente una cerveza en un terraza cercana a orillas del río Moldova y charlamos animadamente sobretodo lo que nos ha acontecido hoy. Desde luego, la experiencia de Auschwitz ha sido algo digno de recordar, un trocito de historia que se ha quedado congelado en el tiempo, en la Polonia de 1940, un lugar que nos ha sobrecogido con sus historias de sufrimiento que espero nunca más vuelvan a repetirse. Pero al margen de eso, nos vamos con una muy buena imagen de Polonia, gente amable y sencilla, y que a pesar de los malos envites de la historia ha sabido mirar al futuro con una sonrisa, sin duda la reciente Eurocopa 2012 ha ayudado a modernizar el país, pero todavía le queda mucha camino que recorrer sobretodo en el apartado de carreteras, sin duda las peores que he visto en mis más de 11000 kms de travesía, y creedme que en mis casi 30 días de aventura he visto toda clase de firmes. También nos acordamos del noble gesto que han tenido con nosotros en Zator de devolvernos (por correo) la camara Sony con las fotos de nuestro viaje hasta entonces, todo un alivio saber que esos recuerdos no se perderán en la memoria de los kilometros. Un gesto de honorabilidad y educación que no será olvidado. Entre nosotros no hay duda de que a nuestro regreso a España tendremos nuestra cámara intacta.

Regresamos al loft y a nuestra llegada nos encontramos otra vez a los mismos chavales jugando a la consola y bebiendo alcohol, haciendo un ruido atronador. Como estamos cansados y yo tampoco tengo ganas de discutir les pido amablemente que dejen de hacer ruido, cosa que sorpresivamente, hacen sin causar más problema. Desde luego, la educación no es algo que sea muy habitual en nuestras fronteras, por eso no deja de sorprendernos cualquier gesto de este tipo. Dentro ya de nuestro loft, hago una frugal cena con nuestras provisiones que habrá que reponer mañana, mientras M Carmen dispone con el WIFI el curso de la siguiente etapa, que nos llevará desde Praga a Viena pasando por Bratislava. Es decir, tres países en una sola jornada de Euro-Diversion de 2013.

-M Carmen, no te olvides que mañana tenemos que pasar por Kutna Hora para ver la Catedral de los Huesos - le recuerdo a mi novia.
-Ya lo había previsto, nos desviamos un poco, pero merecerá la pena- me responde ella con ilusión.
Lo cierto es que los dos estamos hechos fosfatina, será mejor descansar lo mejor posible para mañana, ya que sería un pecado marcharnos de Praga sin, al menos, ver lo más importante de esta capital de centroeuropa. Espero que el retraso en la llegada de hoy no se transmita al resto de las etapas, convirtiéndolas más en una contrarreloj por recuperar el tiempo perdido y ver lo más posible, que en una aventura. Haremos todo lo posible por seguir disfrutando de la Vuelta a Europa en Moto, al menos ese es mi deseo, mientras concilio el sueño un pensamiento no abandona mi mente: ¿Que nos deparará Praga?