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sábado, 30 de enero de 2016

CAPÍTULO 38: VIAJE AL CENTRO DE ANDALUCIA

ETAPA 38: MURCIA-CABRA

Vuelta a Europa en moto. ETAPA 38Distancia total ruta: 508 kms
Tiempo total: 5 horas 25 minutos

Ciudades visitadas: 3
Paradas: 4
Consumo medio:  5,13 l/100

Por desgracia, se va acercando el final de Euro-Diversion 2013, estamos en la penúltima etapa y eso hace que cada vez cueste más levantarse por la mañana, incluso más que el cansancio. Pero si algo tiene de apasionante esta aventura es que pase lo que pase hay que seguir con paso firme hacia adelante.




Por lo tanto desayunamos (una de las pocas veces que lo teníamos incluido) y partimos hacia Cabra. He de decir que en la planificación inicial pensé en pasar noche en Málaga, para, al día siguiente ir a ver a mi madre y a mi familia. Pero la premura con la que tenía que incorporarme al trabajo, me hizo pensar que, tal vez, sería buena idea hacer algo más de kms y terminar en Cabra, para así descansar y afrontar la última etapa hacia Sevilla.



En fin, partimos hacia la costa del sol por las áridas tierras murcianas, gemelas sin duda de las almerienses. Cogemos la E-15 para seguir bordeando la costa mediterránea bajo el fuerte sol imperante, cuanto lo echamos de menos en tierras nórdicas, y llegamos con relativa facilidad a Lorca. Población tristemente conocida por el terremoto de 5.1 grados en la escala Richter que asoló sus tierras hará 2 años, aún hoy tiempo después se nota que la naturaleza ha hecho estragos que todavía quedan por corregir. Vivimos en un país estable geológicamente hablando, pero eso no debe hacernos olvidar que las catástrofes que tristemente vemos por la TV no están tan lejanas y que sólo es capricho de la naturaleza que la tragedia suceda a 10000 kms de tu casa o a 10.


 Pasada Lorca, seguimos por la E-15 dirección sur para terminar saliendo de la región de Murcia. Una zona tan espectacular como desconocida para la gran mayoría de nosotros, permanentemente informados de las novedades de Madrid, Cataluña, Valencia, y Costa del Sol, como mucho. Murcia encierra el misterio y la emoción del tesoro que siempre está pendiente de ser descubierto. Sus tierras calmas que parecen tocar con el cielo y sus hospitalarias gentes bien merecen un rodeo en el camino para pararse a descubrir está región escondida en un pequeño rincón de nuestro país. Como el bienestar que dejan las buenas esencias (que siempre se guardan en frasco pequeño) nos marchamos de Murcia hasta llegar a la frontera con Almería y con Andalucía. Justo en ese punto encontramos una señal de tráfico que nos indica los kms que nos restan para llegar a cada una de las ocho provincias de Andalucía, algo tan emocionante como el cruce de una frontera de un país a otro, incluso para nosotros, guarda un sentimiento especial, y eso que ya llevamos unas cuantas a nuestras espaldas.
Cruzas ese punto anecdótico en el mapa que marca para nosotros el principio del fin de nuestra gran aventura, entramos en la última región que visitaremos a lomos de nuestro Falco Stradale: Andalucía.

-M Carmen, ya nos queda poco - digo con pesar
-Bueno, al final todo lo bueno se acaba, tenemos que volver a la realidad
-Me dan ganas de volver para atrás - le contesto triste, al saber, que de manera inexorable, en breve, volveremos a los quehaceres de la gente corriente.
-No puede ser, pasado mañana empiezas a trabajar, a mi me da igual, voy a trabajar al día siguiente. -Rafa, aunque nos pese esto se acaba, como el bonito sueño que hemos vivido.


Aunque, los sentimientos son encontrados, de tristeza y alegría, pero tengo que sobreponerme a esta negatividad, de lo contrario no disfrutaré de estos momentos, ya que nuestra aventura sigue su curso, y que ¿Quién sabe cuando volveremos a pasar por aquí? La verdad, es que gustaría visitar todas las ciudades andaluzas, pero tendré que conformar poniendo rumbo a Almería por la interminable N-340 que bordea la costa andaluza, y pasar por 5 de las 8 provincias de Andalucía. Al entrar en Almería, allá donde miro no veo más que ríos y ríos blancos en el horizonte: Blancos del plástico de sus invernaderos, conformando esta región como la verdadera huerta de Europa, increíble para unas tierras tan yermas con un clima tan seco. Flanqueando estos ríos de plástico nos encontramos con el terreno más yermo de cuantos hemos pasado en Europa, no en vano Almería constituye el único lugar del continente con clima desértico. Y sinceramente, viendo como está el vecino Sáhara (antaño un vergel) espero que siga así mucho tiempo. En estos desiertos, en concreto en el desierto de Taberna, se grabaron las famosas películas de spaguetti western y alguna más actuales como Indiana Jones y la Ultima Cruzada. Pero esta región es famosa, por sus famosas casas-cuevas escavadas en la roca y por tener a los primeros pobladores de Europa provenientes de Africa, y que dejaron aquí su impronta con un símbolo que aún hoy sigue cautivando a propios y extraños, el Índalo.

Abandonamos el sureste de la península ibérica, pasando fugazmente por Almería y por el Cabo de Gata por la E-15 con claro objetivo de llegar a Granada. Pero mientras llega ese momento, ralentizo mi moto, a propósito, para intentar respirar un poco de ese aire salino tan característico del Mediterráneo. Ralentizo mi avance para deleitarme con las bellas playas de Almería, tan bellas como lejanas de la fama de otras menos espectaculares, playas que se pierden en el horizonte y que parecen trazadas con escuadra y cartabón. Lugares de ensueño dignos anuncios como la Playa de los Muertos y que invita a venir a Andalucía.

Aprovechando que tenemos tiempo de sobra, decidimos ir bordeando la costa mediterránea de Granada y Málaga siguiendo el curso de la N-340. Son zonas muy curveadas, no exentas de diversión con las magníficas vistas que ofrece el mare nostrum, aunque la concentración a la hora de tomarlas ha de ser máxima, ya que cualquier error podría pagarse caro. Los barrancos son tan impresionantes que la sangre se hiela a medida que me acerco al exterior de la curva, además el mar esta un poco embravecido, dando lugar a una bella estampa del mar rompiendo con la roca. Lástima que yo no pueda evadirme de mi concentración y M Carmen este demasiado tensa como para coger la cámara de fotos. Pasamos por Castelferro lugar que me trae muy buenos recuerdos, ya que en ese pequeño pueblo costero se casó un gran amigo nuestro, llamado Nicolas. Pasamos Almuñecar, y entramos en Málaga por Nerja, pueblo mundialmente famoso por ser el pueblo de la serie de TV "Verano Azul" y por sus cuevas. Lástima de no poder visitar estas últimas, pero al menos nos resarcimos visitando el parque donde se ubica el famoso barco "La Dorada". Es un parque pequeño, más bien austero pero con 30 placas con el nombre de cada uno de los episodios de las serie. Sin embargo, esta tuvo 29, ¿Como es posible?, fácil: Resulta que después de los terribles acontecimientos del último capítulo se iba a rodar uno más con la vuelta a la normalidad y la rutina de los chavales, pero pronto se vio que ese final era más bien redundante. Así que los productores decidieron terminar de la forma que todos conocemos, todo un acierto, desde mi punto de vista.

Dejamos Nerja y tras esquivar el radar de tramo que tener a la salida de la ciudad, llegamos a Málaga, entrando por el barrio pesquero del Palo, y lugar tenemos previsto una parada para comer. Allí nos esperan los famosísimos espetos malagueños, que M Carmen está deseando degustar. Pero antes, paramos a repostar y rellenar el nivel de aceite. Ya casi podemos sentir el sabroso aroma de los espetos de Málaga.



-Rafa, ¡Que hambre tengo!¡Que ganas de comerme unos buenos espetos!- confiesa ella.
-No te preocupes, que me conozco un lugar buenísimo y muy barato para comerlos - le digo mientras pongo rumbo para allá.
 
 
Policía Local de Málaga
Los espetos son la verdadera seña de identidad de esta ciudad, para probarlos nos dirigimos a la playa del Palo, en concreto al Restaurante Hermanos Muñoz donde sirven 5 sardinas de este manjar hecho con leña de encima sobre una barca por dos euros ¡por Dios! que buenos estaban, encima degustar esos manjares a orillas del mar le daban un toque místico. A mi cabeza vienen multitud de recuerdos felices y sensaciones que pude disfrutar aquí durante los casi 7 años que viví en Málaga. Sin duda, el sitio en el que me he sentido más en casa desde que abandoné Basauri en el albor de mi adolescencia. Por eso Málaga, tendrá siempre para mi algo especial. Y algo peculiar, como por ejemplo, las bicicletas que usa la Policía Local de Málaga, nunca había visto en este país u otro una cosa semejante, Málaga, ciudad genial.

Después del suculento almuerzo, nos despedimos de Málaga con la maravillosa imagen de su paseo marítimo y con la bella estampa de la playa de la Malagueta. Como dije cuando me mude a Sevilla: "Málaga no es un adiós, es un hasta luego".


Ese recuerdo nos mantiene entretenidos en una agradable charla, degustando en nuestra mente de nuevo los espetos que durante tanto tiempo habíamos anhelado, especialmente M Carmen a la que parece haberle subido el animo la parada técnica en Málaga. Mientras salgo de la capital de la Costa del Sol, no puedo evitar pensar en todos los buenos momentos que pasé por estas tierras bañadas por este sol. Los tiempos de la Universidad, de salir, las moragas en la playa.... todo esos recuerdos inundan mi mente provocándome no menos nostalgia hacia lo vivido. La verdad, es que no me arrepiento de la decisión de irme de esta ciudad para vivir con mi novia, pero a veces, echo de menos la alegría de Málaga y sus gentes, ese leve acento de z, el ruido de las olas del mar, el sol, que en estos lares brilla de una manera especial, los espetos, la Feria. En definitiva, las palabras se quedan cortas para describir la emoción que siento al haber vuelto a mi querida Málaga después de un año de ausencia, tras mi mudanza. Poco a poco las calles se van sucediendo hasta que paso por delante de mi piso en la Avenida de Andalucía, hacemos un último semáforo, y cuando se torna verde, tomamos la salida hacia Córdoba por la A-45.



Con Málaga poco a poco atrás, después de pasar por el Puerto de las Pedrizas, con sus siempre peligrosas ráfagas de viento, llegamos a las famosas rectas de Antequera que se pierden en el horizonte allá donde alcanza la vista. Sin embargo, mi excesivo equipaje hace que sea un sueño poder tentar al velocímetro de mi moto, de todas formas, no he pasado de 120 km/h. Ponemos rumbo a Cabra, un pequeño pueblo situado en la subbética cordobesa, de donde es natural mi familia. Si en el inicio de nuestra aventura, empezamos la aventura visitando a la familia y amigos de M Carmen, ahora cerramos el círculo y la terminamos visitando a los míos. Aunque estoy seguro que quien lea este relato le surgirá una leve sonrisa mientras se pregunta: Bueno, ¿Como se llaman los de Cabra?¿Cabrones? Curiosa pregunta que tiene fácil respuesta, al menos para los que son de aquí: Egabrenses. El nombre le viene de los romanos, y a los que los musulmanes, posteriormente llamaron Qabra, por ser este nombre el producto de la adaptación del nombre egabro a la lengua árabe.
Tras la aclaración, llegamos a la "Muy ilustre y leal ciudad de Cabra", ciudad de ilustres personas como Juan Valera, Dionisio Alcalá Galiano, Antonio Pareja, Jose y Carmen Calvo Poyato, que puede presumir de ser el Centro Geográfico de Andalucía con 21000 habitantes, es la tercera ciudad en importancia de la Provincia de Córdoba, sólo por detrás de Córdoba, obviamente, y Lucena. Entramos a la ciudad por la Fuente del Río, un paraje natural, situado a las afueras de Cabra, donde nace el río que da nombre a esta población y de bella estampa con sus jardines y arboles desafiantes ante la roca ingente de la que brotan las primeras aguas del río Cabra. La Fuente del Río es un lugar ideal para perderse y evadirse del mundanal ruido que hoy en día nos invade, sin que uno tenga que irse muy lejos de su casa. El silencio que allí se respira es embriagador y cautivador, lástima que no hagamos una parada más prolongada, pero es que tengo unas ganas terribles de ver a mi madre, hermanos y sobrinos.

Por fin llegamos a Cabra, con la calidez de mi familia, cerrando así un circulo, como lo es todo en la vida. Si la aventura empezó con el saco lleno de esperanzas en La Garrovilla, ahora nuestro bagaje esta lleno de recuerdos que vamos desgranando a mi madre, hermano, hermana, etc.
Mientras subimos al tercero donde nos espera mi madre, la emoción me embarga. No es una vuelta a casa rutinaria tras unas semanas en Sevilla, llevo casi 39 días fuera de mi país y mi madre no pudo despedirse de mi cuando inicie mi aventura, así que, estará deseando verme. Al entrar, me encuentro conque, excepto mi hermana que esta trabajando, esta toda mi familia esperándome para un caluroso recibimiento: Mi madre, Antonia, mi hermano, José, mi cuñado David y mis dos sobrinos David (5 años) y Arturo (de casi 1 año). Todos muy contentos de vernos sanos y salvos a los dos a tan sólo un día de terminar nuestra gesta. Mi madre nos saluda con dos sendos besos a ambos y, a continuación, nos ponemos cómodos mientras saludamos al resto de integrantes de nuestro comité de bienvenida.

M Carmen se pone a jugar con Arturo y mi hermano con mi sobrino David, yo hablo con mi madre sobre el viaje y nuestra vicisitudes, pendiente de la conversación esta mi cuñado David que escucha con gran atención el relato de nuestras aventuras.
- Rafa, no te esperaba hasta mañana, ¿Qué ha pasado? - pregunta mi madre
- Nada, que había pensado alargar un poco la penúltima etapa de nuestro viaje, para ir mañana a Sevilla tranquilos. Además que empiezo a trabajar pasado mañana, ya se acabo lo bueno - le respondo con algo de pesar, la verdad ante la próxima conclusión de nuestra aventura.
- No importa Rafa, piensa en todo lo que has vivido - me dice mi madre intentando animarme
- ¿Cuál ha sido el país más bonito que has visto? - me pregunta mi cuñado
- Noruega - le respondemos M Carmen y yo casi al unísono - Es un país precioso, lleno de fiordos, barrancos, naturaleza, bosques... y en es el lugar donde he visto el cielo más azul de mi vida. - le contesto a mi cuñado mientras a mi vuelven los más bellos recuerdos de esas lejanas latitudes de Europa.
- Tito - en ese momento se mete en la conversación mi sobrino David - ¿Es verdad que has ido a ver a Santa Claus?¿Donde está?
- Si, está en Laponia cerca del Polo Norte. Hemos hablado con él, le hemos entregado tu carta y nos ha dicho que si has sido bueno, te llegarán unos regalos y una respuesta escrita por él mismo. ¡Ah! y una receta de un postre típico lapón.
- Qué bien, papi, estoy deseando que llegue la Navidad - responde con gran entusiasmo e ilusión mientras regresar a jugar con M Carmen y su hermano Arturo.

Después del recibimiento y con más calma, mi hermano y mi cuñado David, nos ayudan a subir nuestras cosas para dejarlas a buen recaudo en casa de mi madre. La moto, hoy, reposará a cubierto dentro del parking de mi hermano. Volvemos a subir a casa y nos cambiamos para estar más cómodos y seguir charlando con mi familia, sin duda hay mucho que contar, de las anécdotas de un viaje sin igual. Como nuestro relato, va a ser sin duda extensísimo intento sintetizar algunas de las cosas que más nos han impactado en nuestra aventura: Como cruzamos Dinamarca en mitad de un infierno de lluvia y viento, como llegamos a Nordkapp o al Centro Geográfico de nuestro continente, como cruzar ilegalmente de Lituania a Polonia, o cuando subimos a los Alpes en el frenético ascenso al Stelvio, etc, son múltiples los momentos dignos de recordar de nuestra aventura.

-¡Anda! vaya viaje que os habéis pegado - dice mi cuñado impresionado
-Ahora a terminarlo y a disfrutarlo - añade mi hermano

Se va cerniendo la noche sobre Cabra y para terminar, ¿que mejor manera de pasar la noche en Cabra tomando algo con un viejo amigo? Así que, decido compartir la experiencia con un gran amigo de Cabra: Toni de la Rosa. Mi intención es disfrutar con él del tapeo típico cordobés de la noche de Lucena, por sugerencia suya. Aunque nada se puede comparar con el dulce rugir del mar mientras te comes un espeto malagueño en silencio, he de decir que, echaba de menos el murmullo de un bar mientras te tomas una cerveza con una generosa tapa, bueno, en mi caso con una Coca-Cola. Entre caña y caña o entre tapa y tapa, con nuestro móvil, como narrador, vamos relatando a Toni, foto a foto, el devenir de las aventuras del Falco Stradale a través de un interminable carrusel de fotografías. Toni, gran viajero como nosotros, no sale de su asombro de todas las cosas que hemos visto durante la aventura.

-Toni, nos acordamos mucho de ti en el viaje, porque pasamos cerca de Fitjar, allí es donde vive Emilia, ¿no? - le pregunto.
-Si, pero estaba con ella en Polonia, en esa época. - nos responde mientras sorbe un poco de cerveza
-Una pena, porque hubiéramos podido quedar con vosotros - dice M Carmen
-Bueno, ¿Que tal el viaje?¿Que es lo que más os ha gustado?¿Y la moto como se ha portado?
-La moto se ha portado como una campeona, yo que creía que nos iba a dejar tirados en Francia...y ya ves, aquí estamos - dice ella bajo la influencia de una risa nerviosa - La moto ha aguantado el tirón, no como nosotros, que después de tantas horas en moto estamos hechos polvo. Menos mal que nos ha llevado a Lucena en coche, que si tenemos que volver a coger la moto... nos da algo - concluye.
-El viaje estupendo, una experiencia irrepetible, aunque no tengas moto tienes que animarte a hacer algo así con tu coche Toni, es mágico.
-Bueno, pues vamos a celebrarlo, ¡¡por los aventureros de Euro-Diversion 2013!!! - dice Toni mientras brindamos en honor de esta inolvidable gran gesta.

Mañana, partiremos hacia Sevilla en la que será la última etapa de Euro-Diversion 2013. Mientras hablamos con Toni, no puedo evitar acordarme de cuan rápido ha pasado el tiempo en estos 39 días de intensa aventura por nuestro continente. Parece que fue ayer cuando salimos de la Plaza de Cuba con destino a lo desconocido, con pocos medios, eso sí, pero plenos de ilusión y energías.