Síguenos en facebook

sábado, 30 de enero de 2016

CAPÍTULO 35: BENVIGUTS A ESPANYA


Vuelta a Europa en moto. ETAPA 35
 

ETAPA 35: MILÁN-GENOVA-BARCELONA

Distancia total ruta: 844 kms
Tiempo total: 19 horas 55 minutos

Ciudades visitadas: 3
Paradas: 1
Consumo medio:  5,15 l/100

Comenzamos nuestra última etapa en suelo extranjero, nuestra última etapa en Italia. Hoy será una etapa realmente corta de 146 kms, ni siquiera dos horas de trayecto, pecata minuta para las sesiones de rodar en moto que nos hemos metido para el cuerpo. Sin embargo, prefiero no confiarme, ya que tenemos que coger hoy un ferry en Genova a las 13:30 y embarcarnos en un viaje de 19 horas y media hacia España, para comenzar la recta final de nuestro viaje. Bien es cierto, que nos hemos levantado a las 08:00 y tenemos más de 5 horas de margen para llegar al puerto de Genova, pero como siempre nos pasan cosas increíbles en el camino, prefiero dejar margen de horas suficientes para no ir con prisas estresantes, como nos llevamos en Dinamarca.

Por ese motivo, no saldremos hoy a apurar lo que Milan tiene para ofrecernos ya que anoche ya disfrutamos de manera intensa de la ciudad. Para variar hoy nos marcharemos de Milan en cuanto desayunemos y montemos nuestras cosas en la moto. Durante el desayuno con nuestras provisiones, nos percatamos de la presencia de nuestras queridas amigas rusas y de sus miradas asesinas. Nosotros por nuestra parte les respondemos con indiferencia, tenemos cosas más importantes en las que pensar.

-Bueno, hoy va a ser una etapa cortísima. 146 kms sólo, embarcamos, pasamos la noche en el ferry y cuando despertemos ya estaremos en Barcelona. - le digo a M Carmen
-No cantes victoria todavía que siempre nos pasan cosas. A ver que nos encontramos en la carretera -puntualiza ella.
-¿Sabes? No me puedo creer que volvamos a España - le confieso a mi novia
-Si es cierto, ya nos queda poco para terminar - se lamenta en voz baja
-Venga, vamos a terminar la aventura como debe ser, arriba, nos vamos a España

Dicho y hecho, nos ponemos en marcha rumbo al sur, rumbo a la costa de Liguria, donde nos aguarda la ciudad de Genova. Uno de los principales puertos del país donde saldrá nuestro ferry con destino a España. Salir de Milán vuelve a ser fácil, ojalá fuera tan fácil entrar en las ciudades de nuestro viaje, a eso todavía no le hemos cogido el tranquillo. A lo que seguimos, especialmente yo, sin acostumbrarnos es a la agresividad italiana al volante, siempre intentando invadir tu espacio en el carril, apurando frenadas, saliendo de los semáforos en verde como si no hubiera un mañana. Desde luego, si quieres recorrer Italia por tu cuenta y con tu vehículo ten siempre mil ojos en el asfalto y en estos voraces conductores, porque intentarán sacarte de tus casillas y de paso de la carretera.

A los pocos minutos salimos de Milan, bajo un sol de justicia, y cogemos la A-7 rumbo a Genova. Una vez salidos de la capital de Lombardia la prioridad es repostar nuestra moto, cosa que hacemos en una la localidad de Binasco a pocos kms de Pavia. Nada de novedoso en nuestra aventura ¿Cuantas veces habremos repostado ya en el viaje? ni me acuerdo¿Cuantas paradas?¿Cuantas ciudades?¿Cuántas fotografías?¿Cuantos videos?¿Cuantos recuerdos? - pienso - Euro-Diversion 2013 se está convirtiendo poco a poco en la aventura de nuestras vidas y como tal está escribiendo un grueso tomo de recuerdos en nuestros corazones. Supongo que esta nostalgia me sobreviene porque veo el final de la aventura cerca, la entrada en España, aunque nos reportará más seguridad a la hora de orientarnos, o con el idioma (En casa como en ningún sitio), también nos privará de esa sensación a veces terrorífica, a veces motivadora de no saber que va a pasar o donde estas. Ensimismado en mis pensamientos y con ganas de llegar al ferry de Genova para descansar, inicio la marcha, cuando me percato de que a M Carmen le sucede algo:

-Rafa, ¡para, para, da la vuelta! - me ordena
-¿Que pasa?
-Se me han caído los guantes de la moto, los de verano - dice angustiada
Paro inmediatamente el Falco Stradale en el estrecho arcén de la carretera y me pongo a buscarlo haciendo el camino inverso a la gasolinera. M Carmen se queda cuidando la moto de los vientos que provocan los camiones que, sin piedad, le pasan cerca como una exhalación. Por un momento, vuelven a mi los fantasmas de la perdida de equipaje motero que tuvimos en la primera etapa de nuestra aventura y también la preocupación por llegar a tiempo al ferry.

Afortunadamente, los guantes de M Carmen no volaron como nuestros térmicos en Mérida, a los pocos pasos encuentro los guantes y proseguimos la marcha hacia Genova pasando por el virginal valle Vicino. Rodamos entre bonitos paisajes que no tienen nada que envidiar a los Alpes italianos, esta región de Italia es verde y silvestre como una eterna primavera. Cruzamos el famoso río Po (Es un río que cruza de Oeste a Este hasta desembocar en Venecia) pasando por Corana. En etapa hemos vuelto, sin duda, a la Italia más profunda, más rural, una Italia alejada de las urbes y de las guías turísticas. Donde la vida es más sencilla y el tiempo pasa mas lento calentado al albor de un esplendoroso sol de verano.

Los siguientes kms son un deleite para los sentidos a lomos de mi Falco Stradale y a excepción del incidente de los guantes la etapa transcurre muy tranquila. Salvado el Stelvio, nuestro progresar por la geografía italiana se parece a un agradable paseo por Nauders. Cosa que después de lo vivido y sufrido durante la aventura, agradecemos profundamente. A eso del mediodía llegamos Genova, capital de la región de Liguria, de cuyo puerto partiremos para España. Volvemos por tanto al caos de tráfico tan característico de Italia con la depredación como norma de supervivencia, en este país ganan los más fuertes y una moto por desgracia, no es más que una gacela en un mar lleno de leones deseosos por tu sangre.

Es hora de localizar el Puerto de Genova que curiosamente se llama Cristoforo Colombo, en clara alusión al origen genovés de nuestro más insigne descubridor nacional. Afortunadamente, el camino hasta el puerto es sencillo de seguir, por las indicaciones, pero lo difícil es encontrar la entrada al terminal del ferry que nos lleve a Barcelona. Por más que tenemos el puerto a nuestra derecha está resultando un infierno encontrar una entrada al mismo, encima hay que orientarse entre un caótico tráfico que permanente amenaza con darnos un susto. Así que volvemos al puerto y paramos en una isleta, para, en primer lugar, descansar después de 146 kms de etapa y en segundo para tomarnos un tiempo y averiguar la forma de entrar en el puerto genovés. Aunque parezca cosa de chiste, es imposible entrar en esa fortificación.

-No si ahora llegaremos tarde por no encontrar la entrada al maldito puerto - digo indignado
-Rélajate, alguna forma tiene que haber de entrar - me tranquiliza M Carmen
-Pues ya me explicarás como, porque no hago más que seguir las indicaciones para dar vueltas en círculos - digo cabreadísimo.

En ese instante, veo por el retrovisor que un vehículo entra en el terminal del puerto, con pasmosa naturalidad. Sin decirle nada a mi novia, tomo la "inspirada" decisión de ir por corto trayecto en dirección contraria para entrar en el puerto. Espero, que no aparezca ningún policía deseoso por multarme, porque creo que entonces ya no me libraría ni el Papa de la "dolorosa".

Una vez dentro hay que localizar cual es el ferry que sale para Barcelona. De momento diviso dos grandes barcos recepcionando vehículos, pero ¿Cuál será el nuestro?

Bajo el sol de mediodía cada vez más molesto y asfixiante, intentamos buscar alguna sombra sin éxito para hacer la espera más llevadera. En ese momento un compatriota que estaba detrás nuestra con una BMW llama nuestra atención.

-Oye, antes de embarcar, ¿estáis esperando para embarcar para Barcelona? - nos pregunta
-Si, ¿es esta la cola? - pregunta M Carmen
-En ese caso tenéis que hacer check-in en las oficinas de la compañia, allí arriba - nos dice mientras nos señala con el dedo.
-Muchas gracias - decimos los dos al unísono

Dejo a M Carmen con el Falco Stradale y subo dos plantas para hacer el check-in. Efectivamente, hacía falta hacerlo, menos mal que nos avisó este hombre, de lo contrario, de qué iba a haber tantas personas esperando aquí. La mayoría de ellos son marroquíes que regresan a casa por vacaciones, no en vano nuestro ferry hace escala en Barcelona en su viaje a Tanger (Marruecos). Nuestro viaje será de unas 18 horas, el suyo más o menos unas 48 horas. En fin, tras el trámite del check-in, regreso a donde esta mi novia y me la encuentro, para mi sorpresa rodeada de otros moteros muy interesados en lo que dice.

-Ven Rafa, estas dos parejas son de Sevilla - me dice M Carmen mientras me acerco
-Si, nosotros somos de Brenes, nos llamamos Juan y Antonia, y esos son nuestros amigos Jose y María de Mairena del Aljarafe - nos dice Juan presentando a sus amigos.
-¡Que alegría!¡Por fin conocemos a alguien de Andalucía! - respondo entusiasmado.
-Estaba contándoles nuestra aventura por Europa y se han quedado impresionados - me cuenta mi novia
-Pues, si, ha sido una gran aventura y ya nos vamos de regreso a España, por desgracia - me lamento con gran pesar.
-Nosotros, nos hemos hecho la costa mediterránea desde Sevilla, costa brava, costa azul hasta Genova y hemos estado un poco por Austria y Suiza también. Todos los veranos no podemos quitarnos el gusanito de una salida en moto. Pero vuestro viaje se lleva la palma, increíble que hayáis hecho un viaje así con esa moto, ¿No os parece? - nos dice Juan que parece haberse autoproclamado representante del grupo.
-Pues si, pero vamos que en Noruega encontramos un griego que iba en una scotter de 125 cc y ya llevaba 24000 kms a la espalda, así que no somos los únicos pirados que van por ahí espartanamente. Eso si, los alemanes, noruegos, etc., esos no se andan con chiquitas y siempre van con lo mejor de lo mejor en todo- le contesto.
-Lógico, nivel tienen - dice Antonia (esposa de Juan) mientras hace "el gesto del dinero".

Conversando sobre las aventuras y desventuras de nuestra Vuelta a Europa en Moto se pasa corriendo el tiempo hasta el punto que llegan sin querer la 13:00, tan sólo queda 30 minutos para embarcar. Pero el aluvión de árabes que todavía entrar en el ferry colapsan el tránsito de vehículos. Nosotros, imbuidos en el nuevo grupo nos ponemos nuestros cascos y nos ponemos en marcha. Sorteando coches y caravanas atestadas hasta arriba de equipaje llegamos hasta la zona donde tenemos que aparcar nuestras motos. El personal del ferry nos dan los correajes, y yo vuelvo a mis fantasmas, no tengo ni la más remota idea de como funcionan estas cosas. Desde luego, M Carmen tuvo que ser gruista en otra vida porque a ella se le da de fábula, incluso se permite ayudar a una pareja de motoristas italianos que iban en una Suzuki blanca superdeportiva. Si el ferry de Dinamarca que cogimos en Hirtshals nos parecía grande, este, sin duda, lo supera, camiones y camiones se abren camino con holgura y con una facilidad pasmosa. En los minutos que estamos amarrando nuestro Falco Stradale pasaron, sin cesar, cientos de vehículos y todavía tengo la impresión de que este monstruo de los océanos podría "comer" aún más vehículos.
Guardamos las cosas más importantes y nos llevamos con nosotros otras para hacer más amena la travesía de 18 horas a Barcelona, va a ser un viaje muy largo y en algo habrá que entretener el tiempo. Nos llevamos algunas provisiones, agua, cargadores y sobretodo mi iPad para ver alguna película y seguir con mis anotaciones de la aventura. Cuando por fin, lo recogemos todo y subimos a nuestros camarotes (la verdad es que estaba todo muy bien indicado)nos encontramos con unas imágenes ciertamente dantescas y con un olor totalmente imposible de reproducir con palabras.

Sinceramente, nunca había visto nada así.
-Pero, ¿Que ocurre, cómo está gente así? - pregunta M Carmen
-Lo que sucede es que esta gente compra el billete más barato, el cual no tiene acomodación, porque se supone que duermen en los vehículos.
-¿Eso es legal? - apostillo ante el silencio sepulcral del trabajador de la compañía naviera
-Y, ¿Porqué están durmiendo ahora a mediodía? - pregunta M Carmen intrigada cambiando de paso de tema.
-La razón es que es el ramadán y están durmiendo para ahorrar fuerzas para la noche, momento en el que podrán comer y beber lo que quieran.
-¿Y no molestarán a los demás ocupantes?
-Si, de hecho, ya hemos tenido episodios de mucho alboroto y ha habido que recurrir a la seguridad del ferry e incluso a los Mossos de Squadra.

Terminada la conversación algo abrupta nos dirigimos a la Sala D donde tenemos nuestro asiento/cama para pasar la noche. El excesivo precio del billete para camarote doble me hizo coger esta opción aunque fuera más incómoda, pero en una aventura como esta, sin patrocinadores que valgan, hay que adaptarse a las circunstancias. A M Carmen, sin embargo, parece no importarle, eso, claro está hasta que descubre a un hombre durmiendo en nuestros asientos.

Educadamente, me dirijo a él en italiano, pidiéndole que se quite de nuestros asientos, haciendo esta persona oídos sordos. M Carmen, con lo cansada que está no tiene tiempo para estas tonterias.

-¡Eh! que te levantes de ahí, ¡¡ya!! - grita M Carmen ante el asombro de todos.
El tipo da un salto increíble del susto, cuando se recupera empieza a soltar improperios contra mi novia, aunque ella no es la de que se achanta ante eso y mantiene su mirada desafiante. Intervengo para evitar males mayores.
Estos son nuestros asientos, vaya a dormir a otro sitios - le intento explicar, aunque es hombre parece no atender a razones.
Eso, ¡¡sacate billete para un camarote, hombre!! que tienes mucha cara - vuelve a decir mi novia
Finalmente, el individuo se va con un cabreo de aupa, lanzando insultos y diciéndonos que somos pocos menos que unos racistas. Yo le advierto que se italiano y que me estoy enterando de todo lo que dice. Esta persona nos está empezando a tocar las narices por un asunto tan tonto. Nada tiene que el racismo que ver aquí, simplemente exigimos ocupar los asientos por los que hemos pagado nada más. Pero parece que los derechos sólo pueden ser ejercidos por unos pocos sin obligaciones de ningún tipo, como por ejemplo, la educación en reconocer que se ha equivocado.

Tanto es el revuelo que ocasionamos en la sala que una pareja de murcianos que se tenían que sentar junto con nosotros nos piden permiso hasta para sentarse en sus asientos, inaudito. Incluso una pareja italiana, nos pidió permiso para que les vigiláramos sus cosas mientras daban una vuelta por el ferry. Seguramente debieron pensar, exageradamente, que éramos los "Alfa" de la manada y que nadie se atrevería a meterse con nosotros.

M Carmen, desde luego, quiere y va imponer su ley, hay unas indicaciones en italiano para que los móviles y sólo los móviles se carguen en los enchufes. Sin embargo, se encuentran colapsados de neveras portátiles. Mi novia ni se lo piensa, desenchufa todo, coge su ladrón y lo enchufa. En ese momento, el gentío se levanta y amenaza con revelarse.

- ¡Eh! tranquilos, que he puesto el ladrón para tener más sitios donde enchufar las cosas - dice respondiendo al murmullo general.

En la Sala también nos encontramos con una moteros malagueños, que la verdad, no parecen ataviados como unos moteros de pro. Parecen que van de veraneo, luego nos cuentan que simplemente se han cambiado para estar más cómodos. Se llaman Antonio y Juan y vienen de Torrox en la costa este de Málaga, vienen de regreso después de haber recorrido la costa mediterránea española, francesa e italiana. La verdad es que algo cansados, ya que en su primera etapa recorrieron 1000 kms del tirón atravesando la península ibérica de una sola tajada. No se que supone más locura, si nuestra aventura o esa etapa de 1000 kms del tirón por la geografía española, pero en fin, si algo he aprendido en esta aventura es que los moteros están hechos de una pasta especial para toda clase de desafíos.

Nuestros amigos destacan por su simpatía, su sencillez nos encandilan, pero sobretodo a M Carmen que echaba de menos compartir experiencias sin tener el idioma como barrera. Con ellos, mi novia se despeja y recupera la sonrisa perdida con los últimos sucesos en el ferry. De hecho, nos hacemos inseparables y que mejor manera de invertir, que no gastar, las largas horas de travesía por el Mediterráneo que tomando una cerveza con dos nuevos amigos.

Nuestro amigos moteros de Torrox
No recuerdo muy bien, hasta que hora estuvimos, la verdad, pero si recuerdo que nos reímos mucho recordando las anécdotas de nuestro viaje y del suyo, mientras, unos somnolientos árabes se despiertan de su letargo aprovechando el paréntesis que el ramadán ofrece para comer y beber. En su compañía, puedo descubrir que hemos realizado dos formas muy diferentes de entender los viajes en moto, pero tienen en común, aparte del vehículo, el deseo por disfrutar de una experiencia que sólo el que ha rodado a la luz del sol con el viento acariciando su cara conoce. Descubrir, conocer, seguir adelante, esa es la esencia de aventuras de este tipo.

Con esta gente, si el regreso a casa puede suponer para nosotros un pequeño bajón al saber que el fin del mismo está cerca, nuestros amigos malagueños están, sin duda, haciendo que el impacto sea menor. Gracias amigos por hacernos pasar tan buen rato en vuestra compañía. A nuestra llegada a la sala, los occidentales duermen mientras los árabes empiezan a despertarse. Tomamos asiento y en mi regazo mi novia se duerme confiada abrazada a mi. Yo sin embargo, intento mantenerme vigilante, por lo que pudiera pasar, aunque finalmente el sueño me vence a eso de las 05:00.

Amanece un nuevo día y ya estamos en nuestro país. La emoción me embarga y no puedo evitar tomar una instantánea del amanecer en el mar, después de un mes de aventura sabe genial volver a casa.




Cuando desembarcamos el grupo español decide hacerse una foto a las afueras del puerto de Barcelona como recuerdo. Sin duda una buena forma de empezar este periplo final por nuestro país, con el calor de gente de la tierra y en nuestra tierra, un momento memorable en nuestra aventura si no fuera por la mala noche que hemos pasado y los indescriptibles olores que hemos sufrido, disfrutaríamos más si cabe de este momento. Nos vamos del lugar con algo de prisa por llegar cuanto antes hacer el check-in en nuestro hotel. Menos mal que hice la reserva cerca en el Barrio de la Barceloneta, muy cercano al puerto, y que las dos recepcionistas son comprensivas ya que la entrada es a las 12:00, pero viendo la necesidad de una cama que tenemos, deciden hacer una excepción con nosotros y facilitarnos una habitación donde reposar al menos hasta el mediodía.




Al despertar de nuestra obligada siesta, sentimos algo especial. Ya estamos en Barcelona, y aunque a algunos les pese ya estamos en España. Con las amables recepcionistas de nuestro hospedaje y sus consejos, nos lanzamos a conocer un poco más la ciudad condal, con algo de sueño eso si. Comenzamos con el paseo marítimo de la Barceloneta, para pasar a buscar la Catedral del Mar sin éxito. Decidimos, entonces, perdernos por las enrevesadas calles de la capital para tomar un café en un local cercano y empaparnos así del ambiente barcelonés. El local tiene cierto aire retro, como salido de la Exposición Universal que se celebró aquí en el 29. Su café de calidad sublime nos da el toque de inspiración para encontrar, dentro del barrio gótico de la capital, por fin de Catedral del Mar.

En los alrededores del bonito barrio del Born en el centro de Barcelona se encuentra una de las iglesias más hermosas de la ciudad, la llamada Iglesia de Santa María del Mar. Esta preciosa edificación de estilo gótico catalán data del año 998 y es obra del arquitecto Berenguer de Montagut quien la erigió durante tiempos del esplendor expansionista catalán. Aunque no entramos en su interior en su exterior se perciben detalles marcadamente góticos y la luz interior es bastante particular.
Tras la visita a esta hermosa catedral de la ciudad nos ponemos en marcha rumbo a las Ramblas.



El camino de las Ramblas está siempre jalonado de tiendas, restaurantes, cafeterías y kioscos, así como tiendas. Es curioso, pero si la Castellana de Madrid (arteria principal de la capital de España) se ha convertido en una jungla de cristal donde los que mandan son los coches, aquí es todo más peatonal, más pausado, como queriendo invitar al visitante a deleitarse con las actuaciones de los actores que la pueblan o a animarse hacer una visita a los lugares más emblemáticos que van a dar a parar a la Rambla como por ejemplo el Mercado de la Boqueria y el Teatro del Liceo.

El Gran Teatro del Liceo de Barcelona, conocido como «El Liceo» (El Liceu en catalán), es el teatro en activo más antiguo y prestigioso de Barcelona, especialmente como teatro de ópera, entre los que es considerado uno de los más importantes del mundo.

Ha sido escenario, desde 1847, de las más prestigiosas obras, interpretadas por los mejores cantantes del mundo. Durante casi dos siglos, ha sido símbolo y lugar de encuentro del poder, la nobleza y burguesía catalanas, en los pisos inferiores, por un lado, mientas que los aficionados de las clases sociales menos adineradas compartían su pasión por la ópera en los pisos 4º y 5º, que hasta las últimas reformas tuvieron una entrada independinte por la calle de San Pablo. Fue reconstruido de un pavoroso incendio que se ocasionó, curiosamente, por obras para dotarlo de protección contraincendios en 1994. Cerca de allí encontramos otro de los puntos de visita obligada a Barcelona.
Mercado de la Boquería
El Mercado de la Boquería, o como oficialmente se llama Mercado de San José es un colorido y laberíntico mercado de más de 2.500 metros cuadrados a lo largo de los cuáles se ubican más de 300 puestos que ofrecen todo tipo de productos. Huevos, carnes, embutido, dulces, zumos de frutas…Resulta complicado imaginar algún producto que no se pueda encontrar en La Boquería. El propio mercado ya constituye una excusa para perderse por sus innumerables tiendas que ofrecen las más granada selección de curiosidades gastronómicas. Me parece que haría falta un mes aquí sólo para probar todo lo que tienen que ofrecer sus más de 300 puestos. Aunque M Carmen ya ha salido del Mercado, no se qué prisa tiene, yo me deleito con una macedonia de frutas recién cortada. Volvemos a reunirnos a la salida, para seguir explorando siguiendo el rumbo que nos marca el pavimento ondulado, simulando olas, de la Rambla. Seguimos más allá de la Plaza de Cataluña para pasar al Paseo de Gracia.

Casa Batllo
A nuestra izquierda se yergue la Casa Batlló ideada por Gaudí y construida a finales del siglo XIX La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica.

Bien es cierto que la casa es preciosa, y el diseño impresiona, pero más nos impresiona el coste de la entrada para subir a verla por dentro. Nada más y nada menos que 33 euros por cabeza. Con todos los respetos, la Torre Eiffel cuesta 18 euros y es el monumento más visitado del mundo, no es por desmerecer el encanto de la obra de Gaudí, pero pagar ese precio por ver una casa me parece excesivo, por muy símbolo del modernismo catalán que sea. Un relaciones públicas intenta convencernos de entrar, defendiendo el monumento y asegurando que Gaudí lo diseñó todo de esta casa, hasta la cubertería, con su peculiar estilo, por supuesto.

-Rafa, que caro es todo, nos vamos a dejar el presupuesto visitando monumentos. Aquí te cobra por respirar, pero mira como se pusieron esos que conocimos en Venecia - se queja mi novia.
Pues es verdad, se que todo es precioso y digno de visitar, pero te puedes dejar en un día en Barcelona el presupuesto de un viaje a la ciudad de fin de semana, tranquilamente - asevero.
- ¿Y cual visitamos entonces? - pregunta mi novia
- Pues los que podamos, pero de manera tranquila, vemos lo que podemos y punto. Ya de por si la ciudad de Barcelona en si es un monumento que merece la pena disfrutar - aseguro a mi novia.

Siguiendo esa premisa de disfrutar y no agobiarse con posibles precios de entradas, continuamos nuestro camino por las Ramblas hasta llegar a otra obra de Gaudí, la Casa Milá, en la que el vigilante, todavía no se como, nos deja curiosear por los patios interiores de forma gratuita. Aprovechamos el regalo para hacer algunas fotos, evidentemente, curiosear por el interior tiene un precio, que dado el ajustado presupuesto de nuestro viaje rehusamos pagar. La Casa Milà es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del Siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica

Superado ya el Paseo de Gracia y con una considerable caminata a nuestras espaldas decidimos hacer un arrean más para visitar el que es considerado máximo símbolo de Barcelona, y lugar más visitado de la ciudad: La Sagrada Familia

El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, conocido simplemente como la Sagrada Familia, es una basílica católica de Barcelona (España), diseñada por el arquitecto Antoni Gaudí. Iniciada en 1882, todavía está en construcción. Es la obra maestra de Gaudí, y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana. Además de eso es el monumento más visitado de España con algo más de 3 millones de visitas al año. Algo lejos de otros monumentos a escala global, pero que da buena cuenta del interés que suscita esta construcción, la cual, si sigue el ritmo actual de las obras no estará concluída para el año 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, ahí es nada. Sin duda no se me ocurre mejor homenaje para el arquitecto catalán.

La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, se replanteó por completo. Según su proceder habitual, a partir de bocetos generales del edificio, improvisó la construcción a medida que avanzaba. Gaudí se hizo cargo del proyecto con sólo 31 años. Le dedicó el resto de su vida, los últimos quince en exclusiva. Una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de las elevadas torres cónicas que sobresalen apuntadas sobre los portales, y que se van estrechando con la altura. Las proyectó con una torsión parabólica, que otorga una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas que perforan la torre siguiendo formas espirales.2

El templo, cuando esté terminado, dispondrá de 18 torres: cuatro en cada una de las tres fachadas y, a modo de cúpulas, se dispondrá un sistema de seis torres, con la torre cimborio central —dedicada a Jesús— de 170 metros de altura, otras cuatro alrededor de esta, dedicadas a los evangelistas, y un segundo cimborio dedicado a la Virgen. Tanto el exterior como el interior están resueltos con un original sistema constructivo basado en la geometría reglada.

En 1926, al morir Gaudí, solo se había construido una torre, pero desde entonces las obras no se han detenido. Lo cierto es que a pesar de su magnificencia no te das cuenta de su tamaño hasta que estas frente a frente con ella. Nosotros nos hemos quedado impresionados.

-M Carmen vamos a entrar, tiene que ser impresionante, como visitar Notre Dame en Paris
-Ya, Rafa, pero mira son casi las 19:00 hora y la cola de la vuelta a la manzana, pone que cierra a las 20:00, nos queda una hora. Sería hacer la cola para nada. - me advierte M Carmen con criterio.
El horario, y el precio entorno a los 19 euros, nos hacen desistir de entrar. Aunque hay una posibilidad, la reserva por internet que hace que tengas una cola especial, más corta para ellos.
-Déjalo Rafa, no merece la pena, aunque consigamos entrar en menos de una hora tendríamos que irnos, dime ¿Pagaría por ver el Louvre una hora? - me pregunta ella sabiendo de plano la respuesta.
Palau de la Generalitat de Cataluña
Al volver de visitar este insigne monumento y camino ya de regreso a una zona cercana al hotel y al Puerto de Barcelona, sin saber muy bien como, acabamos en la Plaza donde se encuentra el Palau de la Generalitat de Cataluña sede del Gobierno Autonómico de Catalunya. El edificio, que es precioso contiene, tras la fachada neoclásica, elementos góticos puros, góticos flamígeros, renacentistas y barrocos. Esta variedad es fruto de una dilatada construcción desde principios del siglo XV hasta mediados del siglo XVII. Destaca la delicada belleza del Pati dels Tarongers (Patio de los Naranjos). Aprovechamos para hacer un alto en el camino, reponer fuerzas,  y deleitarnos con alguna tapa catalana. La verdad es que si no fuera por los altos precios de Barcelona esta visita estaría siendo perfecta, sin duda, alguna Barcelona no deja indiferente al visitante y siempre está dispuesta a ofrecer su mejor cara.

En pleno camino de regreso a casa y como curiosidad nos encontramos con esta escena digna del Street Fighter II, sin duda Barcelona está siendo una de las capitales más impresionantes de nuestro viaje, lástima que tan sólo podamos dedicarle un día de visita. Siempre tiene  con alguna sorpresa inaudita que ofrecernos.




Después de la "escena de violencia" y volviendo a las Ramblas encontramos fácilmente el camino hacia el Puerto de Barcelona y hacia otro de los hitos de la ciudad.
Estatua de Colón
La Estatua de Colón, construido en homenaje al descubridor Cristóbal Colón, el Monumento a Colón es un llamativo mirador de 60 metros de altura que se encuentra ubicado junto al puerto de Barcelona. El mirador está compuesto por una enorme columna de estilo corintio sobre la cual se eleva una estatua de Colón. En la parte inferior de la columna se encuentran varios conjuntos escultóricos relacionados con el descubrimiento de América y las figuras de hierro de ocho leones en los que suelen subirse los turistas. Las obras del monumento fueron iniciadas en 1881 para rendir homenaje al insigne descubridor por haber elegido a la ciudad condal como puerto de desembarco de uno de sus viaje por América. Tras siete años de construcción estuvo listo para la Exposición Mundial, que no Universal, de 1888.

- ¿Subimos? - pregunta M Carmen curiosa  mientras  señala la estatua con el dedo, igual que el navegante genovés señala al infinito horizonte.
- Pues no te vas a perder nada, las vistas son malas, la postura incomoda ya que te encajonas literalmente con otros que quieren ver las vistas desde un pequeño ventanuco, no merece la pena, créeme, además hace poco se quedaron unos malagueños atascados en el ascensor, a ver si nos va a pasar lo mismo. 
En ese momento, M Carmen abandona la conversación y sin mediar palabra se dirige ya al Puerto y en concreto a las instalaciones del Maremagnum de Barcelona, ya con el sol rayando en el horizonte en un bonito anochecer.



Maremagnum
El Maremagnum es un megacentro comercial flotante de aire vanguardista junto al mar abierto todos los días del año, con tiendas y restauración, que ofrece al visitante también momentos de evasión mientras se pasea por sus muelles observando el mar calmo y las playas cercanas. Pero el Maremagnum no son sólo tiendas, también ofrece al visitante cosas tan interesantes como el Acuario de Barcelona, el cual alberga a más de 11.000 peces y criaturas marinas de 450 especies diferentes y es uno de los acuarios más importantes del mundo. Se trata de un lugar entretenido tanto para niños, que pueden hacer una acampada durmiendo junto a los peces, como para los adultos, que tienen la posibilidad de bucear junto a los tiburones.

Sin embargo, nosotros no estamos para lidiar con tiburones, ya hemos tenido bastante con los conductores italianos, jejeje. Lo que si nos apetece para relajarnos es ver una película por primera vez en mucho tiempo. Así que nos acercamos a los cines que se encuentra justo al lado del Acuario. Y es allí donde terminamos nuestra visita a Barcelona viendo "El Hombre de Acero", la nueva película de Superman, y que ya estaba deseando ver. Es posible que no suponga ninguna novedad a lo que ya conozco de la vida del superhéroe, pero en esta ocasión algo tan rutinario, en principio, como ir al cine con mi novia en Barcelona, supone un plus de normalidad añadido al viaje que reconforta aunque recuerda que ya estamos prácticamente a menos de 1000 kms de casa y que nuestra aventura, finalmente, va a llegar, inexorablemente a su fin.