Síguenos en facebook

domingo, 24 de enero de 2016

CAPÍTULO 31: EL OTRO ROBIN HOOD

ETAPA 31: LJUBLIANA-VENECIA

Distancia total ruta: 365 kms
Tiempo total: 5 horas 15 minutos
Ciudades visitadas: 4
Paradas: 2
Consumo medio:  5,78 l/100

La jornada de ayer tuvo como aliciente la visita de la capital eslovena y el disfrute de una de las más grandiosas maravillas del país: La Cueva de Postojna. A tan sólo 10 kms teníamos el Castillo de Predjama , pero por el maldito horario no pudimos entrar. En la jornada de hoy nos tomaremos cumplida revancha y volveremos a Predjama, pero antes visitaremos la localidad de Bled para conocer su lago y su castillo, así que volvemos a tener la agenda llena, por cortesía de nuestro amigo Borut. Está claro que no iba a dejarnos que nos aburriéramos de Eslovenia. Para comenzar el día nos ponemos a desayunar, y por un momento parece que estamos en nuestra casa en España, pero a esta aventura todavía le queda mucha cuerda. Sin embargo, no puedo hacerme a la idea de que no volveré a ver más a Borut. Pero algo me dice que su ausencia será lo único que echaremos de menos en nuestro periplo por este país. Tras desayunar y sin poner nuestras maletas en la moto nos disponemos a iniciar nuestra jornada por la capital eslovena, pero antes M Carmen me detiene.

Afeitandome tras un mes de aventura
¿A donde vas? – pregunta
A por la moto para ver el Castillo de Ljubliana tenemos muchas cosas que ver.
-De eso nada, ya te estas afeitando ahora mismo, que pareces un vagabundo con esas barbas – me dice mientras me da unas cuchillas de afeitar que compró ayer mientras me mensajeaba con Borut.
Ante eso, no me queda más remedio que claudicar así que me pongo a afeitarme. Nunca me había afeitado con tanta barba y la verdad es que hacerlo con maquinilla es harto doloroso, sientes cada pelo según más pasando la maquinilla. 3 Maquinillas desechables y varias pasadas después parezco otra persona, cosa que sin duda M Carmen agradece. Ya estamos listo para empezar la 31ª etapa de Euro-Diversion 2013. Sin embargo, tenemos ciertos problemas para salir del piso.
En el momento justo de salir M Carmen se da cuenta de otra cosa
Rafa, no encuentro mi DNI ¿Donde está?
Inmediatamente, nos ponemos a buscar como unos desesperados por toda la casa y en nuestras pertenencias sin éxito alguno.
¿No se me habrá quedado en el restaurante? – pregunta ella
No se, creo que las pizzas las pagamos entre Borut y yo. – le respondo
Pues entonces, se ha tenido que quedar en Postojna o cuando estuvimos por Ljubliana se me ha tenido que caer al suelo, y ahora ¿Que hacemos?
Descartado que se hubiera perdido en Postojna ya que viajamos allí con lo justo, la opción más probable es que M Carmen haya perdido el DNI en Ljubliana durante la cena con Borut y Manca. Pero dado que se nos ha hecho tarde creo que es más recomendable que comencemos nuestro 2º día en Eslovenia y luego, tras el almuerzo, nos pondremos a solucionar ese nimio problema. Recogemos un poco la casa y nos preparamos para iniciar nuestra siguiente excursión hasta la localidad Bled, situada al norte del país al amparo de la belleza del Parque Nacional de TriglauEl famoso monte que da nombre al parque es el pico más alto de Eslovenia (Con sus 2864 metros) y símbolo de su país y de su bandera, marca el comienzo de los Alpes que se extienden desde estas tierras hasta Francia, pasando por Italia o Suiza.
Esta vez desciendo al parking con M Carmen para evitar pérdidas en “la cuarta dimensión” y encontramos la moto en el acto – menos mal – pienso, mientras la cargamos con las cámaras y poco más. Nuestra intención para el día de hoy es pasar la mañana en Bled y la tarde en Predjama, que nos quedó pendiente de ayer. Tras esto, viajaremos hasta Venecia en Italia, situada a unos 240 kms. Una etapa corta para un día intenso de emociones.
Al salir del parking y antes de salir de la capital eslovena, nos pasamos por el restaurante donde estuvimos cenando con Manca y Borut hace dos noches, con la esperanza de encontrar el DNI de M Carmen, nos pilla de camino hacia Bled, así que, ¿Porque no? Por desgracia, un empleado del restaurante me dice que el no ha visto nada así como ninguno de sus compañeros. Y eso que se acuerda de mi cara gracias a que somos amigos de Borut, definitivamente, no se lo que tiene este chico que todo el mundo lo recuerda. En fin, tras la decepción ponemos rumbo a Bled que dista a 56 kms de nuestra posición cogiendo la E-61. En Eslovenia podemos disfrutar de carreteras muy parecidas a las españolas, en cuanto a calidad y señalización, hasta yo podría orientarme fácilmente en este país. Pasamos por Polica y Naklo antes de atravesar el Parque Spominski entre pinos y abetos. Bonito espacio natural sin duda, pero que se queda pequeño ante los dominios del Triglau, el cual ya divisamos a lo lejos.

Llegamos a Bled
Tras unos kms rodando por bellas carreteras entre vegetación silvestre que apenas deja entrever la luz del sol, al atravesar un túnel llegamos a la claridad y la magnificiencia absoluta de Bled. Una ciudad sin duda pensada para el turismo, a nuestra llegada se suceden un desfile de autobuses con cientos de turistas, combinados con algunos moteros y veraneantes que apostan en las playas naturales que circundan el lago Bled. Un lago de origen glaciar de aguas tranquilas situado a los pies de los llamado Alpes Julianos y brillantes como un espejo, de unos 2 kms de ancho por 1,3 kms de largo con unos 30 metros de profundidad y que tiene como curiosidad, la única isla natural de Eslovenia, de menos de una hectárea de extensión. Que sólo da una iglesia y un pequeño embarcadero.

Pasando por un túnel cerca de Bled
Nosotros rodeamos el lago para acceder al Castillo de Bled, pero la verdad es que dan ganas de bajarse de la moto y pegarnos un chapuzón en un camping cercano. Aunque M Carmen y yo tenemos bañadores lo malo es que tenemos alforjas y nuevamente nos encontramos con el problema de donde dejar nuestro equipamiento motero. Definitivamente, si hacemos otro viaje de esta índole habrá que llevar maletas duras, es un fastidio perderse estos bellos momentos por un detalle tan insignificante.
Llegamos al castillo tras una larga cuesta de subida con 99 escalones como testigos, allí nos espera un impresionante castillo edificado en un acantilado 130 metros sobre el lago Bled. De estilo románico, data del siglo XI, entramos a él por la típica pasarela de madera sobre un foso vacío. A la puerta nos espera una chica para cobrarnos la entrada ( unos 8 euros por cabeza) mientras un chico nos toma una foto, la cual obtendremos previo pago, cosa que, por supuesto, no hacemos.

Entrada al castillo Bled
Una vez dentro podemos observar un gran patio interior que da acceso a las dependencias del castillo. Pero como está próxima la hora de la comida decidimos hacer un alto en nuestra expedición para sentarnos relajadamente a tomar un café mientras disfrutamos de las impresionantes vistas del Lago Bled. Me resulta increíble, lo turístico, pero lo bien montado que lo tienen los eslovenos por estas latitudes. Bajo nosotros, 130 metros por debajo tengo que lo parece un hotel, con plataformas para bañarse en el lago. Sin duda, algo que no había visto hasta ahora.

Tras el break, damos una vuelta por el castillo, que por supuesto, tiene mucho que ofrecernos. Una de esas cosas es el museo etnográfico que se encuentra en uno de los edificios contiguos al patio. El museo cuenta la historia de los distintos asentamientos humanos en la zona de Bled desde hace miles de años hasta nuestros días.











No hay visita guiada, ni audioguia que valga aquí, aún así, nos esta pareciendo muy interesante la visita, lo único que hay que hacer para disfrutar de la visita es tomárselo con calma y detenerse a leer los carteles en ingles que hay en cada sección y que nos explican pormenorizadamente la historia de las civilizaciones que poblaron Eslovenia. Lo que más llama mi atención son las figuras, muy logradas, que representan a las diferentes civilizaciones con sus vestimentas originales que poblaron estas tierras. Ese museo pretende resaltar de alguna forma los valores, historia y cultura de Eslovenia, tiene además un espacio dedicado a la geología, especialmente importante por estos lares.
Nos vamos a otra de las salas contiguas y vemos como hay un señor que escribe el nombre que le digas en caligrafía medieval. No podemos resistir la tentación de pedirle que nos escriba los nuestros.

A nuestra salida del castillo nos encontramos con la curiosa forma eslovena de hacer que el WIFI llegue a todos los visitantes de su Castillo.

Cuando llego a la moto me doy cuenta de un despiste terrible. Me he dejado las llaves de la moto en la cerradura del top case de la moto.
Uffff – suspiro aliviado
Rafa, nos podían haber robado la moto
Menos mal que aquí en Eslovenia se sigue respetando la propiedad privada – alcanzo a decir sumido en la sorpresa.
Bueno, pero a partir de ahora cuidado máximo estamos cada vez más cerca de casa, ya no podemos tener estos despiste o se acabará la aventura – me dice mi navegante, yo asiento con la cabeza y nos marchamos del lugar

Isla de Bled
Ha llegado la hora de marcharse del Castillo de Bled, y ante la imposibilidad de bañarnos, vuelve a surgir la idea de explorar más allá de lo desconocido.
M Carmen y, ¿si nos vemos a la isla de Bled? – Le pregunto a mi novia
¿Estas loco?¿donde dejamos la moto con las alforjas? – me responde
Nuevamente, tengo que poner límite a mis ansias de descubrimiento, la voz de mi conciencia o de M Carmen mejor dicho marcan, a mi pesar las cosas que no puedo hacer. Y es una lástima la verdad, pero tampoco veo muy práctico gastarse 12 euros por cabeza en visitar una isla, además ¿Donde dejo la moto? La endebles barcazas del atracadero frente a nosotros me hacen presagiar un viaje submarino del Falco Stradale a ninguna parte.
Supongo que me tendré que conformar con estas instantáneas del considerado Lago más romántico de Europa.





Nuestro camino de vuelta se convierte en un animado debate sobre lo bonita que nos esta resultando Eslovenia. Sin duda, Borut dio en el clavo para enseñarnos los símbolos de su país concentrados en dos días.
Rafa, que sitios más bonitos, me encanta Eslovenia – me dice mi novia emocionada
Si, para mi este y Noruega han sido los dos países más impresionantes que he visitado
-Bueno, creo que todos tienen algo de especial a su manera
-Ya, todos menos Dinamarca, ese, no lo vimos, lo sufrimos – bromeo
Calla, que todavía tengo pesadillas con eso – me responde mi navegante entre risas.
Llega el momento de coger fuerzas en Ljubliana, para ir hasta Predjama y después salir hacia Italia, pero antes deberemos resolver el trámite del DNI de M Carmen.
Esta vez, aparco la moto frente al portal de la vivienda de nuestro amigo, no quiero sorpresas ni retrasos tontos. Comemos de nuestras provisiones compradas en Eslovenia, y M Carmen le toma prestada una cerveza a Borut de su nevera, espero que no le importe. Tras la comida toca limpieza general al piso, recoger un poco y dejar nuestro equipaje presto para ensamblarlo en la moto, después de resolver nuestro problema con el DNI no volveremos al piso de Borut y ya tomaremos rumbo hacia Italia con parada previa en Predjama y su castillo, que nos pilla de camino.
Nuevamente, con nuestra ropa de paseo y sin cargas, vamos, en moto, al encuentro de alguna comisaría para denunciar la pérdida del DNI de M Carmen. Gracias a que pregunto a una camarera podemos llegar a una céntrica sin problemas. Sin embargo, aquí se acabó la hospitalidad y amabilidad eslovenas, porque al llegar nos encontramos con un Policía bastante joven pero con pocas ganas de ayudarnos. Intento explicarle lo que nos ha pasado con el DNI de mi novia, pero resulta imposible contarlo lo que nos ha sucedido. Además el se expresa en un ingles con acento eslavo que no acierto a comprender. Lejos de ayudarme se mofa de mi nivel en la lengua de Shakespeare, M Carmen observa atónita la escena, viéndome agobiado por segunda vez en Euro-Diversion 2013 (La primera fue en Riga) con la barrera idiomática. Menos mal que también había para denunciar una mujer eslovena con la que consigo entenderme en italiano, ella es la que finalmente logra aclarar la situación y contar al policía lo sucedido con el dichoso DNI. Sin embargo, aunque por fin logramos entendernos el no hace más que remitirme a la embajada española de muy malos modos, así que no queda más remedio que hacerle caso e ir a la embajada sino queremos acabar una noche en calabozos.
Escupidos de la comisaría y con la dirección que nos ha escrito esta amable señora ponemos rumbo a la Embajada de España en Ljubliana, nuevamente al no disponer de GPS tenemos que parar para preguntar a los lugareños sobre su ubicación con la consiguiente pérdida de tiempo. Afortunadamente, la gente en Eslovenia es voluntariosa y con sus indicaciones conseguimos dar con la tecla de llegar a la Embajada de nuestro añorado país. Bueno, añorado hasta que nos damos de bruces con la cruda realidad.


Vendidos por la Embajada Española
Después del fiasco y con un tiempo del que seguramente nos acordaremos de haber perdido, ponemos rumbo hacia el Castillo de Predjama, localidad situada a unos 60 kms al sur del país. Cogemos la E-61, con la extraña sensación de estar viviendo una especie de “Día de la Marmota”, volviendo a pasar entre agrestes bosques de hoja perenne por los mismos pueblos que atravesamos en nuestro camino hacia la Cueva de Postojna, por la que pasamos fugazmente. De hecho, en Postojna cambiamos de carretera para tomar la E-70 en dirección a las laderas de Nanos.
Esta vez, llegamos dentro de horario de apertura, así que nada nos impedirá disfrutar del Castillo de Predjama. Desgraciadamente, tenemos la moto cargada hasta los topes, por lo que tendremos que jugárnosla y aparcar lo más cerca posible del Castillo con nuestras pertenencias al aire. Para nuestra sorpresa no encontramos mucha gente en el lugar, casi se puede decir que estamos solos, sin más dilación aparca mi moto, en un solitario parking cercano al Castillo y nos disponemos a entrar en esta edificio esculpido literalmente en la roca.

Castillo de Predjama
El Castillo de Predjama, cuyas primeras reseñas datan del siglo XII se encuentra construido en la entrada de una cueva, ocupándola casi en su totalidad sobre un acantilado de 123 metros. Desde luego, los eslovenos tienen verdadera obsesión por hacer sus fortalezas en altura, no debió de ser un pueblo fácil de conquistar. La construcción reina orgullosa sobre el arroyo Lovka. Cualquier palabra que pueda decir de este Castillo se queda corta para describirlo, y debo decir que me va a resultar encontrar una fortaleza de belleza tan impactante como este en lo que nos queda de aventura. Sin embargo, no sólo es famoso por su peculiar forma de erigirse sobre el arroyo Lovka sino por ser origen de múltiples leyendas, siendo la más importante de ellas la concerniente al caballero: Erasmo Lueguer.
Erasmo era un Barón del siglo XV, pero que a pesar de ser de la nobleza, se hizo famoso entre los lugareños por ser una especie de Robin Hood esloveno, que atacaba a las caravanas de mercaderes de la importante ruta que unía Viena con Trieste, para repartir las ganancias entre los pobres. Esto le granjeó enemistad con el Emperador de Austria Frederico III, que en esos momentos se hallaba en una cruenta lucha de poder con el Rey Matthias Corvinus de Hungría. Frederico III ordenó decapitar a un amigo de Erasmo, y este en venganza mató a un alguacil que resultó ser familiar del Emperador Austriaco. Ante esto Frederico III ordenó a su teniente, natural de Trieste, Gaspare Ravbar que le diera caza. Este teniente siguió a nuestro Robin Hood hasta el Castillo de Predjama para sitiarlo durante un año y un día. La idea de Ravbar era que Erasmo se rindiera por falta de provisiones, pero sus esfuerzos fueron vanos. El asedio, no surtía efecto y por un momento, era como Erasmo contara con provisiones infinitas. Esto era debido a que Erasmo, astutamente usaba un pasaje secreto a través de las cuevas para subir a la superficie y coger cerezas y otros alimentos para abastecer a su ejército. Erasmo, incluso, se permitió el lujo de mandar de regalo a las tropas de Ravbar cerezas recién cortadas. Sin embargo, la alegría del Robin Hood esloveno no duró mucho, cuando un sirviente se dejó sobornar por los hombres de Ravbar para traicionarlo. Y así lo hizo, cuando Erasmo se dirigía a su enésimo reabastecimiento, el sirviente encendió un candil y el ejército de Ravbar lo mató de un cañonazo.
En un primer instante, me quedo petrificado al pensar que hemos aparcado justo donde abatieron al heroe esloveno, pero la chica de la entrada nos avisa de que ese lugar se encuentra dentro del recinto, respiro por tanto aliviado.

Dentro del castillo podemos observar como era la vida de los habitantes de la corte hacia el Siglo XV, con todo lujo de detalles. Vestidos, trajes, utensilios, armaduras, armas, menajes, pinturas al óleo, todo sirve en definitiva para trasladarte a aquella época. Tenemos ante nosotros todas las dependencias propias de ese tiempo fielmente recreadas: Establos, dormitorios, salones para recepcionar a invitados ilustres, incluso sala de torturas. Si no fuera porque uno sabe que esta ante maniquíes cualquiera diría que hemos viajado en el tiempo hasta la época de Erasmo y sus increíbles peripecias.
Tras la visita a las distintas dependencias del Castillo no nos privamos de adentrarnos un poco en la gruta que seguramente tomo este peculiar Robin Hood para reabastecer de provisiones a su gente. Además de ello, es posible que por aquí escaparán los soldados o personal que contó las últimas horas de Erasmo. La cueva esta carente de estalagmitas y estalactitas, pero no de un cierto aire de misterio, que se cierne sobre nosotros a la par que avanzamos. La temperatura del exterior se rebaja drásticamente debido al microclima del interior de la cueva, hasta casi el punto de pasar frío, sobretodo M Carmen. Mientras caminamos de regreso al civilizado castillo no puedo evitar preguntarme: ¿Albergaron quizá estas paredes al Dragón de Eslovenia? Lo que si es cierto es que desde este lugar tenemos una vista privilegiada sobre el valle que forma el arroyo Lovka, donde seguramente hubo batallas, también se realizaron justas medievales entre los más ilustres caballeros. De hecho aún hoy se siguen celebrando.
La visita al Castillo de Predjama, se realiza casi en un suspiro, nada que ver con el tiempo invertido en la visita al Castillo de Bled o las cuevas de Postojna. No obstante, no nos deja insatisfechos en absoluto, no nos arrepentimos para nada de lo que hemos visto en este recóndito y enigmático lugar. Mientras nos montamos en nuestra cargada montura no puedo dejar de pensar en que hubiera sido un delito imperdonable perderse este pequeño gran país. Gracias Borut por mostrarnos la belleza de este pequeño gran país. Gracias Borut por descubrirnos Eslovenia.

Castillo de Predjama
Dejo atrás el Castillo de Predjama, pero poco tiempo me da para deleitarme por el retrovisor de mi moto con su visión, ya que me acabo perdiendo, dando a parar a un parking algo más retirado del castillo. M Carmen se extraña de un error tan obvio, un error que sin embargo parece que ha sido mi kriptonita durante nuestra periplo de dos días por Eslovenia. Sin embargo, si algo bueno tiene perderse es que ya sólo te queda encontrarte, y nosotros, sin duda, encontramos la salida del parking y el rumbo hacia Italia de una curiosa forma.

Hasta en la despedida Eslovenia ha sido original ya que lo hace en 10 idiomas diferentes. Excelente broche de oro para un país que nos ha maravillado, sin duda Eslovenia es ese pequeño país mediterráneo que no deja al visitante indiferente. No me he arrepentido en absoluto en pasar por este país, cada km, cada momento que hemos pasado aquí ha merecido la pena. Gracias Borut por enseñarnos tu país, espero que volvamos a vernos pronto.
Menos de 50 kms y 50 minutos de camino nos separan de la frontera italiana, que nos espera impaciente. Aunque el final de nuestra etapa estará más adelante, en la bella Venecia. En teoría camino tranquilo y sin sobresaltos el que nos espera hasta la ciudad italiana, si no fuera por el asunto del DNI (infructuoso) hemos perdido un tiempo precioso que se ha sumado a nuestras visitas al Lago Bled y el Castillo de Predjama y eso no lo va a perdonar el paso inexorable de las manecillas del reloj. A M Carmen la noto algo angustiada por el intercomunicador, y es que la noche se cierne por primera vez sobre nosotros en ruta.

Cruzando la frontera italiana
Con los últimos estertores de la tarde, llegamos a la frontera de Italia con Eslovenia y decido hacer un alto para hacerme una foto. Es curioso, pero a pesar de los innumerables países que hemos cruzado durante esta aventura tenía especial ilusión por llegar a reseñar el paso de esta frontera. Del país de Borut a un país, Italia que siempre me ha enamorado, su cultura, historia, gastronomía. A mi parecer, si hay en el mundo un país que se parezca al nuestro este es sin duda Italia, que marcará nuestra antesala al regreso a nuestro país.
La entrada en Italia se produce de forma aterciopelada. Si el asfalto esloveno era bueno, el italiano roza la excelencia, muy parecido a España la verdad. Nada que ver con lo rodado en otros países como Polonia o Letonia. Cogemos la A-34 hasta llegar a Monfalcone donde conectamos, brevemente, con la A-4 durante unos pocos kms hasta Palmanova. Desde allí, y bajo el manto de la noche, cogemos la autovia E-70 que nos guiará casi hasta la entrada de Venecia. Verdaderamente, es increíble como la noche se ha cernido tan rápido sobre nosotros.
Bueno parece que al final vamos a tener mi etapa nocturna – le digo a mi navegante casi entusiasmado
Pues a mi eso no me gusta, no tenemos un faro que alumbre mucho y lo sabes – me replica ella
No le falta razón, el faro funciona pero problemas con la sujeción al chasis no ilumina tanto como debería, alumbrando tan sólo unos pocos de metros por delante nuestra. La buena noticia es que estamos dentro de una autovía donde el tráfico va todo en la misma dirección, y esta todo perfectamente señalizado. Así que me quedo en el carril derecho y a una velocidad reducida continúo mi tour por tierras italianas prudentemente. Al menos, no podré aburrirme de la monotonía paisajística de la carretera, pero si es cierto que la oscuridad da cierta sensación de soledad y miedo ante lo desconocido, además de frío por supuesto. Se nota que estamos cerca del mar porque estamos recibiendo una ligera brisa marina que alivia un poco la bajada de temperaturas. Aún así echo mucho de menos mis noches blancas noruegas donde, aunque con frío y lluvia, todo era luz y el sol no se ponía nunca.
Entre tanta oscuridad, al menos nuestra travesía hasta Venecia tiene a la luna llena como testigo e ingente faro para guiar nuestro rumbo. En cosa de hora y media aproximadamente veo en el horizonte una gran luminaria, hemos llegado a Venecia.
Mi novia coge el movil, con la ruta prefijada del día anterior, yo contengo la respiración, espero que seamos capaces de llegar a nuestro destino, es demasiado tarde como para liarse a preguntar a la gente. Afortunadamente, Venecia esta bien señalizada y mi navegante da instrucciones concisas y justas por el intercomunicador con una precisión inusitada, casi como si hubiera estado previamente en Venecia. Tras pasar por un puente y después de un poco de callejeo llegamos a una plaza, que sirve, por lo que veo, como intercambiador de autobuses de la ciudad: Es la Plaza de Roma.
A pesar de ser más de las 22:00 horas la actividad es frenética, y se sucede entre los humos de estos diplodocus del asfalto que son los autobuses articulados de Venecia. Un sin fin de gente se cruza en nuestro camino hasta poder llegar a un puente, un auténtico caos turístico, donde M Carmen y yo hacemos un alto. Ya no podemos progresar más.
Rafa, según el GPS del movil estamos a unos 300 metros del hotel, pero no podemos avanzar más, no hay carretera ninguna
-Me parece que en Venecia la distancia no se mide en metros sino en puentes – hago esta reflexión mientras me quito el casco, tomo un poco de agua y destenso las cuerdas que amarran nuestro equipaje
¿Que hacemos? – pregunta M Carmen mientras hace lo propio
No te preocupes, vamos a hacerlo de esta manera – le digo mientras miro la ruta que resta en el movil, es facil, es coger el puente y después 300 metros rectos – yo me llevo todo lo que pueda en un primer viaje. Llego al hotel hago el check-in, dejo las cosas en la habitación y regreso a por ti para, juntos, llevarlo todo lo que falte. Cuando estemos los dos en la habitación, regresaré y buscaré un sitio para aparcar la moto.
Rafa, van a ser una barbaridad de viajes, seis nada menos – se queja mi novia
No queda más remedio, hay que hacerlo así, no creo que los italianos les guste que unos españoles hagan cross por su puente, tu quedate aquí, espérame, ¿Vale?
-De acuerdo, pero no tardes mucho – me dice mi novia algo temerosa. Sin duda, no es para menos, desde que empezamos nuestra aventura, son contadas las ocasiones que nos hemos separado. Y es que cuando se viaja sólo por el mundo se viaja más seguro en pareja, sobretodo si una de ellas tiene problemas con el idioma.
Tampoco, me hace mucha gracia dejar a M Carmen, de noche, en un intercambiador de autobuses en mitad de ese caos de personas, así que me daré prisa. Está claro que esta es nuestra primera ciudad turística en mucho tiempo en nuestra aventura, creo que desde Amsterdam no hemos tenido tanta aglomeración de personas. Supero el primer puente con algo de dificultad, menos mal que no me dió la locura de meter el Falco Stradale por aquí, la superficie es acristalada y resbaladiza incluso para los peatones. Tras una carrera digna de Pekin Express, supero el otro puente algo más corto y algo más clásico, típico veneciano llegando al hotel jadeante. Sin embargo, el hotel está cerrado, se encienden las alarmas.
Me acerco a un restaurante cercano y pongo en práctico mi italiano.
Disculpe, el hotel ¿Esta cerrado? – pregunto con cierta preocupación
-Nooo, lo llevamos nosotros, vamos a recepción – me dice el camarero mientras respiro aliviado.
El Hotel es más bien una pensión de tres estrellas a orillas del Gran Canal, quizá no la mejor opción, pero si la más económica en un ciudad tan turística como la italiana. El Hotel tiene un aire austero, quizá demasiado, pero supongo que no podemos pedir más a esta ciudad en temporada alta. La habitación cuesta 68 euros, al menos el desayuno está incluido. Si queremos usar internet habrá que pagar otros 8 euros, cosa que declino finalmente. Desgraciadamente, me llevo otra sorpresa: Como vamos a estar un día tenemos que pagar 2 euros de tasa turística. No me hace mucha gracia, pero el recepcionista me pasa un escrito para justificarse, habida cuenta de que no me voy a tragar lo primero que me digan. Ya tengo experiencia en Italia y en los italianos y eso, combinado con el conocimiento de la lengua me da una seguridad ante este tipo de contratiempos. Cargado de maletas hasta los ojos subo con nuestro anfitrión al primer piso donde esta nuestra habitación, que resulta ser la primera a la izquierda de un planta que cuenta con un comedor en el salón. Menos mal, que nos vamos a levantar temprano, de lo contrario nos tocaría lidiar con el ruido de cafetera y cubiertos.

Llegando al hotel
La premura de tiempo hace que apenas me queje o busque defectos, estoy tan cansado y quedándome cuatro viajes al hotel pendientes, más vale usar esa energía para llevar maletas y buscar rápido parking para mi moto, hasta ese momento, no concluiremos la 31ª etapa de Euro-Diversion 2013.
Corriendo voy al encuentro de M Carmen que me espera, tranquila con el resto de equipaje desmontado. -Juntos, cogemos nuestras cosas y cando la moto por si acaso. M Carmen el primer de los dos viajes que hará, ojalá estuviera en su pellejo.
-¿Como esta el hotel Rafa? – pregunta mi novia ansiosa
Horrible, no me ha gustado nada, nada – sentencio.
-Bueno, hemos estado en sitios peores, ¿no? estoy tan cansada que no voy a protestar en absoluto, además sólo va a ser un día. – reflexiona M Carmen.
Por fin, llegamos a la habitación, M Carmen me mira con una cara que parece un poema y no de amor precisamente. Sin decir palabra, le contesto con mi expresión facial: “Te lo dije” y a continuación rompemos los dos a reír.
Bueno, por lo menos no es como el Hostal de Fátima ¿Te acuerdas? – dice ella
Si parecía sacado de Cuéntame, que viejo era, este parece del mismo dueño – le contesto entre risas.
Sin duda, Venecia no es clemente con el bolsillo, la calidad y nombre de la ciudad se pagan en estas cosas, sobretodo para los que buscan la economía por encima del confort en una estancia. Pero el aventurero se curte con esto y salvo la anécdota inicial todo son risas recordando las lindezas de Eslovenia.
Desde luego, si hubiera podido hubiera cancelado la reserva y me hubiera quedado en Eslovenia un día más, así nos hubiéramos despedido de Borut – me lamento.
Seguro que a él no le importa Rafa – responde M Carmen para tranquilizarme.






Todavía nos queda un viaje más para encontrar acomodo a nuestro Falco Stradale entre el caos veneciano. Tras atravesar el puente, que resulta ser el infame puente de Calatrava, cogemos nuestra moto y conseguimos aparcarla en un pequeño descampado situado frente a un hotel de la Plaza de Roma. La paro y le pongo todos los candados del mundo, la veo algo solitaria en ese terreno tan yermo, pero no me queda más remedio que dejarla allí. A menos que mi novia y yopodamos llevar a pulso los más de 200 kgs que pesa por los dos puentes de Venecia. Me retiro del lugar con M Carmen con un nudo en la garganta, furtivamente echo una mirada atrás con algo de preocupación – ¿Volveré a verla por la mañana? -pienso a medida que llegamos al intercambiador de autobuses. Es la primera vez que tengo esta sensación en el viaje, a pesar de que ya ha tenido que dormir en más de una ocasión en la calle. Afortunadamente, esas veces han sido minoría, pero en fragor del caos de Venecia me siento como si no fuera a verla más por la mañana.
 ¡Ay Rafa! si hubieras reservado en este hotel no habríamos tenido que hacer tantos viajes – se lamenta mi novia.
 Bueno, no lo sabía – me excuso en vano – Esta noche no voy a dormir

Lo único de lo que llegamos a quejarnos es del deficiente aire acondicionado, cuya inoperancia no ayuda a sobrellevar los rigores de la canícula nocturna veneciana. Pero no hay nada mejor para subir la moral que una ducha fresca y la promesa de una romántica cena no solucione.

Cena a orillas del Gran Canal de Venecia

Con el recuerdo, aún fresco de Eslovenia, terminamos nuestra etapa, la primera en Italia, cenando un pizza a orillas del Gran Canal. No se me ocurre mejor manera de subir la moral tras el caos sufrido en Venecia. Mientras ceno no puedo evitar acordarme de Borut y su hospitalidad, de la simpatía de Manca y en general de todos sus compatriotas. Definitivamente, Eslovenia nos ha enamorado, podemos decir que hemos descubierto un tesoro a orillas del Mediterráneo que no esperábamos encontrar. Además de eso, mi amigo me ha descubierto otro gran baluarte en una aventura tan trepidante como la Vuelta a Europa en Moto. Muchas gracias Borut, intentaremos que esté de nuestro lado: