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miércoles, 27 de enero de 2016

CAPÍTULO 33: NO DIGA TREINTA Y TRES, DIGA NAUDERS

ETAPA 33: NAUDERS


Vistas desde nuestra habitación en Haus Arnika
Comenzamos la 33ª etapa de Euro-Diversion 2015 y por prescipción "medica" hemos decidido tomarnos un merecido descanso, que buena falta nos hacía. Bien es cierto, que ya nos tomamos un descanso recientemente en Eslovenia, pero sinceramente, después de 13 horas de etapa y más de 30 días de aventura, es necesario reponer fuerzas para darle el último arreón a esta aventura de dar La Vuelta a Europa en Moto.
Por primera vez, en Euro-Diversion 2013 nos levantamos sin madrugar demasiado, con tranquilidad, la misma que nos faltó anoche, cuando llegamos Nauders con la luna llena como testigo. Ahora que ha amanecido las cosas se ven de otra manera, ya no parece un pueblo tan tenebroso y Nauders se revela como un bello pueblo de montaña a los pies de los Alpes. Bajamos la escalera y allí está Edda esperándonos con una amplia sonrisa.

- Buenos dias, venid, venid a desayunar - nos dice con entusiasmo
- Un momento, Edda, según la reserva no tenemos el desayuno incluído - le digo a nuestra anfitriona.
- Tonterias, yo siempre invito a todos mis clientes, pasad y poneos cómodos. Os voy a poner un buen desayuno del tirol - nos dice una Edda sonriente.

Nosotros, quizás imbuidos por un hambre acuciante hacemos caso a nuestra querida anfitriona. Para deleitarnos la espera tenemos el noticiario matinal (en aleman) y una serie de entrantes o complementos al desayuno, como queso, embutido, yogurt, mermelada, mantequilla, paté, etc. Practicamente cualquier cosa que fuera necesaria para un completísimo desayuno, a excepción, curiosamente de la típica bratwurst alemana. A continuación llega Edda con una cesta de piezas de pan recien horneado, al instante vuelve con una jarra de café caliente, leche y otra de zumo  para completar el desayuno. En un momento, nos encontramos con una mesa plenamente surtida, sin duda, este es el mejor desayuno que haya tenido el gusto de probar. Edda se marcha, y nosotros aprovechamos la ocasión para desayunar, sin prisar, disfrutando del momento, mientras saboreamos el sabroso y opulento desayuno que nos han preparado con tanto mimo y esmero. De pronto vuelve Edda con una jarra de agua caliente, por si queremos té.

- ¿Qué os parece el desayuno? - pregunta Edda
- Excelente, nunca habíamos probado un desayuno tan bueno, muchas gracias - le digo mientras M Carmen hace con la mano gestos de aprobación
- ¿Quereis huevos? - pregunta ella. En ese momento, me quedo en blanco, porque por primera vez no comprendo lo que me está diciendo nuestra amiga. Ella se da cuenta y contraataca con el lenguaje de los signos.
-Huevos, ¿Sabeis lo que son? cock, cock, cock, cock, - cacarea mientras hace gestos intentando imitar a una gallina. Por supuesto, M Carmen y yo nos reimos con ella de la graciosa anecdota. Tras las risas le digo que no hace falta que nos prepara huevos de ninguna clase. Edda se retira y nosotros continuamos con el desayuno tranquilamente, a la luz de lo que parece que va a ser un precioso día.
Acabado el desayuno, nos vamos a nuestra habitación a tumbarnos en la cama y reposar la comida, en ese preciso instante M Carmen y yo nos miramos.

- ¿Vamos a estar todo el día en la cama? - pregunta M Carmen
- ¿No habías dicho que querías descansar? - le replico.
- Si, pero me apetece ver este pueblo, con el tiempo tan bueno que hace seguro que podemos hacer algo. Vamos a dar una vuelta, ¿no?

Supongo que estamos impregnados del espíritu del aventurero hasta los huesos. El anhelo indomito, de aquel que siempre está ávido de descubrir cosas nuevas. Por eso, tras unos minutos de charla, hacemos una mochila ligera con: cámara de fotos, agua y algún mapa, y nos ponemos manos a la obra con la clara intención de descubrir Nauders. Y, ¿A quien preguntaremos? Pues lógico, a nuestra querida Edda.
Al salir de la vivienda la encontramos limpiando una Renault Espace. Cada vez queda más claro que esta mujer tiene un ala de su propia casa para hospedaje y en la otra vive con su familia.

- Si quereis podeis dejar la moto dentro del garaje, para que no duerma fuera - nos dice en la lejanía mientras sostiene una manguera.
- Gracias, Edda. Queremos dar una vuelta por Nauders, ¿hay algún sitio que nos recomiendas?
- Si, claro teneis mucho sitios. Dadme un momento y os doy un mapa.
Mientras aparece hacemos alguna que otra foto de los alrededores al Haus Arnika y del increíble entorno natural que nos rodea.

Al poco aparece Edda con algunas propuestas, así que nuevamente como ha pasado en otras etapas de Euro-Diversion 2013 volvemos a tener la agenda llena de cosas que hacer. Esta claro que jamás aprenderemos la lección.
En teleférico
Siguiendo los consejos de nuestra anfitriona dejamos la Haus Arnika, compramos alguna vianda en un supermercado cercano y salimos del pueblo ascendiendo a pie hasta la estación del teleférico. Allí y por un módico precio de unos 8 euros subimos a 2500 metros, ahorrandonos cerca de 8 kms de caminata a pleno sol. Al llegar a la estación superior vemos una especie de parque, un restaurante y bastos prados verdes que se extienden allá donde miro, todo ello al abrigo de los Alpes. A pesar de la altura, apenas sentimos frío, pero si un acuciante sol que, orgulloso, nos castiga con sus rayos. Antes de partir a la aventura, el primer requisito es averiguar cuando parte de regreso el último teleférico. Tenemos hasta las 16:00, tiempo más que de sobra para dar una vuelta por aqui y volver a Nauders para almorzar o mejor dicho merendar. Después de entablar "relaciones" con unas tranquilas vacas austriacas y de disfrutar de las vistas, nos decidimos a aventurarnos en busca de ese lago glaciar.




En la cascada
Comenzamos por una senda que nos lleva una pequeña cascada de la cual brota un arroyo, todo a nuestro alrededor es verde y silvestre, un autentico baño de naturaleza que nos impacta sobremanera. La nota negativa de esta jornada de trekking es que los caminos no estan muy bien señalizadas, razón por la cual en varias ocasiones tenemos que hacer un alto en el camino para mirar en el mapa que Edda nos ha dado. Vemos como nos sobrepasa con ritmo decidido una pareja que va subiendo una pequeña loma en dirección norte y decididemos seguirles. Cuando llegamos a su altura le pregunto si vamos en la dirección correcta hacia el lago glaciar. El amable hombre me contesta que debo seguir este camino sin desviarme durante dos horas.

- ¡Dos horas, Rafa! a ver si no nos va a dar tiempo a llegar - me advierte mi novia

Instantáneamente, aumento mi ritmo de paso para intentar hacer el trayecto en el menor tiempo posible, al menos ya sabemos la dirección que debemos de tomar, supongo que no daremos tantos palos de ciego. El camino hasta el lago transcurre con tranquilidad y con mejores señalizaciones de la ruta, M Carmen y yo charlamos de la increíble diferencia entre Nauders y Venecia. Sin duda, son dos poblaciones que difieren entre sí como la noche y el día, nosotros desde luego, nos quedamos con el bello y tranquilo pueblo austriaco. Aquí no tienes que pelearte con nadie para hacer una foto, ni guardar cola para nada, aqui todo es sosiego y calma. A pesar de que no estamos parando desde que inicio el día, siento que estas actividades sin la presión del tiempo nos van a gustar y nos van a enseñar a valorar más lo que hasta ahora hemos conseguido en Euro-Diversion 2013.
Llegada al lago glaciar
En poco más de una hora y tras sortear algunos arroyos en el camino hemos llegado al lago, de frías y cristalinas aguas. Al final hemos tardado menos de lo que vaticino nuestro amigo, llegando justo, justo para la hora de comer. M Carmen extiende la versátil toalla de fibra y ambos nos sentamos para disfrutar de un picnic a más de 2500 metros de altura. Saca unos refrescos y unos bocadillos con algo de embutido, un humilde almuerzo que, sin embargo, es majestuoso en cuanto a la ubicación y las vistas. Mientras comemos un silencio de admiración se hace entre nosotros, solo interrumpido por una suave y fresca brisa que acaricia nuestra cara. Sinceramente, si el desayuno en Nauders ha sido de los mejores en la aventura, el almuerzo no le va a la zaga. ¿Quien puede decir que ha comido, absolutamente sólo, en los Alpes con estas vistas? sencillamente maravilloso.

- Sinceramente M Carmen, ¿has comido alguna vez en un lugar más bonito que este?
- No, Rafa, esto es fantástico, precioso, ha merecido la pena la caminata para llegar hasta aquí - responde ella entusiasmada.




Bajando a Nauders
Tras el almuerzo deshacemos el camino andando con bastante celeridad, tenemos tiempo de sobra, pero preferimos llegar con tiempo suficiente para coger el último teleférico a Nauders que sale a las 16:00. A las 15:30 llegamos a la estación y la suerte, hace que surja la posibilidad de coger un teleférico de bajada, así que no dejamos pasar la ocasión de adelantar nuestro regreso a Nauders, ¿Quien sabe? a lo mejor esos 30 minutos nos hace falta.

Bajamos hasta la Haus Arnika para coger nuestra moto y poner rumbo al Lago de Resia y de San Valentín ya en tierras italianas, que según Edda son de gran belleza. Cruzamos pues, en apenas 5 minutos, la frontera austriaca para pasar a Italia de nuevo casi sin darnos cuenta. A orillas de dicho lago, se encuentra una cosa que en realidad es una cafetería, así que M Carmen que llevaba mucho tiempo sin tomarse un café decide que es una buena oportunidad para descansar y hacer un reconfortante alto en el camino, total no tenemos prisa. El lago, por supuesto, nos ofrece unas vistas impresionantes de una agua azul turquesa como nunca antes había visto.

Cafeteria a las orillas del Lago de Resia
Sin agobios, y tras tomar el café, volvemos a coger nuestro Falco Stradale para subir a una colina con nuestra moto. Según nos ha dicho Edda, debemos dejar la moto en un campo de fútbol que se encuentra allí. Desde ese lugar, hay que hacer una caminata hasta una línea de defensas antitanques que puso Mussolini durante la II Guerra Mundial. Todo ello para evitar la invasión de Italia por parte de los aliados por el norte de su país.

Llegar hasta el campo de fútbol es relativamente fácil incluso para mi torpe forma de orientarme. De todas nuestras evoluciones sigue pendiente mi navegante con su móvil, por si acaso nos perdemos. Una vez, parada la moto, continuamos a pie subiendo el monte en busca de las famosas defensas antitanques que Mussolini mando construir en 1940. La marcha discurre por un estrecho sendero de piedra gris, nada que ver con la vistosidad en los paisajes de esta mañana, este camino, al menos por ahora se ve que tiene que ser el camino de servicio de alguna finca del lugar. Además el terreno esta empezando a hacerse agreste dificultando nuestro avance, al menos las indicaciones nos van indicando que estamos siguiendo el rumbo correcto. Por el camino nos encontramos con dos parejas de italianos que desciende de la montaña

- Oigan, por aqui se va a las defensas antitanque que puso Mussolini? - les pregunto mientra pasan a nuestro lado de vuelta a casa.
- Si - responden los cuatro al unísono
- ¿Falta mucho? - pregunto ansioso por ver ese testigo mudo de la II Guerra Mundial
- No, aproximadamente media hora de camino
- Grazie, ciao - respondo en un perfecto italiano. En eso M Carmen se pone a mi lado y me dice:
- Rafa, hacia mucho tiempo que no te escuchaba hablar en italiano, que bien lo hablas, pareces uno de ellos- me dice asombrada por mi nivel de desenvolverme en estos lares.
- Gracias, ya tenia ganas de llegar a Italia para cambiar de idioma, jejeje- sonrio picaramente mientras continuamos nuestro avance hacia las defensas.

Los minutos, los metros y las curvas van pasando sin ver señal alguna que nos indique si hemos llegado ya a nuestro destino o si por el contrario nos queda mucho para arrivar al lugar. Lo que si hemos conseguido, casi sin darnos cuenta, es cruzar de nuevo la frontera, esta vez cruzamos de Italia a Austria, según me confirma M Carmen con su GPS. - ¿Se puede saber cuantas veces vamos a cruzar la frontera entre Austria e Italia? - pienso.
A punto de cruzar la frontera italiana


La curiosidad, da paso a la incertidumbre por saber exactamente donde estamos y cuanto nos queda para llegar a esas dichosas defensas.

- Menos mal que Italia la invadieron por el sur, si llega a ser por el norte, todavía estaría los aliados intentando entrar a Italia por aquí, pues si que esta lejos. Estos italianos me han tomado el pelo - piensa M Carmen en voz alta. En ese instante, veo un cartel que pone (en italiano) que para las defensas italianas de Mussolini quedan dos horas de camino. Nada que ver con lo que nos dirigieron esa gente.

- Dos horas todavía, pero si es lo que llevamos más o menos andado, y decían los italianos que era sólo media hora de camino. ¡¡¡Serán cabrones!!! - exclama M Carmen.
- Pues si, menudos cabrones, nos han tomado el pelo por completo - respondo profundamente resignado a mi suerte.
- ¿Que hacemos? - pregunta M Carmen
- Vamos a continuar a ver si podemos llegar un poco antes de esas dos horas - respondo
Nuevamente, nos ponemos en marcha, con la moral algo tocada pero con la firme esperanza de completar este hito en la aventura. Sin embargo, la montaña nos lo quiere poner difícil, el camino empieza a estrecharse tanto que M Carmen y yo tenemos que ir uno detrás de otro, las piedrecillas resbalan un montón, hay muchas curvas y no se para de ascender. Para colmo de males no vemos ningún signo de civilización, ni señal adicional que nos aliente y de paso informe de lo que queda para llegar a nuestro destino.

- Rafa, llevamos más de una hora andando y no hay ninguna señal que nos indique lo que falta para llegar a las defensas. Y todo este camino hay que deshacerlo, las casi dos horas de aquí más el tiempo que usamos hasta encontrar la señal. Eso se acerca a las cuatro horas. Deberíamos volver.

Tras unos segundos de reflexión

- M Carmen, regresamos a casa
- Menos mal que has entrado en razón - me dice aliviada
- Tienes toda la razón, vamos a tardar mucho en llegar, más luego el tiempo que invertiremos en volver a la moto. Se está haciendo de noche y no estamos equipados ni con ropa de abrigo, ni con agua y comida suficiente. Además nadie sabe que estamos aquí y no tenemos cobertura de móvil - sentencio
- Mejor volvamos a casa, no estamos preparados para quedarnos tirados aquí. Imagínate que uno de los dos se lesiona ¿Entonces?Además está empezando a oscurecer
- Ya, tienes toda la razón M Carmen.

Reemprendemos el camino de vuelta con un claro sentimiento de decepción y derrota al no haber podido llegar a la dichosas defensas antitanques. Pero creo que el objetivo de nuestra aventura no es llegar hasta allí, sino completar la Vuelta a Europa en moto y eso podría ponerse en peligro de continuar por ese sendero cada vez más sombrío. Puede que hayamos perdido esta batalla contra el destino, pero en lo que va de aventura hemos tenido más satisfacciones que decepciones, más victorias que derrotas. Hemos llegado donde nadie esperaba que fuéramos hacerlo con esta moto y estos medios, sería muy anormal pensar que todo nos iba a salir bien. En una aventura como esta siempre surgen contratiempos e inconvenientes, pero a pesar de los pesares, siempre hemos salido airosos de un sinfín de avatares del destino, que habrían puesto en jaque al más osado. Por lo tanto, hay que estar orgulloso de lo conseguido en Euro-Diversion 2013, que no es poco. Así que damos media vuelta, volvemos a Italia, y deshacemos el camino andado a un ritmo de trote, sin duda tenemos prisa de salir de aquí, pero creo que hay ganas también de pillar a esos listilllos italianos.
Lago de San Valentin
Llegamos a la moto, pero le digo a M Carmen que me espere en un repecho ladera abajo, no es cuestión de montarse en una moto aparcada casi cuesta abajo. Aunque he descendido muchas cuestas en mi vida, esta de apenas 50 metros me tiene muy nervioso. El suelo es terroso y lleno de pequeñas piedras que pueden hacer caer al Falco Stradale, así que hay que proceder con cautela máxima, desde luego he tenido buena idea al decirle a M Carmen que me espere en lugar más seguro, con dos personas la moto es más difícil de maniobrar. Nos montamos y ponemos rumbo de nuevo a Nauders en Austria. Cuando llegamos a la carretera principal, observo un cartel marrón con una flor, muy parecido a los que vimos por doquier en Noruega. Según la señalización no estamos muy lejos de una atracción turística, la cual se encuentra a nuestra derecha.

- ¿Te parece que vayamos para allá?
- ¡Venga vamos! - exclama ella
A los cinco kms llegamos a una pequeña playa del Lago de Resia donde observamos una inquietante imagen:
- M Carmen, ¿Has visto en tu vida algo semejante?
- Nunca  - exclama boquiabierta.
Ambos nos quedamos con la boca abierta un campanario sumergido en el lago, pero ¿Cual es su historia? Menos mal que en la zona se encontraba una familia italiana (no como los de antes) que me explican en italiano la singularidad de este lugar del norte de Italia.

Antaño, en el lugar existían dos grandes lagos naturales, el lago de Resia y el lago de Curon, pero en 1940 se decidió crear un único lago artificial de gran tamaño que los uniera. El resultado originó al llamado lago de Resia, también conocido como el “lago del medio”. Sin embargo, lo realmente fascinante de la historia es que… ¡el nuevo lago fue creado sobre el antiguo pueblo de Graun!
Iglesia de Santa Caterina
Efectivamente, en las aguas del Resia hay algo más que un tímido campanario que sobresale a la superficie. Cuando se unieron estos dos lagos para crear uno de mayor tamaño se destruyó el pueblo de Graun. Todas sus casas, que sumaban más de una centena, así como sus cientos de hectáreas de superficie que empleaban los habitantes para cultivar, fueron destruidas y sumergidas bajo el agua. El único edificio que se libró parcialmente del nuevo y gran lago fue el campanario de la iglesia de Santa Caterina, que, al ser la construcción más alta del municipio, se mantuvo visible sobre las aguas. Por ello, este campanario procedente del siglo XIV se alza sobre las gélidas aguas del Resia, originando una imagen insólita y extraordinaria.

El desaparecido pueblo de Graun fue de nuevo construido con el nombre de Curon Venosta, aunque esta vez a varios kilómetros de distancia del lago. En la actualidad es un bonito pueblo que goza de las increíbles vistas de uno de los lagos más grandes de la región.

Tras despedirnos de la amable familia nosotros también hacemos una visita a este pequeño pueblo errante de 2300 habitantes. Después de la visita y sin más motivos para explorar más, creo que hoy han sido más que suficientes, emprendemos, ahora si, el camino de regreso a Austria. Llegamos al Haus Arnika a una hora normal de la media tarde, lindando con la hora de cenar, subimos a nuestra habitación y nos aseamos para salir a cenar tomándonos, por supuesto nuestro tiempo. Encontramos a Edda y le agradecemos los consejos que nos ha dado. Ella siempre responde con una sonrisa que quita las penas a cualquiera por su positividad, también aprovecho para contarle nuestra particular aventura en busca de las defensas antitanques de Mussolini.

- Bueno, no pasa nada, mañana volvéis a ver a Mussolini, no se va mover de allí- dice mientras rie
- No, no mañana ya nos vamos, tenemos que regresar a España, pero encantado me quedaba aquí una semana - dice M Carmen con mi ayuda como traductor.
- Edda ¿sabes de algún lugar para cenar?
- Si- responde ella- el restaurante que hay enfrente es muy bueno, no esta mal de precio y la comida es buena, no os decepcionará. No sirvo cenas en mi Haus porque si no les robo clientes - nos confiesa con un gran sentido del humor.
- Muchas gracias Edda - nos despedimos ambos al unísono.

Al llegar al restaurante M Carmen y yo nos encontramos con un salón totalmente vacío de comensales. Cuando empezamos a preguntarnos si la recomendación de Edda ha sido la más acertada, aparece un chico joven, calvo a lo Yul Brynner de penetrante mirada que nos invita a sentarnos a la mesa, su nombre es Laszlo y será nuestra camarero. Como nos ve indecisos a la hora de decidir plato nos propone una serie de platos típicos de la cocina de su país: Hungría. Por supuesto no podía faltar el archifamoso Gulash de carne. De hecho el plato es originario de tierras magiares aunque luego, otros países han hecho su adaptación propia. En correcto italiano se lo pido y además con algo italiano para M Carmen: unos raviolli a la carbonara. Pero antes, como entrante, un sencillo pero sabroso pan de ajo.

- Probadlo, os encantará, los de otros países son copias, el auténtico Gulash es de Hungría - nos dice Laszlo con entusiasmo. Mientras comemos y comentamos las vicisitudes de la jornada, Laszlo se acerca y, además de preguntarnos si nos gusta la comida nos da una postal para que se la enviemos a algún familiar o amigos como recuerdo de nuestra estancia en Nauders. Bonito y amable detalle que M Carmen y yo agradecemos.

- Bueno Rafa, ¿A quién se la mandamos? tenemos tantos candidatos - dice mi novia
- Sólo se me ocurre una persona: Mi cuñado David, es un amante de ciclismo y sin duda una región como esta le encantaría para recorrerla en bicicleta. 

Dicho y hecho, escribimos su dirección una pequeña dedicatoria, y a continuación se la damos a Laszlo para que la remita a España mañana. Sin duda, una manera original y bonita de terminar una cena y una jornada que en principio iba a ser tranquila y de relax, pero que al final se ha convertido en una serie de miniaventuras a caballo entre Italia y Austria, en busca de tesoros de la historia más reciente. Honestamente, creo que el objetivo fundamental de este día se ha cumplido:  Descansar y tomar fuerzas para el resto del viaje. Aquí, en Nauders, un pequeño pueblo del tirol austriaco, hemos encontrado la ansiada paz para nuestro espíritu.  Mañana volveremos a Italia, e iremos a Milán. Pero antes haremos uno de los Desafíos más emocionantes de Euro-Diversion 2013: Hacer el Paso del Stelio en moto. Subiremos un puerto de montaña de 24 kms con 46 de las curvas más emocionantes del mundo. ¿Seremos capaces de conseguirlo?
A pesar de que quedan menos de una semana de aventura todavía nos queda un largo periplo hasta Sevilla, con, espero, muchas sorpresas. Para seguir con aquello que más nos gusta de Euro-Diversion 2013: DESCUBRIR.