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jueves, 14 de enero de 2016

CAPÍTULO 29: LA LEYENDA DEL DRAGÓN

ETAPA 29: VIENA-LJUBLIANA

Distancia total ruta: 385 kms
Tiempo total: 8 horas 57 minutos
Ciudades visitadas: 2
Paradas: 2
Consumo medio:  6,01 l/100


Tras el merecido descanso nos levantamos temprano con la ingente misión de descubrir Viena en un puñado de horas. Como siempre, en las últimas etapas de nuestra aventura, apuraremos la hora del check-out al máximo para ver lo que podamos de la ciudad, ya que una vez fuera y con nuestras alforjas de tela no podremos dejar la moto en ningún lugar sin vigilancia, lo cual casi nos obliga a poner rumbo hacia el siguiente destino: Eslovenia.

Pero antes vamos a ver si no nos perdemos y podemos admirar la belleza de la capital austriaca. Como novedad y tras los interminables kms en moto M Carmen y yo decidimos variar el plan de ataque, iremos a los sitios en transporte público, así no nos tendremos que preocupar de donde dejar la moto. Puede que sea más pesado, pero al menos no nos perderemos e iremos siempre a tiro hecho, además M Carmen necesita descansar un poco de ese stress constante por orientarnos en territorio extranjero, mientras ruedo, nuevamente, por calles empedradas, atestadas de tranvías y tráfico. Gracias a nuestra recepcionista Sonia y a sus indicaciones en el mapa, conseguimos llegar al metro de la ciudad sin mucha dificultad, allí cogeremos el suburbano con destino a Karlsplatz, allí nos apeamos para dar un pequeño paseo por la Ringstrasse que nos lleve al primero de nuestros puntos importantes.
San Carlos Borromeo
Iglesia de San Carlos Borromeo: También llamado Karlskirche, iglesia barroca al sur de Karlsplatz, construida por Johan Bernhard Fischer Von Erlach en 1716. Según nos cuentan, en el siglo XVIII una fuerte epidemia de peste provocó más de 8000 muertos en la ciudad, por el ello Carlos VI prometió construir un templo en honor a San Carlos Borromeo en caso de superar esta crisis, y vaya si lo construyó. No en vano, esta iglesia es un símbolo de poder de la dinastía imperial de los Habsburgo. Después de la Catedral de San Esteban es el segundo templo más grade y visitado de la ciudad. Lo que más destaca del edificio es sin duda su fachada flanqueada por sendas columnas y a lo sombra de ellas y con el fresco del estanque cercano nos tomamos unos minutos para reposar y comer algo de chocolate, como desayuno y avituallamiento de la larga etapa que nos espera por Viena.


Tras la visita por los exteriores del edificio, cogemos de nuevo el metro en dirección a la Eisem Platz donde se encuentra nuestro siguiente punto del día.




Catedral de San Esteban
Catedral de San Esteban: O Catedral de Viena (Stephansdom), como se la conoce más coloquialmente, es una catedral de estilo románico tardío situada en el mismo centro de la capital austriaca. Su construcción fue iniciada por el Rey Rodolfo IV y se levantó sobre ruinas de dos iglesias en el año 1147, aunque posteriormente fue objeto de continuas reformas a lo largo de su historia siguiendo distintos estilos artísticos. Símbolo religioso más importante de la ciudad además de estar incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un edificio dispuesto en forma de cruz (lógico) compuesto por tres naves. Preferimos entrar para deleitarnos con el interior. Una vez en el exterior la catedral tiene dos grandes torres que la coronan, la Torre Norte y la Torre Sur. La primera tiene unos 68 metros de altura, y alberga la campana Pummerin, la más famosa de esta catedral y la segunda campana colgante más grande de Europa. La torre sur tiene una altura total de 136 metros, tan sólo 10 metros más pequeña que la Pirámide de Keops, y al igual que ella, rodeada de edificios tan pequeños, está construcción destaca e impresiona sobremanera los sentidos del visitante. Pero también dificulta el hecho de querer hacer una fotografía con la catedral de fondo y con nosotros en primer plano.










Spiderman en Viena
Al dar una vuelta por el perímetro del templo vemos una réplica más pequeña de la catedral algo negra la verdad con la que nos hacemos una foto. También nos damos cuenta de que una de las alas del edificio esta siendo restaurado. Como curiosidad descubrimos que Spiderman se ha bajado de los techos de la catedral para acabar enganchado a una tienda de comics de la capital. Tras la visita no nos podemos ir de Viena sin visitar al menos uno de los tres Palacios de la capital, a saber: Schönbrunn, Hofburg, Belvedere. Evidentemente, por cuestiones de tiempo, seguramente necesitaríamos 1 mes por cada uno de ellos para verlos en detalle, pero por desgracia tan sólo tenemos unas horas. Por lo tanto, vamos a ir al más imponente de los tres y por ende más famoso El Palacio Schönbrunn. Personalmente creo que es un acierto, porque el Hofburg lo detestaba Sissi, y el Belvedere es más pequeño y con menos cosas visitables.










Tomada la decisión a cual Palacio vamos a ir como despedida de Viena, cogemos la línea U4 de metro que nos deja en la misma puerta del complejo. Además la parada no tiene pérdida se llama igual "Schönbrunn", esta a prueba de torpes este suburbano vienés. Desde luego, fue todo un acierto reservar el hotel en este lugar ya que no tendremos que hacer excesivas paradas ni transbordos para llegar al Palacio de Sisi.

El metro no es muy diferente al de Madrid en estética, aunque este parece algo más desvencijado, aunque eso si, pulcro como un espejo. Al montarnos en el vagón nos entran algunas dudas de la dirección a la que vamos porque las alocuciones del metro son en alemán, ni tampoco hay un testigo o rótulo que indique en que dirección va el convoy. Por eso M Carmen decide pedir ayuda, a su manera, a un local, la verdad es que viéndola en acción no se le da nada mal hablar con la gente en otro idioma.




Nuestro amigo, también se baja en la misma parada que nosotros, aunque su destino es otro y prácticamente a las puertas de Palacio nos separamos, despidiéndonos con una sonrisa,
-¡Que amables son estos austriacos, igualito que los de Letonia! - exclama M Carmen
-¡Vamos! que un poco más sales de ahí hablando alemán - le respondo con sorna.
-¡Que gracioso!


Llega la hora de entrar en el Palacio de Schöbrunn, un megacomplejo palaciego de 1000 habitaciones que poco tiene que envidiar al del Rey Luis XIV en Versalles. De hecho, es conocido por los locales como el Versalles vienés y ha sido declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO en 1996. De marcado estilo rococo y con unos excelsos y cuidados jardines fue casa de los Habsburgo por muchos años y edificio más representativo del Imperio Austrohúngaro. En un primer momento el Palacio de Schöbrunn fue construído en 1511 por orden del Emperador Maximiliano II, pero destruido por completo en el sitio de Viena de 1683. La labores de reconstrucción comenzaron por orden del Emperador Leopoldo I en 1696 y terminaron 5 años más tarde. Como dato curioso decir que de los tres Palacios a Sissi, el que más le gustaba era el que estamos visitando, y no me extraña viendo la belleza inmaculada de sus verdes jardines. Otra de las cosas por las que es conocido este Palacio es porque alberga en su interior el Zoo de Tiergarten, que es el más grande y antiguo del mundo. Incluso este zoo tiene una parada de metro propia, que es la siguiente de la que nos hemos apeado (se llama "Hietzing"). Aunque la entrada en un momento podría parecer cara 11,50€ por persona, si es cierto que viene incluida con una audioguía en el idioma que quieras. Cogemos sendas audioguías en español y nos ponemos en marcha.

-Bueno Rafa, ¿Que hacemos?, porque esta claro que el Palacio entero no lo vamos a ver ni en un mañana ni en día - pregunta mi novia agobiada por el tiempo, otra vez.
-Esta claro que sólo nos va a dar tiempo a ver los exteriores, ya que dentro es imposible hacer fotos, pero hay tanto que ver fuera...Todavía no se como lo vamos a hacer.
Mientras en mi cabeza ronda el pensamiento de que quizá hemos pagado mucho por ver tan poco, aparece de la nada un tren motorizado muy parecido a los que les ponen a los niños para que den una vuelta por el pueblo, en ese instante se me enciende la bombilla.
-Ya lo tengo M Carmen, vamos a subirnos para dar una vuelta a todo el Palacio, ¿Te parece?
-De acuerdo, vamos - dice ella

Nos subimos prestos al primero que pasa y pagamos al cochero una cantidad que creo no recordar pero que sin duda agilizará nuestra visita, que en nuestro caso es de lo que se trata. Con nosotros viajan un par de amigas, estudiantes universitarias desde luego, y una abuela con su hijo de unos 5 años de edad, más o menos la edad de mi sobrino David. Comenzamos la andadura, alejándonos de la entrada principal que da acceso al palacio y nos sumergimos en unos jardines tan frondosos, que por un momento, parece que hemos abandonado la urbe para ir a dar a un paraje de desconocido verdor. El vehículo va dando tumbos por doquier, lo que provoca la timorata sonrisa de las chicas y el alboroto del pequeño, continuamente reprendido por su abuela, a la que parece tener más que harta. Desde luego, hay cosas que aquí en Austria no cambian, aquí también existen las abuelas consentidoras. De buena gana le decía algo al pequeño, pero bueno, estamos aquí para disfrutar y centrarnos en lo que estamos visitando no para perder tiempo en absurdos debates sobre educación o consentimiento. La hora de duración de nuestro tour por los exteriores del Palacio creo que va a dar para mucho y para demostrarlo os dejo instantáneas del jardín botánico cubierto, las glorietas, estanques, edificios y jardines



Ni que decir tiene que toda la visita la hacemos a tres bandas, por un lado lo que digo yo, por otro lo que dice el niño y por otro lo que dice la audioguia. Sin embargo, a pesar del caos, poco a poco a medida que avanzamos me voy empapando un poco de la historia de este lugar singular. Me voy sumergiendo en un mundo de belleza donde las voces ajenas a mi pensamiento parecen diluirse como un azucarillo en agua, veo con la misma ilusión de un niños los arboles pasar como en un tiovivo y me imagino como tuvieron que ser los paseos Sissi (Isabel de Baviera), sin olvidar el Zoo, que seguro que también le sirvió para abstraerse de las rigores de Palacio. Todo un deleite para los sentidos que no debéis de obviar cuando visitéis Viena. Nosotros, por desgracia, no disponemos de tiempo para más y se acerca peligrosamente la hora de comer.

-Rafa, en cuanto termine el tour, nos tenemos que volver a hotel, preparar nuestras cosas y partir hacia Eslovenia, que nos pilla el toro.
-OK

Salimos del Palacio tras una larga caminata hasta la boca del metro, con una sensación agridulce, por un lado hemos visitado uno de los Palacios, seguramente, más bellos de Europa, particularmente me he quitado la espina de no ver más que el cartel de entrada del Palacio de Versalles. Pero por otro lado, nos da pena marcharnos de Viena habiendo visto tan poco para lo mucho que tiene que ofrecer esta ciudad. En fin, como tantas otras ciudades Viena engrosa el grupo de las que merecen un viaje más de regreso para verlas con más detenimiento. Y con esa promesa partimos en metro hacia nuestro hotel.

Adios Viena
A nuestra llegada, Sonia, ya no está, pero casi no nos da tiempo a notar su ausencia, todavía nos queda empaquetar y cargar nuestras cosas, pagar el hotel y establecer comunicación con Borut (un gran amigo mío del que hablaré más tarde), para avisarle de que vamos para Eslovenia. Aunque puedan parecer muchas cosas, lo cierto es que tras casi un mes de aventura, todo lo tenemos muy sectorizado y protocolarizado. Yo me encargo de pagar y de hacer el check-out, M Carmen, mientras carga lo más liviano y más fácil de color en la moto, se acomoda su cámara (Como buena reportera de la aventura) y se encaja su casco presta para iniciar otra etapa más de la vuelta a Europa en moto. A mi llegada, cargamos las alforjas, lo fijamos todo con los pulpos, la bolsa sobredeposito (la cual, por cierto ha reventado, por sobrecargarla de cosas de primera necesidad) y arrancamos en pos de salir de la capital austriaca que tan intensamente hemos vivido. Nuevamente, M Carmen se orienta estupendamente y salimos de Viena casi en el acto, en el camino le da tiempo a captar alguna instantánea de la ciudad y sobretodo esta que nos despide con cariño de Viena.
Salida de Viena
Cogemos la E-59 para salir de la capital, los carteles están en alemán, pero se entienden con un poco de intuición. Dirección vamos pasando por poblaciones como Schwechat y Baden, según voy haciendo kms me doy cuenta de un suceso extraño, la carretera pasa de tres carriles a cuatro durante bastante trayecto, Tampoco tiene nada de extraordinario - pienso - pero lo raro es lo demasiado perfecto que esta el asfalto y lo lento que vamos nosotros, a pesar de que la moto se desliza como un cuchillo clavado en mantequilla. Además los coches nos adelantan con una facilidad insultante, quizá demasiada. De pronto, caigo en la cuenta: Estamos en las famosas Autobahn austriacas.

Debo confesar, en mi ingenuidad, que creía que las famosas y míticas autobahn eran exclusivas de los germanos, pero está claro que estaba equivocado. Sin embargo, el mito se confirma: En estas carreteras de asfalto perfecto el cielo es el limite, por más que miro y miro por kms y kms no veo ninguna indicación de velocidad por ningún lado, tan sólo kms y kms de negro azabache asfalto bajo mi deslizándome hasta Eslovenia. Aunque no hay señales si hay reglas para sobrevivir en esta sabana artificial de depredadores alimentados por gasolina. Si vas lento tienes que irte lo más a la derecha, como nuestra moto no está para muchos alardes, me toca compartir penurias con los camiones y trailers de la carretera, aún así me cuesta seguir la estela de algunos descargados. Pero no importa, disfruto del espectáculo que esta carretera me ofrece y que no esperaba disfrutar: Cosas como esta no se ven en España, sin que te toquen el bolsillo Porsche y Audis adelantando a mas de 200 km/h como sí nada, furgonetas de reparto a más de 150 sin reparos, y yo mientras intentando dar más brío a mi Falco Stradale en vano.

-Rafa, ¿A que velocidad vamos?recuerda que tenemos que ir a 120 - me dice mi navegante.
-Ya lo se, y a esa velocidad vamos -le confirmo
-Ten cuidado a ver si tenemos que ir más lentos y te van a multar como en Bremen
-¿Es que no te das cuenta de que no hay señales por ningún sitio?Estamos en un Autobahn, aquí no hay límite de velocidad - le grito desde mi intercomunicador con desacierto.
La verdad, es que no tenía que haberle gritado, supongo que me irritó el que siempre me estuviera recordando la velocidad a la que debía de viajar. Para bien o para mal, esta moto cargada, no pasa de 120 km/h y me ha resultado muy pesado por su parte el que me recalque la velocidad si es que ni queriendo la sobrepaso. En fin, se hace un incomodo silencio en los intercomunicadores que intento romper de alguna manera, pero esta vez he metido la pata a base de bien al gritarle, y M Carmen no responde a ninguna de mis palabras, con razón. El silencio continua hasta la ciudad de Graz, más o menos situada en el ecuador de la etapa, lugar donde repostamos nuestro Falco Stradale.

En la frontera austro-eslovena
-Lo siento mucho M Carmen, no tenía que haberte gritado - le digo apenado mientras cojo su mano.
-¿Se puede saber que te pasa?sólo intento que no nos matemos, porque tu es que no estas atento a nada colega - me reprocha ella con energía

Volvemos a ponernos en marcha pero sin haber solucionado mi desatino, el clima del equipo por primera vez en el viaje lo veo tenso y enrarecido, no se qué podré hacerlo para arreglarlo. Dejamos atrás Graz, que como dato curioso es la ciudad natal de Arnold Schwarzenegger, y continuamos por el carril de los lentos en la autobahn observando como los demás vehículos nos adelantan a la velocidad, lástima no poder correr un poquito por estos lares. Pero no estamos para hacer carreras al estilo Fast and Furious, estamos para llegar a Eslovenia y completar los 200 kms que restan de etapa.

Precisamente al poco de salir de Graz cambiamos de carretera por la E-59, la cual nos llevará al sur de Austria, siguiendo el curso del río Mur, durante aproximadamente una hora hasta llegar a la frontera con Eslovenia, nuestro país en Euro-Diversion y el cruce de frontera, ya casi he perdido la cuenta. Antes de pasar para Eslovenia, vuelvo a hacer otra parada para hacer una foto con el cartel de Eslovenia como testigo de nuestro paso. A M Carmen esta nueva parada parece no haberle hecho mucha gracia.
Eslovenia
-Y ahora, ¿Se puede saber porque paras? - pregunta ella
-Para hacer una foto del cartel de Eslovenia - le respondo
-Tenemos una etapa que completar y tu perdiendo el tiempo, ya te vale, estoy ya un poco harta de tus paraditas - me reprocha mi novia.
-Bueno, tenemos que parar de todas maneras para comprar la viñeta eslovena

Efectivamente, al igual que Austria, Eslovenia es el único país de nuestra ruta que necesita del pago de un peaje único en forma de pegatina para poder circular por sus carreteras. Por fortuna, el precio no es muy caro, 7´50€, la cual da libertad para moverse por el país durante una semana, más que suficiente para nuestro cometido. Aunque no el precio de la viñeta, la cual he colocado junto a la austriaca, lo que me preocupa, sino el creciente clima de tensión que tenemos entre M Carmen y yo.



M Carmen últimamente esta muy cabreada conmigo, sin motivo aparente. Yo por otro lado me noto más irascible y menos paciente con ella y con los diversos problemas que en una aventura como esta pueden surgir. Creo que esta aventura no sólo nos estamos causando mella física sino también psicológica, también es cierto que llevamos casi un mes de convivencia las 24 horas juntos para todo, lo cual hace que cualquier cosa se magnifique. Esta claro que el roce no hace el cariño en estos casos y es importante que cada uno tenga su espacio.

Iniciamos la marcha hacia Ljubliana, por unas carreteras de excelente asfalto, bajo un sol de justicia y flanqueados por imponentes montañas nevadas que nos saludan desde lejos. Por la E-57 ponemos rumbo a la localidad de Maribor, segunda ciudad en importancia del país y antiguo parte del ducado de Estiria dentro del Imperio Austrohungaro al principio, y del reino de Yugoslavia en 1929. (Yugoslavia significa "Paises del Sur").
En Eslovenia estaremos dos días, desde que dejamos atrás Stavanger, creo que nunca hemos dormido más de un día en el mismo sitio. Después de un mes de aventura y visto los conflictos que han surgido entre M Carmen y yo, es necesaria esta parada en la aventura, para tomar fuerzas y recuperar el entusiasmo por Euro-Diversion 2013. Sin duda Eslovenia nos vendrá de lujo para este cometido, ya que en la capital del país nos espera un gran amigo para ofrecernos su casa: Borut Miklic.

A medida que surcamos este pequeño gran país, embutido entre los Alpes y el Mediterráneo, voy animándome más con la idea de volver a verlo. Es la primera vez que desde que dejó España en 2012. A mi mente acuden muchos recuerdos, de los buenos momentos que pasamos juntos en Málaga, de las Fiestas de San Juan en la playa (Nos presentó un amigo en común en 2009) o en el Morrisey, la celebración del Mundial de España en el 2010 y muchas confidencias. Extraña mezcla entre dos personas que tenían en un principio poco en común, pero que aún así labraron una buena amistad. Todavía recuerdo cuando hable con Borut sobre esta aventura de dar la Vuelta a Europa en Moto, que en un principio iba a ser en coche y en moto. Cuando le conté mis planes, se quedó impresionado y emocionado, aunque me advirtió que un viaje de estas características podría poner mi relación con M Carmen en peligro.
"Piensa que vas a estar 24 horas con tu novia durante más de un mes, eso te puede traer muchos problemas, que no todo el mundo soporta. No te plantees si podrás realizar el viaje, o si la moto aguantará, planteate si tu novia continuará en el viaje tras la aventura"
Esas palabras en un momento me acobardaron e incomodaron, pero viniendo de él se que la crítica venia con la mejor de las intenciones. Desde que me dio esa charla, me lleve un baño de realidad que creo que me vino bien para planificar la aventura y poner los pies en la tierra. Eso combinado con las infinitas charlas de planificación con mi novia me enseñaron que viajar en moto puede ser una aventura apasionante, pero soñar es gratis, y para algo así hay que tener muy claro que se quiere hacer y como hacerlo.

Dejamos atrás Maribor y siento en mi móvil la vibración de un mensaje. Paro en el arcén y veo que es Borut que me indica la dirección de su casa en Eslovenia, en concreto nos espera en Ljubliana sobre las 18:30. También nos da instrucciones sobre como entrar bien en la capital para llegar a su casa. Por desgracia, no tenemos GPS operativo, así que si hay que callejear tendremos que preguntar a los lugareños, pero tras la experiencia adquirida en Riga, Viena, o Praga, creo que estaremos preparados para encontrar la casa de nuestro amigo.

Nuestro paso por el país de Borut nos regala largas travesías por sus carreteras flanqueadas por montañas y verdes bosques, una suave brisa proveniente de los frescos Alpes nos acompaña y por un momento me recuerda a nuestro paso por el País Vasco, lo cual me trae gratos recuerdos. Las curvas se suceden con tal suavidad que pierdo la noción del tiempo y de los kms recorridos, a medida que paso por Tepanje, Medlog, Zalec, Latkova, Gomisko, Kapla, Vransko, Korpe, hasta finalmente llegar a Ljubliana, capital del país. Tal y como me indica Borut, cojo la H-3 y entro al Centro de Eslovenia. Una vez dentro, y como llegamos con tiempo, hacemos una parada de rigor para comprar algunas provisiones. Nuestro primer contacto con los eslovenos es grato, como siempre durante nuestra aventura, le pregunto a la cajera por la dirección de Borut y me dice que esta realmente cerca solo tengo que seguir recto superando tres o cuatro glorietas y en un bloque de pisos bastante nuevos estará mi destino. Yo le pregunto a la cajera como distinguiré esos pisos de los que habla.

-No encontrarás otros pisos como esos en los alrededores, son muy nuevos

Cogemos nuestras cosas y nos ponemos en marcha. Efectivamente a la tercera glorieta encontramos un bloque de pisos nuevos a nuestra izquierda, no muy altos, quizá de tres alturas, pero como nos dijo la cajera destacan mucho sobre los demás. Son unas viviendas con grandes ventanales y forrada de pequeños balcones de naranja cobrizo. Hemos llegado a nuestro destino. Así que entramos en la calle peatonal que da acceso a los pisos ante la atónita mirada de los que se reunían en un bar para tomar una cerveza, para el Falco Stradale, y le mando un SMS a Borut para decirle que hemos llegado a su casa.
Mientras esperamos la llegada de mi amigo descargo la moto con la ayuda de M Carmen a la cual veo bastante más animada que en kms anteriores. Se nota que ella también tiene ganas de volver a ver a Borut desde su fiesta de despedida de Málaga de 2012, creo que esa emoción y el saber que estaremos en Eslovenia dos días seguidos le ha dado alas para animarse. La espera se hace larga y por un momento dudo de si he llegado al destino correcto, en fin, supongo que sólo me queda esperar su llamada o un SMS para confirmármelo. Al menos, esta vez no hay que preocuparse de encontrar hotel y demás, por lo que respecta a estos dos días estaremos tranquilos gracias a nuestro cicerone que nos guiará a lo largo y ancho del país.

Tras la tensa espera veo en el horizonte a un hombre alto algo desgarbado que me saluda, efectivamente, es Borut, aunque siempre hay alguna duda, por el tiempo que llevo sin verlo. Se confirma su identidad, se acerca y nos fundimos los tres en un emotivo abrazo, la alegría estalla en esos instantes.
-Bueno, bueno, míralos, Rafa y M Carmen, mis aventureros, al final habéis llegado, ¡Enhorabuena! - nos dice orgulloso
-Gracias - alcanza a decir M Carmen en medio de una profunda alegría
-Ufff, no te puedes imaginar las ganas que teniamos de llegar y verte - le digo a nuestro querido amigo
-Si, pero para ir a Eslovenia, ¿No hubiera sido más corto ir por Italia?¿Has tenido que dar la vuelta a Europa? - bromea Borut.
Celebrando el fin de etapa con Borut
De la alegría del encuentro pasamos a casa de Borut, cargados con nuestras cosas, él echa una mano a M Carmen con una de las alforjas y una mochila. Nos abre la puerta, ya estamos como en nuestra casa.
-Bueno, tengo que decir que esta casa en verdad no es mía es de mi hermana, yo estoy aquí por unos días, mientras me mudo
-No pasa nada, pero ¿No vendrá tu hermana,no? - le pregunto
-No te preocupes - me contesta
El piso es pequeño pero coqueto, eso si, un loft, cuyo salón hace a la vez de salón, cocina, y dormitorio, con una pequeña terraza al fondo, todo muy nuevo y casi por estrenar. Cuando dejamos nuestras cosas y nos ponemos más cómodos llega el momento de tomarse una cerveza fría (en mi caso refresco) y de ponerse al día después de más de un año sin verse, hay mucho que contar.
Nuestro amigo Borut Miklic

Tras el refrigerio, M Carmen y yo, nos ponemos algo más cómodos para dar una vuelta por el centro de Ljubliana. Obviamente, solo tenemos un modelo de paseo: un pantalón y zapatillas de trekking y nuestra camiseta de Nordkapp, pero no creo que Borut nos lleve a ninguna discoteca. Nos va a enseñar en centro histórico de Ljubliana y según me cuenta nos pondremos a cenar con su novia Manca, que va a venir a conocernos. Sin embargo, Borut nos tiene que decir algo importante.

-Veréis, la verdad, es que aunque me gustaría estar con vosotros estos dos días, tengo que irme - nos dice Borut ante nuestro asombro.
-¿Que ha pasado? - le pregunto inquietado.
-Este fin de semana he quedado con los compañeros de la empresa en un rafting que vamos a hacer y voy a aprovechar para decirles que me voy.
-¿A donde? - pregunta M Carmen.
-Voy a ser gerente de un campo de golf - nos responde
-¿Gerente de un campo de golf? - exclamamos M Carmen y yo casi al unísono.
-Si, es un sueño que siempre he tenido y voy a dar un cambio de 180º, estoy emocionado, ¡ojalá hubierais venido en otras fechas, para estar con vosotros más tiempo. De hecho ya estaba allí pero he vuelto para recibiros y daros las llaves de mi casa, no os quería dejar tirados en Eslovenia sin hotel.
-¡Enhorabuena Borut! No te preocupes, nos alegramos mucho por ti

Planeando las etapas de Eslovenia
Tras la buena noticia salimos a descubrir la noche eslovena dirigiéndonos al centro de Ljubliana. La ciudad más populosa del país, con algo más de 200000 habitantes. Capital del país más pequeño de nuestra aventura, de hecho tiene el tamaño de la provincia de Málaga, a pesar de ello, estoy seguro de que con la ayuda de Borut descubriremos muchas cosas interesantes del país. Aunque por desgracia, no estará con nosotros, en el paseo nos da unas pequeñas nociones sobre los sitios imprescindibles para los visitantes neofitos de Eslovenia.

Pero ya habrá tiempo para eso, la noche ha caído sobre nosotros y para subir la moral que mejor que comer en un restaurante una sabrosa pizza, que según nos ha dicho Borut son las más sabrosas, pero sobretodo las más grandes que ha probado en su vida. Cruzamos a la plaza donde nos espera Manca por un puente flanqueado por cuatro dragones. En ese momento, y adelantándose a nuestras preguntas Borut nos cuenta el porque de esas estatuas algo grotescas la verdad.




En primer lugar, tenéis que saber que a este puente se le llama el puente del Dragón. Y se llama así porque según cuenta la leyenda la ciudad de Ljubliana fue fundada por Jason y sus Argonautas que llegaron al lugar para rescatar a una princesa de las garras de un dragón que se escondía en las cuevas de esa montaña (En ese momento, señala hacia arriba, donde se puede divisar el Castillo de Ljubliana), mataron al dragón y fundaron Ljubliana a las orillas del río Ljublianica. Desde entonces, el dragón se ha convertido en símbolo protector de la ciudad, de hecho en nuestra bandera podéis ver al dragón protegiendo la ciudad.

También hay otra leyenda que dice que si una virgen pasa por el puente uno de los cuatro ladrones moverá la cola y que si esa virgen esta comprometida, los dragones se la comerán. Por eso, las parejas comprometidas intentan evitar por este puente.

-¿Y hay muchas virgenes en Eslovenia? - pregunta M Carmen con picardía
-No lo se, los dragones no se han movido en siglos - responde Borut mientras se ríe a pierna suelta

Que sepáis que en nuestro país es muy importante el número tres, por ejemplo, esta ciudad tiene tres puentes, tres son las almenas de nuestro castillo, nuestra bandera tiene como símbolo el monte Triglau, que significa "Tres cabezas" es el monte más alto de Eslovenia y donde se inicia la cadena montañosa de los Alpes. Se supone que los cuatro dragones de bronce representan al dragón protector de Ljubliana y a los tres que aguardan a los más osados en el Triglau, uno por cada cúspide.

Escuchar a Borut me transporta un lugar mítico de cuentos y leyendas de dragones y mazmorras, una época fantástica que tiñe aún más misterio a esta ciudad eslava. En Ljubliana, lo clásico se funde con lo nuevo con numerosas señas de art noveau, como por ejemplo el puente de los dragones.

Tras cruzar el puente sin sobresaltos, afortunadamente, nos encontramos con la novia de Borut, Manca y nos sentamos a la mesa para tomar algo e ir abriendo el apetito. Por supuesto, también es una oportunidad de conocer a la novia de nuestro amigo. A M Carmen esta chica le ha caído estupendamente, es muy simpática, pero por desgracia, no habla español, y se comunica con nosotros en ingles, así que toca ser el traductor oficial de mi novia. Pero bueno, no importa, supongo que la amistad es un idioma universal, y aunque al principio Borut y yo traducimos, Manca consigue hablar con gestos con M Carmen.
-Que bien me ha caído tu novia, Borut, ojalá supiera ingles










La barrera idiomática no es problema para pasar una agradable velada mientras degustamos una pizza a orillas del Ljublinica. Desde luego, Borut ha cumplido su promesa, las pizzas son enormes, literalmente del tamaño del volante de un camión. M Carmen, por supuesto ha pedido la cuatro quesos, su favorita y Borut, barbacoa, sinceramente, con ese tamaño hay comida para un pequeño ejercito.

Durante la cena aprovechamos para hablar de todas las cosas que han sucedido en este año que no nos hemos visto. Por ejemplo, Borut ha cambiado de trabajo, pero a mi también me han sucedido cosas interesantes, me han destinado a Sevilla y por fin, he podido vivir con mi novia tras tantos años de relación a distancia. M Carmen (con mi ayuda) habla con Manca en tono distendido sobre detalles del viaje.A Manca se la ve impresionada por como M Carmen ha podido llevar a cabo una aventura como esta, teniendo en cuenta que de paquete se sufre más en moto, tiene su mérito, la verdad. En un momento de conversación, Borut llama mi atención y me dice.

-Rafa, eres un crack, nunca imaginé que fueras a dar la Vuelta a Europa en Moto, creía que no serías capaz. ¡Enhorabuena!
-Gracias, bueno, todavía no hemos terminado - contesto a Borut
-Y yo también - dice M Carmen - pero a este chico cuando se le mete una cosa en la cabeza no para hasta conseguirlo - dice ella mientras todos nos reímos con complicidad.
-No sabes lo que me alegra verte después de tanto tiempo. Tiene mucho mérito lo que habéis conseguido, hace unos meses recibí a Dani con su novia, pero iban con una moto que parecía un tanque, era una BMW. Vosotros habéis tenido el valor de dar la vuelta a Europa en moto con una moto de más de 15 años.
-¿Y con M Carmen que tal? - se interesa Borut
-Bien, pero hemos tenido nuestros roces, son muchos kms y mucho tiempo juntos, pero ha sido llegar a Eslovenia y se ha alegrado- le contesto
-Bueno es normal, menos mal que me hiciste caso y no hiciste el viaje en coche y moto, sino hubieras tenido más problemas. Imagínate, tu pasándolo mal en la moto y tu novia a parte en coche, eso no hay pareja que lo resista. Sois los mejores, sino puede esto con vosotros quien podrá.
Después de la cena, que nos deja satisfechos, damos un paseo por las calles de una animada noche eslovena, observando el bullicio de restaurantes y discotecas a nuestro paso. De repente al cruzar otro puente de la capital y mientras nos hacemos alguna foto, M Carmen repara en que a la entrada de un barrio de la ciudad hay un montón de zapatillas colgadas de un cable, lo cual provoca una risa pícara que enseguida comprendo. Sin embargo, nuestros amigos eslovenos no comprenden nuestras risas al ver esas zapatillas colgadas.

Las zapatillas
-Borut, ¿tu sabes lo que significa en España colgar unas zapatillas de un cable de la luz? - pregunta ella
No- responde Borut
-Pues que en ese barrio se vende droga
-Pues ese barrio es un barrio normal, no es para nada peligroso, no se que hace eso allí - contesta Borut asombrado
-Bueno, puede ser una representación artística, ¿no? - digo en defensa de mi amigo
-Si, claro

Entre risas Borut, Manca, M Carmen y yo nos vamos en coche hasta el piso de Borut que durante dos días "será nuestro". Allí nos damos un sentido y fuerte abrazo, ya no volveré a ver a mi amigo. Mañana comienza una nueva etapa en su vida llena de sueños e ilusiones en este nuevo proyecto del que M Carmen y yo hemos sido testigo, Borut se va al piso de Manca a descansar pero al menos me quedo con la impronta de un día perfecto, que empezó un poco mal, la verdad, sobretodo en tierras austriacas, pero que ha terminado con una sonrisa de M Carmen y con el encuentro con un gran amigo.