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domingo, 24 de enero de 2016

CAPÍTULO 30: PROTEUS

ETAPA 30: LJUBLIANA

Distancia total ruta: 107 kms
Tiempo total: 2 horas
Ciudades visitadas: 2
Paradas:
Consumo medio:  5,6 l/100

Oficialmente, llevamos un mes de aventura, un mes que ha sido corto e intenso en emociones. 30 días después de partir del punto más al Sur de Europa en Tarifa, conquistar el punto más al Norte de Europa y pasar por el centro geográfico de nuestro continente amanecemos en este pequeño gran país a la sombra de los Alpes. Por desgracia, Borut no estará con nosotros pero por lo menos nos ha dejado anotado los sitios más importantes que podemos visitar. Nuestro primer destino será aquí mismo en Ljubliana, visitaremos su castillo, el castillo desde el que según cuenta la leyenda vigila el dragón orgulloso esta ciudad.
Tras un desayuno escueto y español, nos disponemos a salir en busca de nuestra moto para dar inicio a la 30º etapa de Euro-Diversion 2013. Sin embargo, no encontramos con un problema a la salida.

Antes de subir al castillo, vamos a dar una vuelta por el centro de Ljubliana, justo por los mismos lugares donde estuvimos anoche con Borut y Manca. Así que cogemos la moto y la dejamos cerca de la plaza Preseren enfrente del puente de los dragones. Sin duda, las ciudades cambian enormemente de noche al día, Ljubliana esta llena de vida y actividad, de hecho hemos dado a parar a un mercadillo por donde mi novia se pasea sin saber muy bien que busca. Aprovecho entonces para hacer una videocrónica de los dragones de Eslovenia.


Volvemos a pasar por la plaza Preseren (Nombre dado en honor del poeta esloveno France Preseren La Iglesia franciscana de la Anunciación, de estilo gótico y junto a la basílica está la Biblioteca Franciscana que contiene 70000 volúmenes, alguno de ellos incunables. Ljubliana es la típica ciudad en la que es una delicia perderse por sus callejuelas y mercado, pasear por sus puentes, aunque hay que decir que el de los dragones eclipsa a los demás. Aún así, en uno de ellos vemos como hasta este país ha llegado la moda de los “candados de amor” que puso tan en boga la novela del italiano Federico Moccia“Tengo ganas de ti”.
del siglo XIX), donde podemos observar a parte de la actividad del mercadillo 
También pasamos por el famoso barrio de las zapatillas, que vimos anoche. Un barrio completamente normal con muchas tiendas, y un aire muy bohemio la verdad. No obstante, y como me dijo Borut a Eslovenia se la conoce como la “Pequeña Suiza”, además cuenta con uno de las calles más estrechas por las que he tenido que pasar jamás en mi vida. Haciendo sombra esta barrio y a eso del mediodía yergue orgulloso el famoso castillo de Ljubliana, ¿Nos encontraremos allí con el dragón?
Cogemos nuestra moto y nos ponemos en marcha. Afortunadamente, la capital de Eslovenia esta perfectamente indicada y llegar hasta el Castillo es tan fácil que parece que hemos vivido aquí toda la vida. Después de un zigzagueante ascenso decidimos aparcar la moto y subir los últimos tramos por una escalera de madera. El Castillo de Ljubliana o Ljubljanski grad es un castillo de origen medieval, situado en una céntrica posición dentro de la capital, desde lo alto de sus torres se pueden divisar las nevadas colinas de los Alpes. Fue construido entre los siglo XVI y XVII, aunque, a lo largo de los años ha sido reformado para atender al turista con toda clase de servicio como restaurante, tienda, cafetería, zona arqueológica y mirador desde donde observar toda la ciudad de Ljubliana. El castillo cuenta con un montón de entresijos donde perderse, un montón de escaleras y es increíble ver como, respetando lo antiguo y su arquitectura, han sabido fusionarlo con estilo más moderno como se puede apreciar en los peldallos de madera de las escaleras o la gran superficie acristalada que recubre un montón de zonas interesantes del castillo. Todo ello pensado para que el visitante no pierda detalle de todo lo que este castillo tiene que ofrecer. Aunque M Carmen desiste de su protocolario café no desdeña pasear entre las torres del castillo para apreciar mejor como ondea orgullosa la bandera de la capital de Eslovenia.
A nuestra salida del Castillo de Ljubliana coincidimos sin querer con la celebración de una boda. Desde luego, este país está lleno de sorpresas.

Tras la visita al Castillo de Eslovenia y con la hora de comer en ciernes, volvemos al piso para comer algo de nuestra provisiones. Ojalá Borut nos hubiera indicado alguno de los platos más típicos de la gastronomía local así que no nos queda más remedio que comer como si estuviéramos en nuestra casa. Mientras M Carmen va preparando la comida, yo, para ganar tiempo aparco la moto en el parking de Borut. Por primera vez desde Polonia, tendré mi moto a buen recaudo, sin embargo al entrar en el parking me encuentro en un verdadero problema. Aunque me había dicho que mi plaza era la 209 no soy capaz de encontrarla por más que patrullo por los dos pisos del parking y por las numerosas callejuelas donde se esconden multitud de plazas.
El tiempo pasa y mi desesperación aumenta, no soy capaz de encontrarla, para por un momento para reflexionar: M Carmen no sabe donde esta, Borut, está haciendo rafting y no atiende a mi llamada (lógico), no me queda más remedio que seguir buscando. Pero no hay manera de encontrar la dicho plaza, intento guiarme por las calles de referencia, pero nada, miro a ver si hay alguna reseña de los pisos a los que pertenecen, sin éxito. Rendido ya a mi suerte, por fin, tras casi 20 minutos de idas y venidas acabo encontrando la plaza muy cerca de uno de los ascensores del bloque.
Cuando llego a casa la cara de M Carmen es de circunstancia.
¿Se puede saber donde estabas? – pregunta con gran enfado
Intentando aparcar, no encontraba la plaza – le respondo
¿De verdad?¿Estas de broma,no? – dice incrédula mi novia
-Si, de verdad, ojalá hubiera estado en el bar pero la verdad es que me he perdido en un garaje de dos plantas, pero es que si hubieras visto lo grande que era…
M Carmen torna su cara de enfado en un sonora carcajada.
Desde luego, a ti siempre te pasa lo más raro, ¿a quien se le ocurre? Haberla dejado fuera
-Ya, M Carmen, pero ya era cuestión de cojones, o aparco, o aparco – le digo mientras me contagio de la risa de mi novia casi hasta el llanto.
Con la graciosa anécdota M Carmen y yo comemos animados y con el pensamiento puesto en que otras maravillosas cosas tendrá para ofrecernos Eslovenia. Según el planning tras visitar lo más granado de la capital nos tenemos que desplazar al sur a una población llamada Postojna, donde según Borut hay unas cuevas impresionantes ¿Como serán?
Tras el almuerzo, nos ponemos en marcha en pos de Postojna y de sus cuevas. Apenas 53 kms nos separan de la localidad, pero incluso en un viaje tan corto nos encontraremos con dificultades.
M Carmen, se me ha olvidado revisar el nivel de gasolina y ¡¡llevamos 240 kms!! – le digo angustiado
No me digas, ¿cuanto nos queda? – pregunta asustada ante el temor de quedarnos tirados en Eslovenia
Yo he llegado a hacer 250 kms, a partir de ahí será mejor que te pongas a rezar
-¿Como no has mirado eso antes?¿Tenemos reserva,no? – me dice indignada
No me di cuenta la verdad y lo de la reserva no me funcionó la última vez que me dejo la moto tirado en -Málaga, no me gustaría tener que hacer uso de algo que no funciona aquí en Eslovenia.
-Vaya faena
La verdad es que sería irónico quedarse en Eslovenia tirado por falta de gasolina cuando hemos atravesado las enormes e inhóspitas tundras de la Laponia suecanoruega y finlandesa sin problema, aunque no hubiera un alma por esos lares. Afortunadamente a la altura de Verd salimos de la E-61 para repostar y de paso suspirar tras el susto de la falta de gasolina. La gasolina esta más o menos a un precio similar al de España, así que nuestro bolsillo no se ve muy mermado. De todas formas, si ha sobrevivido a los precios de Holanda, Dinamarca, y Noruega
Salvado el obstáculo ponemos rumbo a Postojna, llegando a lugar a mediatarde. Por supuesto, la buena indicación de este país te lleva de la mano hasta las cuevas. A la entrada hay una recepcionista que habla en esloveno, inglés e italiano. Como ya estoy un poco harto de usar la lengua de la pérfida albión decido usar el italiano, que tanto me encanta. Según la taquillera estamos próximos a la última hora de entrada en la cueva, las 18:00 horas. La entrada cuesta 22 euros por persona, algo caro la verdad, pero da derecho a visitar el Castillo de Predjama, cogemos esa opción ya que Predjama es otro de los puntos de interés que nos ha marcado Borut para visitar. La chica también nos recomienda que cojamos ropa de abrigo para entrar a la cueva, porque la temperatura de la cueva es de unos 13ºC constantes.

A la entrada de la Cueva de Postojna
M Carmen se va inmediatamente al parking a coger su chaqueta y algo más de abrigo, no es de extrañar con lo friolera que es. Yo, que, sin embargo, me voy arriesgar y valientemente acepto el reto de entrar en las cuevas de Postojna en manga corta, espero a mi novia a la entrada de las cuevas, donde ya empieza a formar una cola grandísima de turistas rusos. Una vez nos metemos en la cueva, me doy cuenta de que acabo de entrar en un infierno helado. Sale a recibirnos un guía que habla en español, lo cual celebramos especialmente. El guía es un joven argentino de unos 28 años y lleva viviendo en Eslovenia desde su época de estudiante, se ha enamorado del país y particularmente de esta cueva, la cual conoce al dedillo. Nos montamos en el tren eléctrico que nos llevará por sus galerias, bajo un frío de justicia que a duras penas puedo soportar. La cueva de Postojna según nos dice el guía es famosa por ser una de las más grandes del mundo. En sus 21 kms de galerías tienen lugar eventos como conciertos y congresos, y además cuenta con el orgullo de ser la única cueva del mundo con una vía de tren eléctrico. Y precisamente de la electricidad, llegó a la iluminación de esta cueva tres años antes de que lo hiciera en Londres, que fue la primera ciudad del mundo que la tuvo en 1878. De hecho todo ese acondicionamiento se hizo para impresionar al Emperador del Imperio Austrohungaro y a su mujer Sissi, que fueron testigos del primer concierto que se dio en esta cueva.
Siguiendo con la lección de historia el guía nos dice que las paredes negras de la entrada, fueron debida a que aquí se ocultaron los partisanos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a quemar un gran deposito de armas y municiones al ser descubierto.
La cueva de Postojna tiene 21 kms de galerías de los que por desgracia tan sólo se pueden visitar 5, pero esos cortos 5 kms dan para mucho en un visita de una hora y media. De hecho durante unos minutos vamos en tren, un tren que circula por angostas galerías, tan estrechas que es mejor no sacar la mano en exceso si no quiero perderla.

Juntos, M Carmen y yo, podemos observar las caprichosas formas que forman las estalactitas y las estalagmitas de Postojna.
Rafa, ¿Qué diferencia hay entre las estalactitas y las estalagmitas? – pregunta
La diferencia es que las las estalactitas nacen del techo de la cueva y las estalagmitas del suelo – interviene el guía, que esta a nuestro lado, antes de que de mi respuesta.
Tras unos dos kms en tren, hacemos parada para realizar un km a pie, por la cueva. Aunque el guía nos insta a no hacer fotografías es difícil resistirse a la tentación de inmortalizar estas maravillas de la naturaleza hechas a través del curso de los milenios. Una de las más espectaculares se encuentra en una gran bóveda, donde también podemos disfrutar de Proteus, o el pez humano. Es una especie de pez única en el mundo que sólo vive en esta cueva. El Proteus es un pez con extremidades en lugar de aletas, es ciego y su piel carece de pigmentos, dandole ese color rosado tan propio de la piel de los humanos, se alimenta de pequeños animales que encuentra y según dice nuestro guía puede llegar a vivir más de 50 años. Lo cierto es que parece más un anfibio que un pez.
Los otros dos kms que quedan para salir de la cueva son los que emplea el tren eléctrico en sacarnos de las entrañas de la tierra. Nos vamos con la sensación de haber vivido una experiencia realmente alucinante y digna de recordar, sin duda Borut no se equivocó al recomendarnos este sitio. A la salida, y con más calma vemos que alrededor de la cueva, se han montado una gran infraestructura, con cafetería, restaurantes y zona de recreo para los niños. Sin embargo, a mi me gustaría cerrar la jornada con esta foto que resume a la perfección la belleza de este lugar.
Tras visitar la cueva de Postojna nos dirigimos a nuestra moto para ir a Predjama una localidad cercana, apenas a unos 10 kms de nosotros, donde hay otra cueva tan interesante como esta. Una cueva sobre la cual se ha construido un castillo. Desgraciadamente, al llegar al Castillo de Predjama nos damos cuenta de que por 30 minutos ha cerrado sus puerta, decididamente llegamos muy tarde a Postojna y eso ya retraso lo demás.
Lo ves esto pasa por perderte en el parking de Borut – dice M Carmen mientras se ríe

Es posible que M Carmen tenga razón, y que mi retraso en el parking haya condicionado toda la jornada, pero creo que, aún así la hemos aprovechado al máximo. Sinceramente, para mi es más importante el hecho de ver las cosas que hemos visto de Eslovenia, el país de mi amigo Borut, que nos ha dado el regalo de ese pequeño gran país en el nacimiento de los Alpes que bebe de las aguas de nuestro Mar Mediterráneo.